Categoría: Ecoturismo

  • El murmullo de la clorofila: Cuando la coca recupera su nombre.

    El murmullo de la clorofila: Cuando la coca recupera su nombre.

    En el asfalto bogotano, donde el tiempo se mide en semáforos y prisa, existe un refugio de resistencia visual en la Carrera 14 con 75. No es solo una galería; es un portal de cincuenta años llamado Sextante.

    Allí, el aire ha dejado de oler a ciudad para impregnarse del aroma denso y sagrado de la selva. La culpa, o más bien la gracia, la tiene Fernando Urbina Rangel.

    Urbina no es un turista de la imagen. Es un rastreador que ha pasado seis décadas escuchando lo que el hombre blanco suele ignorar. Su exposición no es una muestra de arte al uso; es una ceremonia de restitución.

    En un país que ha estigmatizado la hoja hasta convertirla en sinónimo de guerra, Urbina y el Taller Arte Dos Gráfico proponen un retorno al origen: la coca como palabra-hoja, como el pegamento que sostiene el tejido del cosmos.

    La noche que habla.  

    Al entrar, la frase de los pueblos Muinane y Uitoto te golpea con la suavidad de un remo en el agua: «En la noche todo es una inmensa conversación».

    Las fotografías analógicas, con ese grano que parece polvo de selva, nos devuelven una mirada que no invade, sino que acompaña.

    No vemos «objetos de estudio», vemos sujetos de sabiduría. Vemos al Abuelo Sabedor, cuyo rostro es un mapa de petroglifos vivientes, recordándonos que la planta es el centro del mambeadero, el lugar donde la palabra se vuelve dulce y la ley se hace vida.

    La curaduría de Jorge Giraldo Canal logra algo difícil en la era de lo digital: la inmersión táctil. Los frottages de petroglifos, esas huellas de piedra sobre papel, parecen latir bajo la luz de la galería.

    Son crónicas de piedra que Urbina ha rescatado del olvido institucional para ponerlas a dialogar con poemas que no se leen, se respiran.

    Resignificar el verde.  

    Lo que sucede en Sextante es un acto político desde la estética. Mientras el mundo exterior debate sobre hectáreas y glifosato, aquí la Erythroxylum coca recupera su estatus de memoria viva.

    Cada pieza es un recordatorio de que cuidar el mundo empieza por cuidar el lenguaje con el que lo nombramos.

    Si llamamos a la hoja «veneno», cosechamos muerte; si la llamamos «palabra sagrada», recuperamos el territorio.

    La exposición es un viaje de ida sin retorno hacia la Amazonia profunda, esa que no sale en los folletos turísticos pero que sostiene el oxígeno emocional de la nación.

    Es, en esencia, una invitación a callar el ruido moderno para escuchar el susurro de la tradición.
    No es una visita, es un encuentro. Si usted cree que lo sabe todo sobre la coca, vaya a la Galería Sextante.

    Deje que las fotos de Urbina le desarmen los prejuicios y que la sabiduría Uitoto le devuelva la capacidad de asombro.

    Al final, como dicen en la selva, todos somos parte de la misma conversación. Solo hace falta aprender a escuchar.

  • El Latido de la Montaña: Donde el Agua se Vuelve Pluma.

    El Latido de la Montaña: Donde el Agua se Vuelve Pluma.

    No hace falta irse al fin del mundo para encontrar el principio de todo. A solo trece kilómetros de los semáforos impacientes y el afán del asfalto caleño, el aire cambia de textura.

    Se vuelve denso, fresco, casi masticable. Estamos en Villacarmelo, el pulmón verde que custodia a Cali desde las sombras de los Farallones, y aquí, el tiempo no se mide en minutos, sino en el aleteo frenético de un colibrí.

    Llegar a Bosque Colibrí es asistir a un milagro de paciencia. Lo que hoy es un santuario de biodiversidad, hace dieciséis años era un lienzo de fe que Paola Andrea Dradá comenzó a trazar con la tenacidad de quien sabe que la tierra es un préstamo de los hijos.

    No es solo un destino turístico; es un acto de resistencia poética frente a la depredación urbana.

    El Retorno a lo Esencial.  

    Al cruzar el umbral del bosque, el ruido de la ciudad se disuelve en el murmullo constante de la quebrada El Carmen. Es un sonido pedagógico:

    nos recuerda que cada gota que corre por aquí terminará, tarde o temprano, calmando la sed de la gran urbe allá abajo. Aquí la conservación no es un eslogan, es un estilo de vida que se respira en cada sendero.

    El recorrido es una inmersión sensorial. Los visitantes caminan con la mirada elevada, buscando los destellos metálicos de las aves que han regresado a casa gracias a la restauración del ecosistema.

    En este rincón, la observación de aves deja de ser un hobby para convertirse en una meditación activa. Ver un ejemplar en total libertad, sin jaulas ni artificios, es entender que la verdadera riqueza no se acumula, se contempla.

    Bienestar que Oxigena el Alma.  

    Pero el bosque ofrece algo más que fotos bonitas para el feed de Instagram. Hay una intención profunda de sanación.

    Los talleres de cuidado emocional y las caminatas conscientes proponen un pacto: tú cuidas la montaña y la montaña te devuelve el eje. Como bien dicen quienes recorren sus trochas, aquí se viene a «oxigenar el alma».

    La experiencia es integral:

    * El Ritual del Café: Un encuentro con el aroma de nuestra tierra.

    * La Sabiduría de las Abejas: Entender que sin esos pequeños seres, el ciclo de la vida se detiene.

    * Fuego y Estrellas: Fogatas nocturnas donde la palabra vuelve a ser el vínculo principal entre humanos.

    Un Modelo de Futuro

    Este proyecto, que ha cruzado fronteras hasta llegar a misiones internacionales en Costa Rica, demuestra que el turismo sostenible es la única moneda válida para el siglo XXI.

    Al elegir Villacarmelo sobre el centro comercial, el ciudadano se convierte en un aliado de las fuentes hídricas. Es un voto por la vida, por el agua y por la permanencia de nuestra biodiversidad.

    Bosque Colibrí es, en esencia, un recordatorio de que somos parte de un tejido invisible. Al final del día, cuando el sol se oculta tras los cerros y el frío de la montaña empieza a bajar, uno comprende que proteger este paraíso no es una opción, sino un deber con nosotros mismos.

    Cali tiene un tesoro a la vuelta de la esquina; solo hace falta el coraje de desconectarse para volver a conectar.

     

  • El Mapa no tiene Dueño: La Revolución Silenciosa de las Mujeres en la Selva.

    El Mapa no tiene Dueño: La Revolución Silenciosa de las Mujeres en la Selva.

    Hay un susurro que recorre los senderos de la Sierra Nevada y se pierde en las brumas del Chocó. No es el viento, ni el jaguar; es el paso firme de una mujer que decidió que su brújula no necesita permiso.

    Atrás quedó el mito de que la aventura es un territorio masculino o que el «peligro» es el único acompañante de quien viaja sin escolta.

    Hoy, las mujeres están redescubriendo el mundo —y a sí mismas— a través del ecoturismo radical, ese que no busca la foto de resort, sino el latido crudo de la tierra.

    Viajar sola no es una huida; es un acto de soberanía. Cuando una mujer se interna en un ecosistema virgen, el contrato social de la ciudad se rompe.

    En la selva, en la montaña o frente al mar embravecido, no importa el cargo, el estado civil ni las expectativas ajenas.

    Importa la capacidad de leer el clima, la resistencia de las piernas y la conexión visceral con lo que nos precede.

    El Ecoturismo como Espejo. 

    El ecoturismo ofrece algo que el turismo de masas jamás podrá vender: autenticidad sin filtros. Las mujeres que eligen estos destinos buscan:

    * Silencio consciente: Desconectarse del ruido algorítmico para reconectar con los ciclos naturales.

    * Comunidad real: El encuentro con lideresas locales, artesanas y guardianas del territorio que enseñan que la fuerza también es colectiva.

    * Impacto mínimo, aprendizaje máximo: Entender que somos huéspedes de la biodiversidad, no sus dueños.

    No es coincidencia que este fenómeno esté explotando. Hay una simetría poética entre la mujer que reclama su autonomía y la naturaleza que lucha por preservar su pureza.

    Ambas han sido históricamente subestimadas, cercadas y observadas bajo una mirada de posesión. Al viajar sola hacia lo salvaje, la mujer rompe esa mirada. Se convierte en exploradora de su propio coraje.

    La Crónica del Regreso. 

    Quien vuelve de una caminata de tres días por el páramo no es la misma persona que empacó la mochila. Hay una mirada nueva, una piel curtida por el sol y una certeza inquebrantable: la soledad es el espacio donde se construye la libertad.

    Estas viajeras no están «esperando a alguien» para conocer el mundo. Están ocupadas entendiendo el lenguaje de los árboles y la cartografía de sus propios límites.

    El ecoturismo en solitario es, en última instancia, la crónica de un reencuentro. Es saber que, aunque el sendero sea estrecho y el bosque profundo, el hogar siempre se lleva puesto.

    «La verdadera frontera no está en el mapa, sino en el miedo que nos enseñaron a tenerle a nuestra propia compañía.»

    A estás viajeras que viajan por lugares donde se desconectan les deseamos un feliz día de la mujer!

  • El Susurro del Viento: Un Retorno a la Esencia.

    El Susurro del Viento: Un Retorno a la Esencia.

    El sol de la tarde se filtraba entre las hojas de los robles, pintando fractales de luz sobre el camino de tierra.

    No era un viaje común; no había monumentos que fotografiar ni listas de «lugares imperdibles» que tachar con frenesí.

    Estábamos en el corazón de un valle olvidado, buscando lo que miralee siempre han defendido en su mística: la pureza innegociable de la experiencia y la resistencia ante lo artificial.

    El turismo de bienestar ha sido, durante mucho tiempo, empaquetado como un lujo de sábanas de seda y aguas termales embotelladas. Pero aquí, la propuesta era distinta. Era un bienestar de miralee, crudo y honesto.

    El Despertar de los Sentidos.  

    Al llegar al refugio, el silencio no era vacío; era una presencia. La guía, una mujer de manos curtidas y ojos que parecían haber visto nacer al bosque, nos recibió sin protocolos. «Aquí no venimos a relajarnos», dijo con una sonrisa enigmática, «venimos a recordarnos».

    La primera actividad fue el baño de bosque. No se trataba de caminar, sino de dejarse habitar por el entorno.

    Al descalzarnos, la humedad del musgo bajo los pies se sintió como un choque eléctrico de realidad.

    En un mundo donde todo es mediado por pantallas, el contacto directo con la tierra se sentía como un acto de rebeldía. Como dirían los referentes de mirá lee, era una búsqueda de la verdad técnica y espiritual: el cuerpo reconociendo su origen.

    La Alquimia del Silencio.  

    A mitad de la jornada, nos sumergimos en la meditación sonora. No había altavoces ni frecuencias pregrabadas.

    El instrumento era un cuenco de metal forjado a mano, cuya vibración parecía desmantelar las capas de estrés que acumulamos en la ciudad.
    «El bienestar no es la ausencia de ruido, sino la presencia de uno mismo en medio del caos».

    Esa frase resonó mientras el vapor de una infusión de hierbas silvestres nos envolvía. La comida, cosechada a escasos metros, sabía a verdad. No había conservantes ni pretensiones, solo el sabor honesto de la tierra.

    El Retorno.  
    Al caer la noche, frente a una hoguera que desafiaba la oscuridad del valle, comprendí el propósito de este viaje.

    El turismo de bienestar, bajo esta óptica, no es una huida, sino un enfrentamiento. Es la decisión de no permitir que el ritmo frenético del siglo XXI erosione nuestra paz interior.

    Nos fuimos del valle con menos equipaje mental y más fuerza en el espíritu. Habíamos intercambiado el «confort» por la autenticidad.

    Al final, el bienestar más profundo no se encuentra en un spa de cinco estrellas, sino en esos lugares donde el alma, por fin, se siente ante el paso del tiempo.

  • Pance: El nuevo eje de ecoturismo y bienestar en el Valle del Cauca.

    Pance: El nuevo eje de ecoturismo y bienestar en el Valle del Cauca.

    El corregimiento de Pance, ubicado al sur de Cali, ha finalizado su transición de ser un destino de recreación masiva local a consolidarse como un referente de ecoturismo y turismo de bienestar.

    Este cambio se fundamenta en la implementación del Plan Maestro de Turismo 2026-2035 y la entrega de infraestructuras diseñadas para la conservación y el aprovechamiento sostenible del ecosistema de los Farallones de Cali.

    Infraestructura para la conexión natural. 

    La modernización de la zona se centra en el sistema de parques públicos más extenso de Colombia. Entre los puntos clave destacan:

    * Ecoparque Pance Mágico: Recientemente renovado, cuenta con una torre de avistamiento de 30 metros de altura que permite observar más de 250 especies de aves.

    Incluye 10 eco-quioscos para educación ambiental y mercados campesinos que integran a la comunidad local en la cadena de valor turística.

    * Parque Ambiental Corazón de Pance: Este espacio de 90 hectáreas prioriza la «recreación pasiva». A diferencia de los balnearios tradicionales, aquí el objetivo es el senderismo, la fotografía de naturaleza y el descanso silencioso. Cuenta con un laberinto de polinizadores compuesto por 21,000 plantas.

    * El Topacio: Es la puerta de entrada al Parque Nacional Natural Los Farallones. Desde este punto se coordinan ascensos técnicos a Pico de Loro (2,800 msnm), orientados a deportistas de alto rendimiento y entusiastas del senderismo de montaña.

    El auge del turismo de bienestar (Wellness). 

    La tendencia del bienestar en Pance se manifiesta a través de una oferta de servicios que utilizan el entorno natural para mejorar la salud física y mental. Actualmente, el sector ofrece:

    * Baños de bosque y río: El agua del río Pance, que mantiene su pureza en las zonas altas como La Vorágine, se utiliza en terapias de hidroterapia natural.

    * Alojamiento sostenible: La oferta de glamping y hoteles boutique ha crecido. Estos establecimientos combinan infraestructuras de bajo impacto ambiental con servicios de spa, yoga y alimentación orgánica basada en productos de la región.

    * Turismo regenerativo: Los visitantes pueden participar en jornadas de restauración ambiental y siembra de árboles, una actividad que busca dejar el ecosistema en mejores condiciones de las que se encontró.

    Datos prácticos para el visitante. 

    El acceso a Pance se ha optimizado mediante el sistema de transporte masivo MIO (ruta A14B los fines de semana) y la regulación del tráfico para evitar el colapso de la vía principal.

    La temperatura promedio oscila entre los 18°C y 24°C, variando según la altitud, que va desde los 1,100 hasta los 4,000 msnm en los puntos más altos.

    Pance ya no es solo un destino dominical; es un centro de biodiversidad que ofrece silencio, aire puro y una infraestructura profesional para quienes buscan un contacto directo y respetuoso con la naturaleza colombiana.

    Debido a que estuvimos en la zona hace poco quisimos averiguar que tanto estaba creciendo está forma de hacer turismo.

     

  • La Primera Ruta de Turismo Indígena en Cali: Un Registro de Identidad y Gestión Cultural.

    La Primera Ruta de Turismo Indígena en Cali: Un Registro de Identidad y Gestión Cultural.

    El desarrollo urbano de Cali ha integrado formalmente un componente que anteriormente carecía de canales institucionales de difusión: la presencia y los conocimientos de sus comunidades originarias.

    Con la creación de la primera Ruta de Turismo Indígena, la ciudad establece un precedente administrativo y cultural que organiza más de 20 experiencias distribuidas entre siete cabildos y un resguardo indígena.

    Este proyecto no es una representación simulada, sino un portafolio de servicios diseñado y gestionado directamente por las autoridades étnicas del Distrito.

    El origen de la iniciativa.  

    La consolidación de esta ruta es el resultado de la inclusión de un capítulo indígena en el Plan de Desarrollo Distrital. Este paso administrativo permitió que la Secretaría de Turismo de Cali, liderada por María Fernanda Campuzano, trabajara de forma articulada con los representantes de los pueblos indígenas.

    Según Javier Alonso Díaz, gestor de turismo comunitario, el proceso requirió meses de mesas de trabajo y visitas técnicas a los territorios para definir qué aspectos de su cultura podían ser compartidos con el público externo sin vulnerar su autonomía.

    Una oferta basada en la realidad comunitaria. 

    La ruta se aleja de la observación pasiva y propone una interacción directa con los pilares de la vida indígena en el contexto actual. Los visitantes tienen acceso a:

    * Sistemas de salud propios: Demostraciones y consultas basadas en la medicina ancestral y el uso de plantas medicinales.

    * Producción material: Talleres de artesanía donde se explican las técnicas de tejido y los significados de los diseños.

    * Expresiones rítmicas: Presentaciones de danza y música que forman parte de sus ritos y celebraciones.

    * Gastronomía: Preparación y consumo de alimentos tradicionales que conservan ingredientes nativos.

    Stefany Vacacela, gobernadora del Cabildo Indígena Kichwa, señala que el objetivo principal es demostrar que las comunidades poseen un modelo de turismo propio.

    Este modelo no depende de operadores externos, sino de la cosmovisión y los usos y costumbres de cada pueblo residente en Cali.

    Impacto y sostenibilidad.  

    La participación de entidades como la Cámara Verde y Biotácora Colombia subraya el valor de este proyecto dentro del marco del desarrollo sostenible.

    Al ser Cali una ciudad con alta biodiversidad, los saberes indígenas ofrecen métodos de relación con el entorno que son de interés para el turismo académico y de naturaleza.

    Esta ruta funciona como una herramienta de visibilización y fortalecimiento económico para las comunidades.

    Al profesionalizar su oferta turística bajo la marca «Date un Borondo Cali Auténtica», los pueblos originarios de Cali aseguran un espacio en la economía local, manteniendo el control sobre la narrativa de su propia historia y su legado cultural.

  • En La Buitrera se respira ‘azul clarito’: Fortalecimiento del Turismo Comunitario Rural en Cali.

    En La Buitrera se respira ‘azul clarito’: Fortalecimiento del Turismo Comunitario Rural en Cali.

    La Alcaldía de Cali, a través de la Secretaría de Turismo y en cumplimiento del mandato del alcalde Alejandro Eder, está impulsando el fortalecimiento de las comunidades rurales mediante iniciativas turísticas.

    El corregimiento La Buitrera fue el escenario de una activación reciente, enmarcada en el proyecto de Presupuesto Participativo. La actividad se caracterizó por la presencia de color, sonidos naturales y aire puro.

    Hubo una amplia participación de la comunidad. Los asistentes realizaron caminatas que tuvieron como destino el Bosque de Roble Negro, ubicado dentro del Parque Nacional Natural Farallones.

    Durante los recorridos, los participantes estuvieron rodeados de vegetación nativa, avistaron aves como el Barranquero y observaron una microfauna diversa.

    La experiencia comenzó en la zona urbana del corregimiento y culminó en la Vereda El Otoño. En este punto, se llevaron a cabo presentaciones y un reconocimiento formal del territorio por parte de los asistentes y organizadores.

    Turismo de Resiliencia y Orgullo Local.  

    Durante el desarrollo de la jornada, los habitantes de La Buitrera ofrecieron y vendieron refrigerios, souvenirs y otros productos que elaboran, lo cual contribuye directamente al fortalecimiento de sus emprendimientos locales.

    El grupo turístico comunitario del corregimiento también experimentó avances en su consolidación. Se les entregaron nuevos uniformes e implementos.

    Estos elementos nuevos buscan reflejar su identidad específica y su labor dentro del proyecto de turismo local.

    Según la información proporcionada, Cali se posiciona como un lugar para vivir experiencias auténticas que combinan naturaleza, cultura y el desarrollo de las comunidades locales.

    César Augusto Valencia Espinosa, quien participó en la actividad, comentó sobre la experiencia: “visitar el bosque de roble negro es algo fantástico; te recargas de vida en ese baño de bosque, respiras aire puro y ves aves hermosas como el Barranquero, además de una microfauna espectacular”.

    Por su parte, María Alejandra Quiroga destacó el efecto de estas iniciativas en la población: “agradecemos a la Secretaría de Turismo por promover procesos comunitarios que nos permiten conocer el territorio desde la vivencia”.

    Con el desarrollo de estas acciones, La Buitrera está consolidándose como un destino que integra el turismo con su riqueza natural y la participación de la comunidad.

    Se extiende una invitación a los residentes de Cali y a los visitantes para que descubran el lugar y formen parte de experiencias que buscan transformar positivamente el entorno.

  • ¡Siloé en la Cima! La ‘Trepatón 2025’ Fortalece el Turismo Comunitario en Cali.

    ¡Siloé en la Cima! La ‘Trepatón 2025’ Fortalece el Turismo Comunitario en Cali.

    ¡Más de 2000 corazones latiendo al unísono, desafiando las alturas y celebrando la vida! La ‘Trepatón a Siloé 2025’ no fue solo un evento deportivo, fue una poderosa declaración de fe en el turismo comunitario y en el espíritu resiliente de uno de los barrios más emblemáticos de Cali.

    Con una vista imponente como recompensa final, esta jornada se consolida como una de las experiencias más inspiradoras y transformadoras de la capital vallecaucana.

    Desde el amanecer, las empinadas calles de Siloé se llenaron de energía, alegría y una vibrante mezcla cultural.

    Deportistas de élite, familias enteras y visitantes de rincones tan lejanos como España, México e incluso Indonesia aceptaron el reto de la subida, descubriendo en cada paso la inmensa riqueza del territorio.

    No vinieron solo a correr; vinieron a conectar con la historia, la cultura y, sobre todo, con la calidez humana de su gente.

    Un Turismo que Transforma Vidas.  

    La ‘Trepatón’ es mucho más que una carrera; es una plataforma de visibilidad y empoderamiento. Como destacó Marco Flor, funcionario de la Secretaría de Turismo Distrital, “Apostar por eventos como la ‘Trepatón’ es creer en un turismo que transforma.

    Cada paso que se da por Siloé es una oportunidad para visibilizar su talento, sus emprendimientos y el espíritu resiliente de su comunidad”.

    Esta actividad, que ya es un referente de orgullo local e integración, demostró cómo el deporte puede ser un motor social y económico.

    Los participantes no solo disfrutaron de una mañana activa, sino que también interactuaron con los emprendimientos locales, sintieron la amabilidad inigualable de la comunidad y se llevaron consigo la belleza de sus miradores.

    La jornada se vivió como una auténtica fiesta de la cultura, el deporte y la inclusión, celebrando la identidad caleña en cada esquina.

    El Compromiso con la Recuperación de Cali. 

    La exitosa realización de este evento reafirma el compromiso inquebrantable de la Secretaría de Turismo de Cali, bajo la directriz del alcalde Alejandro Eder, con las iniciativas que promueven el turismo responsable y comunitario.

    Se trata de una visión clara: utilizar el turismo como una poderosa herramienta para generar oportunidades genuinas, fortalecer la identidad de los barrios y reconocer el valor inmenso de su gente.

    Así se recupera Cali: reconociendo el potencial de sus territorios, impulsando eventos que integran a propios y extraños, y consolidando al turismo como un motor clave que impulsa la transformación y el orgullo de ser caleño.

    ¡Siloé no solo está en el mapa, está en la cima del corazón de Cali! Esperamos ver a muchos más en la próxima edición, listos para subir, celebrar y ser parte de esta ola de cambio.

     

  • Guardianes de la Montaña y el Campo: La Labor de Cumbres Blancas y Asorural.

    Guardianes de la Montaña y el Campo: La Labor de Cumbres Blancas y Asorural.

    En el panorama de las organizaciones no gubernamentales en Colombia, la ONG Cumbres Blancas y Asorural (Asociación de Jóvenes Rurales Gestores de Paz)

    trazan caminos distintos pero complementarios en la búsqueda de la sostenibilidad y el desarrollo. Ambas nacen de una profunda conexión con el territorio y un deseo de impulsar el cambio.

    Cumbres Blancas: El Grito de los Glaciares.  

    Cumbres Blancas es una ONG dedicada a la conservación y restauración de los ecosistemas de alta montaña de Colombia, como los glaciares, páramos y frailejones.

    Su fundación se remonta a una profunda conmoción experimentada por Marcela Fernández, su fundadora, tras leer que los glaciares de Colombia podrían desaparecer en las próximas décadas.

    Marcela Fernández, una activista ambiental y «nómada digital», ha sido reconocida por su labor, incluso siendo nombrada una de las 100 mujeres más influyentes del mundo por la BBC de Londres en 2023, tuvo iniciativas como onboard y la ong cumbres blancas.

    La misión principal de Cumbres Blancas no es la imposible tarea de revertir el deshielo de los glaciares tropicales, sino generar conciencia sobre su estado actual y difundir acciones para su cuidado, operando con un «optimismo realista» que invite a la acción.

    Su trabajo se enfoca en tres pilares: educación y divulgación ambiental, despertar el interés para que las personas recorran los nevados, e inspirar a otros a tomar acción.

    Una de sus acciones concretas es la restauración de los páramos a través de la siembra de frailejones y plantas nativas, vitales para la regulación del agua.

    Trabajan en alianza con comunidades, asegurando que sus procesos de restauración, incluyendo los viveros, se realicen con el conocimiento y la capacidad de carga del páramo en mente. Su enfoque es interdisciplinario, contando con un equipo de gestores que incluye desde un director y activista educativa hasta un economista, fotógrafos, y un botánico.

    La organización también ha expandido su mensaje fuera de Colombia, estableciendo una presencia en México para abordar la realidad del derretimiento glaciar a nivel continental.

    Asorural: Transformando y Potenciando el Campo Joven.   

    En contraste, la Asociación de Jóvenes Rurales Gestores de Paz (Asorural) se centra en el desarrollo rural, comprometida con los principios de oportunidad y sostenibilidad.

    Liderada por Felipe Aristizabal Cardona, su CEO, Asorural trabaja por el territorio, el medio ambiente, la productividad y la participación política de las comunidades rurales.

    Su visión se orienta a dignificar el trabajo del campo e impulsar el crecimiento profesional de los jóvenes rurales en sus propios territorios.

    En el caso del valle del cauca se busca sus propios emprendimientos como el emprendimiento de patinetas hechas de guadua.

    Generan procesos de alto impacto y cohesión social, buscando construir el tejido social y la paz a partir de las oportunidades y el bienestar.

    Sus líneas de trabajo incluyen el Emprendimiento y Productividad, la Educación, Formación y Sociedad, la Incidencia Pública y Política, y la Sostenibilidad Ambiental.

    Asorural se proyecta como una entidad dispuesta al empalme y saber generacional, manteniendo siempre abierta la brecha para la transferencia de conocimiento.

    Se enfocan en brindar oportunidades y satisfacer las necesidades de todos los miembros de las comunidades rurales, incluyendo niños, jóvenes, mujeres y hombres.

    Aunque sus enfoques son diferentes (alta montaña vs. desarrollo rural), ambas organizaciones demuestran un profundo compromiso con la sostenibilidad ambiental y social en Colombia.

     

  • Semana de la biodiversidad: Fotografía audubon: arte y conservación en cali.

    Semana de la biodiversidad: Fotografía audubon: arte y conservación en cali.

    La ciudad de Santiago de Cali se ha convertido en el prestigioso escenario internacional para el encuentro de arte y conservación que representan los Premios de fotografía Audubon 2025.  Esta majestuosa exposición de aves se inauguró en la Sala Subterránea del Museo La Tertulia como parte de la ‘Semana de la Biodiversidad’.

    La muestra, titulada «Premios Audubon 2025 en Cali: Arte y Conservación», invita a los visitantes a presenciar una experiencia visual inolvidable.

    La Tertulia abre sus puertas de manera gratuita para exhibir las fotografías ganadoras de este renombrado certamen internacional.

    La exposición, que celebra la majestuosa conexión entre naturaleza y conservación, deslumbra con imágenes de conservación a nivel global.

    Los interesados tienen la oportunidad de visitar la muestra hasta el próximo 5 de octubre. Las obras exhibidas han logrado conquistar la mirada de amantes de la fotografía y de críticos alrededor de todo el planeta.

    Un aspecto fundamental de esta edición en Cali es el notable reconocimiento al talento nacional, pues cinco destacados fotógrafos colombianos fueron galardonados por sus impresionantes imágenes.

    Estos artistas, cuyas obras ahora forman parte de la historia de los ‘Premios Audubon 2025’, son Jacobo Giraldo Trejos, Cristian Valencia, Luis Alberto Peña, Shamir Shah, y el joven talento oriundo de Cali, Camilo Sanabria Grajales.

    El impacto de este reconocimiento fue palpable en las declaraciones de los propios artistas. Camilo Sanabria Grajales, quien fue el ganador de la categoría juvenil, compartió su profundo honor por este logro internacional.

    Para Camilo, su fotografía es importante porque no solo inspira, sino que también cuenta una historia vital de conservación.

    Él explicó que la imagen capturada corresponde a una especie migratoria que requiere protección, ya que es «sumamente importante para nuestro planeta».

    Por su parte, el fotógrafo Shamir Shah expresó un fuerte vínculo emocional con Cali, la ciudad anfitriona, confesando que le llena de orgullo poder aportar a la ciudad que lo ha recibido «con inmenso cariño».

    Shamir describió su proceso creativo de una manera singular, señalando que su fotografía «no la estaba buscando, fue ella la que me encontró a mí».

    Además, destacó la riqueza intrínseca de la capital vallecaucana, señalando que Cali «está llena de sabrosura, de biodiversidad y de buen vivir, motivo por el cual le encanta residir allí.

    La inauguración de los ‘Premios Audubon 2025’ en el Museo La Tertulia representó mucho más que una simple celebración artística; se estableció como un poderoso mensaje que impulsa a Cali a consolidarse como un epicentro cultural y ambiental a nivel mundial.

    A través de este evento internacional, la capital vallecaucana logra ratificar que tanto la recuperación como el progreso de la ciudad se fundamentan en la conexión esencial entre el arte, la cultura y la conservación.

    El evento sirve como un mecanismo para integrar las industrias creativas y culturales con la agenda ambiental.

    Al destacar la riqueza natural del país y el ingenio de los fotógrafos colombianos, se fortalece la identidad de la Capital Pacífica de Colombia, proyectándola una vez más ante los ojos del mundo, lo que el texto concluye como una forma de recuperar Cali.