Θ¿Te imaginas caminar 1.600 kilómetros con el estómago vacío, sin agua, sin nada, solo por dignidad?
En 1966, 800 profesores colombianos lo hicieron. Desde Santa Marta hasta Bogotá. A puro pulmón. A pura rabia. A pura esperanza. Solo 86 llegaron. El resto quedó en el camino, derrotado por el hambre, el cansancio o el olvido.
Pero esos 86 lograron lo imposible: sentarse frente al presidente y arrancarle el Estatuto Docente. Las bases de la educación pública que hoy damos por sentado.
«Por Colombia, por la educación… ¡Hasta la muerte!» — esa arenga no era poesía, era la única verdad que tenían.
Ahora, La Marcha del Hambre llega al cine desde el 14 de mayo y todavía sigue en cines. Y no es un documental cualquiera. Es una road movie emocional donde su directora, Sorany Marín Trejos —docente y cineasta— reconstruye ese camino con las voces de los sobrevivientes, con los pasos de los que ya no están y con la memoria que se negó a morir.
Esta película no es para mirar distraído. Es para entender que lo público se defiende con el cuerpo. Es para agradecer a quienes sembraron la carrera docente que hoy disfrutamos. Es para recordar que la educación no es un gasto, es una conquista.
60 años después, la historia vuelve a caminar. Esta vez en pantalla grande.
No la dejes pasar. Porque marchar es el real poder de estar juntos. Y porque el cine, cuando duele, también transforma.
Estreno: 14 de mayo en cines de Colombia.
¿Vas a perderte la marcha que no termina?
