Etiqueta: Cine comunitario

  • Casa arc: laboratorio del cine comunitario nacional.

    Casa arc: laboratorio del cine comunitario nacional.

    En el vertiginoso mercado de la atención, donde la comunicación suele reducirse a un ruido blanco de algoritmos y métricas vacías, existe un refugio en Bogotá que opera bajo una lógica distinta.

    No es una oficina, aunque allí se trabaje con la precisión de un relojero; no es una fábrica de contenido, aunque sus productos circulen por las venas de la cultura continental.

    Se trata de Casa ARC, un colectivo donde se han unido saberes que, tras dos décadas de existencia y consolidada este año, ha logrado lo que parece imposible en la era de la obsolescencia programada: construir un legado basado en el rigor y la honestidad.

    Fundada en 2005, pero consolidada este año, Casa ARC no nació para seguir tendencias, sino para fundar desde una ética del acompañamiento.

    Mientras el mundo se obsesionaba con lo efímero, el equipo liderado por Nicolás Acosta Alarcón, Litza Alarcón Romero y Samuel Acosta Alarcón decidió que la comunicación estratégica debía ser.

    ante todo, un acto de fe compartido además de un saber compartido entre comunicación, publicidad y producción audiovisual dónde todas las formas de saberes son bienvenidas.

    Su premisa es tan simple como radical: *»El legado no se hereda, se construye»*. (En este caso es generacional: las historias que están construyendo Lizbeth con sus hijos) lo han hecho ladrillo a ladrillo, habitando ese espacio gris —y a menudo ignorado— entre la intención de una marca y la sensibilidad de su audiencia.

    Entrar en la narrativa de Casa ARC es recorrer una arquitectura de «Portones». No son secciones departamentales en el sentido burocrático, sino habitaciones especializadas donde los proyectos respiran. El Portón de Cine quizás su faceta más romántica y a la vez técnica, ha sido el útero de más de cien películas.

    En un país como Colombia, donde hacer cine es un acto de heroísmo cotidiano, Casa ARC se ha erigido como el aliado silencioso que sabe transformar un guion en un fenómeno cultural.

    No se limitan a «vender» una película; la habitan, comprenden su pulso y la traducen para un público que busca algo más que entretenimiento.

    Pero el santuario no se queda en la oscuridad de la sala de proyección. Se expande hacia el Turismo y la Cultura, entendiendo que viajar y crear son formas gemelas de la curiosidad humana.

    Aquí, la comunicación abandona el tono transaccional para convertirse en un relato de identidad. Y en su Sala de Prensa el ejercicio periodístico recupera su sello editorial, ese criterio que se ha perdido en la carrera por el clic fácil.

    Hay una elegancia casi anacrónica en su forma de gestionar la información: prefieren la claridad al estruendo, la esencia al artificio.

    Lo que hace a Casa ARC un fenómeno digno de análisis no es solo su longevidad, sino su capacidad para mantenerse como un «Santuario» en medio del caos corporativo. Es una anomalía saludable en el ecosistema bogotano.

    En sus oficinas, el concepto de «cocreación» no es una palabra de moda en un PowerPoint, sino una metodología donde el cliente deja de ser un emisor para convertirse en parte de un ecosistema vivo.

    Al final, la trayectoria de estos veinte años nos deja una lección sobre la sostenibilidad del pensamiento crítico aplicado a la empresa.

    Casa ARC demuestra que la comunicación, cuando se ejerce con criterio y alma, es capaz de sobrevivir a las crisis de modelo y a las mutaciones digitales. No solo han gestionado marcas; han custodiado historias.

    Y en un mundo que parece haber olvidado cómo escucharse, tener un lugar donde el ruido se transforma en claridad es, posiblemente, el mayor acto de vanguardia que podemos presenciar.

    ¿Es posible comunicar sin traicionar la esencia? En Bogotá, detrás de unos portones que miran al futuro con la calma de quien sabe lo que ha construido, la respuesta es un rotundo y creativo sí.

  • Encendiendo las pantallas: Un grito colectivo por la Exhibición Comunitaria 2026.

    Encendiendo las pantallas: Un grito colectivo por la Exhibición Comunitaria 2026.

    El cine no es solo una imagen proyectada en la oscuridad; es un acto de resistencia, un encuentro de voluntades y, sobre todo, una ventana abierta al mundo.

    El Manifiesto de la Exhibición Comunitaria 2026 surge como un recordatorio poderoso de que somos «exhibicionistas», pero no en el sentido tradicional, sino como accionadores y soñadores de costas, valles y montañas que trabajan incansablemente para que el cine llegue a donde todos puedan mirar.

    Este movimiento, integrado por cineclubes de barrio y plazas públicas, se define como una fuerza común que trabaja para abrir ventanas a través de la luz de las pantallas.

    La visión de este proyecto trasciende la mera proyección de películas. Se trata de una apuesta por abrir diálogos inesperados, movilizar sensibilidades y resignificar territorios.

    En un mundo donde el acceso a la cultura suele estar centralizado, la exhibición comunitaria propone que el cine es, en su esencia, un acto político.

    Creemos firmemente en el poder de la colectividad y reivindicamos el goce y el disfrute como herramientas políticas fundamentales para transformar nuestra realidad.

    A diferencia de la industria cinematográfica convencional, este manifiesto declara con orgullo que no necesitamos alfombras rojas donde no cabemos todos.

    Lo que realmente necesitamos son pantallas vivas en nuestras calles y comunidades, espacios donde el cine se cohabite, se cuide y se convierta en una experiencia compartida.

    Estas «salas abiertas» no están completas sin la alegría del encuentro, por lo que las fiestas con música para animarnos son una parte esencial de la experiencia cinematográfica comunitaria.

    La esencia de este movimiento se resume en una metáfora profundamente conmovedora: Un pueblo sin cine es una casa sin ventanas.

    El cine comunitario es ese aire fresco que entra a las comunidades, permitiendo que los habitantes se reconozcan en la pantalla y miren más allá de sus fronteras cotidianas.

    Este manifiesto no es un documento estático ni cerrado; es una construcción colectiva nacida de la colaboración entre participantes de México y Colombia integrantes del programa formativo de Ambulante y el encuentro de exhibición de NODO SUR.

    Hoy, la invitación queda abierta para todos aquellos que creen en el cine como una herramienta de transformación social.

    Este es un llamado a los trabajadores del cine, a los proyeccionistas de barrio y a cualquier persona que desee encender una pantalla en su comunidad.

    Como bien dicta el cierre de este documento: Este manifiesto lo terminas tú Es hora de seguir habitando las plazas y de asegurar que ningún pueblo se quede sin sus ventanas al mundo.

  • Festival fincali 2025.  Evento financiación para proyectos audiovisuales. Parte 1.

    Festival fincali 2025. Evento financiación para proyectos audiovisuales. Parte 1.

    El tema de la producción en el país es conocido por fondo cinematográfico es más o menos el 30% y la ley 814 es la que regula el cine en el país.

    Que es la ley 814 de cine?

    La Ley 814 de 2003 en Colombia es una legislación fundamental conocida como la Ley de Cine que establece un marco para el fomento y desarrollo de la industria cinematográfica nacional.

    Su principal objetivo es impulsar la producción distribución y exhibición de películas colombianas para que el cine se convierta en una industria cultural y económicamente sostenible.

    La ley crea dos mecanismos principales de financiación y apoyo el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico FDC y los incentivos tributarios.

    El FDC se nutre de una contribución parafiscal recaudada de un porcentaje de los ingresos de las salas de cine por la exhibición de películas no colombianas y de los distribuidores de estas obras así como de un porcentaje de los ingresos de los productores de largometrajes nacionales.

    Estos recursos se destinan a financiar proyectos en distintas etapas como la producción circulación promoción formación y la preservación del patrimonio fílmico.

    Los incentivos tributarios por su parte ofrecen beneficios fiscales a inversionistas y donantes que apoyen proyectos cinematográficos colombianos.

    lo que busca atraer capital privado para el sector Gracias a esta ley la producción de cine en Colombia ha crecido exponencialmente pasando de un puñado de películas al año a varias decenas lo que ha fortalecido la infraestructura profesional y ha generado miles de empleos en la industria audiovisual nacional.

    El fondo cinematográfico ha desembolsado 467.075 millones para proyectos audiovisuales y los empresarios buscan este desarrollo cinematográfico para incentivos tributarios conocido como cnacc.

    Y que es el cnacc?  

    El CNACC, conocido como el Consejo Nacional de las Artes y la Cultura en Cinematografía, es un organismo vital para el desarrollo y el fomento del cine en Colombia.

    Este consejo es el encargado de administrar el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC), una de las principales fuentes de financiación para proyectos audiovisuales en el país.

    El CNACC está compuesto por diversos actores del sector, incluyendo representantes del gobierno, directores, productores y otros profesionales de la industria.

    Su labor no se limita solo a la gestión de fondos. A través de la evaluación y selección de propuestas, el consejo desempeña un papel crucial en la dirección de la política cinematográfica nacional.

    Funciones y Responsabilidades. 

    Una de las principales responsabilidades del CNACC es analizar y decidir qué proyectos cinematográficos recibirán apoyo económico.

    Esto se hace a través de convocatorias públicas donde los cineastas presentan sus guiones y planes de producción.

    El consejo revisa cada propuesta para determinar su viabilidad, calidad artística y potencial para contribuir al crecimiento de la cultura cinematográfica colombiana.

    Además de la financiación directa, el CNACC también participa en la creación de estrategias a largo plazo para fortalecer la industria. Esto puede incluir iniciativas para la formación de nuevos talentos, la promoción del cine colombiano a nivel internacional y la creación de un marco normativo que favorezca la producción audiovisual.

    En resumen, el CNACC es el motor detrás de la financiación y la política del cine en Colombia. Gracias a su trabajo, se asegura que los recursos públicos sean distribuidos de manera equitativa y eficiente, permitiendo que se produzcan películas que no solo entretienen, sino que también reflejan la diversidad cultural y social del país.

    Y parte del desarrollo para el fdc es la creación de un portafolio del fdc.

    Y que es el portafolio del fdc.

    El portafolio del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, conocido como FDC, se refiere al conjunto de proyectos cinematográficos que han recibido apoyo y financiación a través de las convocatorias de este fondo en Colombia.
    No es un documento físico o un solo archivo, sino la colección de todas las obras que han sido beneficiadas con los recursos del FDC a lo largo de los años. Esto incluye una amplia variedad de formatos y géneros, como:
    * Largometrajes y cortometrajes de ficción.
    * Películas documentales.
    * Proyectos de animación.
    * Obras en etapa de desarrollo, producción o posproducción.
    El portafolio representa el resultado del trabajo del CNACC, el Consejo Nacional de las Artes y la Cultura en Cinematografía, que es el ente que selecciona los proyectos ganadores de los estímulos del FDC.

    Es, en esencia, la manifestación tangible del impacto del fondo en la industria cinematográfica colombiana, mostrando la diversidad de historias y talentos que han sido apoyados para que el cine nacional pueda crecer y fortalecerse.

    Y lo más importante, el tema del marketing para las marcas se está a punto de convertir en lo más importante para el desarrollo de la ley de cine y estaremos hablando en la segunda parte.