El cine no es solo una imagen proyectada en la oscuridad; es un acto de resistencia, un encuentro de voluntades y, sobre todo, una ventana abierta al mundo.
El Manifiesto de la Exhibición Comunitaria 2026 surge como un recordatorio poderoso de que somos «exhibicionistas», pero no en el sentido tradicional, sino como accionadores y soñadores de costas, valles y montañas que trabajan incansablemente para que el cine llegue a donde todos puedan mirar.
Este movimiento, integrado por cineclubes de barrio y plazas públicas, se define como una fuerza común que trabaja para abrir ventanas a través de la luz de las pantallas.
La visión de este proyecto trasciende la mera proyección de películas. Se trata de una apuesta por abrir diálogos inesperados, movilizar sensibilidades y resignificar territorios.
En un mundo donde el acceso a la cultura suele estar centralizado, la exhibición comunitaria propone que el cine es, en su esencia, un acto político.
Creemos firmemente en el poder de la colectividad y reivindicamos el goce y el disfrute como herramientas políticas fundamentales para transformar nuestra realidad.
A diferencia de la industria cinematográfica convencional, este manifiesto declara con orgullo que no necesitamos alfombras rojas donde no cabemos todos.
Lo que realmente necesitamos son pantallas vivas en nuestras calles y comunidades, espacios donde el cine se cohabite, se cuide y se convierta en una experiencia compartida.
Estas «salas abiertas» no están completas sin la alegría del encuentro, por lo que las fiestas con música para animarnos son una parte esencial de la experiencia cinematográfica comunitaria.
La esencia de este movimiento se resume en una metáfora profundamente conmovedora: Un pueblo sin cine es una casa sin ventanas.
El cine comunitario es ese aire fresco que entra a las comunidades, permitiendo que los habitantes se reconozcan en la pantalla y miren más allá de sus fronteras cotidianas.
Este manifiesto no es un documento estático ni cerrado; es una construcción colectiva nacida de la colaboración entre participantes de México y Colombia integrantes del programa formativo de Ambulante y el encuentro de exhibición de NODO SUR.
Hoy, la invitación queda abierta para todos aquellos que creen en el cine como una herramienta de transformación social.
Este es un llamado a los trabajadores del cine, a los proyeccionistas de barrio y a cualquier persona que desee encender una pantalla en su comunidad.
Como bien dicta el cierre de este documento: Este manifiesto lo terminas tú Es hora de seguir habitando las plazas y de asegurar que ningún pueblo se quede sin sus ventanas al mundo.

