Etiqueta: Estanislao Zuleta

  • Estanislao Zuleta: El elogio de la dificultad en tiempos de algoritmos.

    Estanislao Zuleta: El elogio de la dificultad en tiempos de algoritmos.

    No era un hombre de academia acartonada, aunque las universidades se rindieran a sus pies. Era, más bien, un provocador del pensamiento, un tipo que entendía que leer no es consumir datos, sino dejarse devorar por la pregunta.

    Hoy, décadas después de que su voz se apagara, cabe preguntarse frente al espejo de esta modernidad líquida: ¿Sigue en pie el legado de Estanislao Zuleta o es solo un eco romántico en bibliotecas vacías?

    Para nosotos, de la mente, la respuesta no es un sí complaciente. El legado de Estanislao no es una estatua que cuidar, sino un incendio que mantener vivo.

    La seducción de la armonía (El peligro actual). 

    Zuleta nos advirtió sobre la «idealización del paraíso». Esa tendencia humana —hoy potenciada por redes sociales y burbujas de filtros— de desear un mundo sin conflictos, una paz de cementerio donde todos piensen igual.

    «Deseamos un mundo donde el pensamiento sea innecesario porque ya tenemos todas las respuestas.»

    En el 2026, donde la Inteligencia Artificial nos ahorra el «suplicio» de redactar y donde el pensamiento crítico a veces se siente como un estorbo para la productividad, el Elogio de la Dificultad de Estanislao resuena como un grito de guerra.

    Él nos enseñó que la democracia no es la ausencia de conflicto, sino la capacidad de tramitarlo sin recurrir a la violencia. Si hoy cancelamos al que piensa distinto en lugar de debatirlo, le estamos fallando a Estanislao.

    ¿Se mantiene en pie?

    Si miramos la superficie, el panorama es gris. La educación se ha volcado hacia la técnica, hacia el «saber hacer» para el mercado, olvidando el «saber ser» para la libertad.

    Sin embargo, en las grietas del sistema, el viejo maestro sigue respirando:

    En los colectivos de base:

    Donde el pensamiento se usa para desarmar la mano y armar el argumento.
    En la lectura sospechosa: Esa que Zuleta practicaba con Nietzsche, Marx y Freud, y que hoy algunos jóvenes retoman para no ser marionetas del algoritmo.

    En la duda metódica: En quienes prefieren la angustia de la pregunta a la seguridad de la mentira dogmática.

    El reto de miralee.

    Ser fiel a Zuleta no es repetir sus frases como mantras; es ejercer la ética de la interpretación. Estanislao no quería seguidores, quería interlocutores.

    Su legado se mantiene en pie cada vez que alguien decide no ser «un objeto de la historia», sino un sujeto que la cuestiona.

    La vigencia de su pensamiento se mide en nuestra capacidad de resistir a la simplificación. El mundo nos quiere binarios (blanco o negro, izquierda o derecha), pero Zuleta nos exige la complejidad.

    Él sabía que la verdad no es un destino, sino un camino lleno de baches, y que la madurez de un pueblo se mide por su capacidad de soportar la incertidumbre.

    Crónica de una resistencia necesaria
    Caminar hoy por una librería y encontrar sus textos es hallar un manual de resistencia. Mientras el mundo corre hacia la respuesta inmediata, Estanislao nos invita a sentarnos, a fumar un cigarrillo mental y a desconfiar de nuestras propias certezas.

    ¿Está en pie su legado? Sí, pero está amenazado por la pereza intelectual. No se mantiene solo por la inercia del tiempo, sino por la voluntad de quienes aún creen que pensar es la forma más alta de la rebeldía.

    Zuleta sigue vivo mientras existan humanos dispuestos a defender el derecho a la dificultad, a la contradicción y, sobre todo, a la libertad de no ser unánimes.

    Al final, como él decía, la cuestión no es si el legado se mantiene, sino si nosotros somos lo suficientemente valientes para sostenerlo. Porque una democracia sin pensamiento crítico es solo una escenografía, y un hombre sin preguntas es solo un engranaje. Estanislao no es pasado; es la tarea pendiente.

    Decidimos crear está crónica debido a que el sábado antes de semana santa estuvimos en un evento sobre la educación con Estanislao Zuleta.

    Estaremos reseñando sobre los textos más importantes de Estanislao Zuleta y su revolución educativa en el siglo xx en colombia.

  • Mediaciones y resistencias: el legado de 50 años en la comunicación de univalle.

    Mediaciones y resistencias: el legado de 50 años en la comunicación de univalle.

    Cali, Colombia.— Medio siglo de historia no es solo una cifra redonda; es la medición de una profunda huella intelectual.

    La Facultad de Comunicación Social de la Universidad del Valle (Univalle) celebra sus 50 años como un faro del pensamiento crítico en Latinoamérica, una escuela que se moldeó bajo la influencia de tres gigantes que definieron su espíritu: Jesús Martín-Barbero, Maritza López de la Roche y Estanislao Zuleta.

    La fundación de la Escuela no se puede entender sin el concepto de las «mediaciones» que trajo consigo Jesús Martín-Barbero.

    El pensador español, adoptado por Cali, desterró la idea de una comunicación lineal y propuso mirar a la cultura popular, a la recepción y a las resistencias.

    Su obra cumbre, De los medios a las mediaciones, no fue solo un libro; fue la piedra angular que enseñó a varias generaciones de comunicadores a mirar más allá del televisor y el periódico, a comprender el entramado social, la fiesta y el conflicto como escenarios comunicativos.

    Su legado persiste en la Cátedra que lleva su nombre, manteniendo viva la conexión entre academia y práctica social.

    En ese mismo caldo de cultivo intelectual, la voz de Estanislao Zuleta resonó con una fuerza singular.

    Si bien Zuleta era filósofo, su presencia en Univalle —donde recibió un Doctorado Honoris Causa y donde pasó la última década de su vida— infundió en la Escuela una devoción inquebrantable por el pensamiento crítico.

    Su Elogio de la Dificultad se convirtió en un mantra contra la simplificación y el dogmatismo. Para los estudiantes de comunicación, Zuleta encarnaba la necesidad de analizar las estructuras de poder, de desconfiar de los discursos unívocos y de entender el conflicto no como una calamidad, sino como la esencia de la vida democrática.

    Finalmente, la profesora Maritza López de la Roche encarnó la continuidad de esta tradición. Desde la docencia, ha explorado la estética y la cultura, aterrizando los grandes debates teóricos en las realidades mediáticas del país.

    Su trabajo sobre medios, audiencias juveniles y formación estética ha asegurado que el enfoque culturalista y crítico se mantenga vigente, formando profesionales que no solo informan, sino que también intervienen y comprenden las dinámicas culturales de la región.

    Cincuenta años después, la Facultad de Univalle no solo conmemora un aniversario, sino que celebra una identidad forjada en el debate, la cultura y la resistencia.

    Es una escuela que, gracias a Martín-Barbero, López de la Roche y Zuleta, sigue entendiendo la comunicación no como una técnica, sino como un vital y complejo ejercicio de ciudadanía.