Categoría: Periodismo alternativo

  • Casa arc: laboratorio del cine comunitario nacional.

    Casa arc: laboratorio del cine comunitario nacional.

    En el vertiginoso mercado de la atención, donde la comunicación suele reducirse a un ruido blanco de algoritmos y métricas vacías, existe un refugio en Bogotá que opera bajo una lógica distinta.

    No es una oficina, aunque allí se trabaje con la precisión de un relojero; no es una fábrica de contenido, aunque sus productos circulen por las venas de la cultura continental.

    Se trata de Casa ARC, un colectivo donde se han unido saberes que, tras dos décadas de existencia y consolidada este año, ha logrado lo que parece imposible en la era de la obsolescencia programada: construir un legado basado en el rigor y la honestidad.

    Fundada en 2005, pero consolidada este año, Casa ARC no nació para seguir tendencias, sino para fundar desde una ética del acompañamiento.

    Mientras el mundo se obsesionaba con lo efímero, el equipo liderado por Nicolás Acosta Alarcón, Litza Alarcón Romero y Samuel Acosta Alarcón decidió que la comunicación estratégica debía ser.

    ante todo, un acto de fe compartido además de un saber compartido entre comunicación, publicidad y producción audiovisual dónde todas las formas de saberes son bienvenidas.

    Su premisa es tan simple como radical: *»El legado no se hereda, se construye»*. (En este caso es generacional: las historias que están construyendo Lizbeth con sus hijos) lo han hecho ladrillo a ladrillo, habitando ese espacio gris —y a menudo ignorado— entre la intención de una marca y la sensibilidad de su audiencia.

    Entrar en la narrativa de Casa ARC es recorrer una arquitectura de «Portones». No son secciones departamentales en el sentido burocrático, sino habitaciones especializadas donde los proyectos respiran. El Portón de Cine quizás su faceta más romántica y a la vez técnica, ha sido el útero de más de cien películas.

    En un país como Colombia, donde hacer cine es un acto de heroísmo cotidiano, Casa ARC se ha erigido como el aliado silencioso que sabe transformar un guion en un fenómeno cultural.

    No se limitan a «vender» una película; la habitan, comprenden su pulso y la traducen para un público que busca algo más que entretenimiento.

    Pero el santuario no se queda en la oscuridad de la sala de proyección. Se expande hacia el Turismo y la Cultura, entendiendo que viajar y crear son formas gemelas de la curiosidad humana.

    Aquí, la comunicación abandona el tono transaccional para convertirse en un relato de identidad. Y en su Sala de Prensa el ejercicio periodístico recupera su sello editorial, ese criterio que se ha perdido en la carrera por el clic fácil.

    Hay una elegancia casi anacrónica en su forma de gestionar la información: prefieren la claridad al estruendo, la esencia al artificio.

    Lo que hace a Casa ARC un fenómeno digno de análisis no es solo su longevidad, sino su capacidad para mantenerse como un «Santuario» en medio del caos corporativo. Es una anomalía saludable en el ecosistema bogotano.

    En sus oficinas, el concepto de «cocreación» no es una palabra de moda en un PowerPoint, sino una metodología donde el cliente deja de ser un emisor para convertirse en parte de un ecosistema vivo.

    Al final, la trayectoria de estos veinte años nos deja una lección sobre la sostenibilidad del pensamiento crítico aplicado a la empresa.

    Casa ARC demuestra que la comunicación, cuando se ejerce con criterio y alma, es capaz de sobrevivir a las crisis de modelo y a las mutaciones digitales. No solo han gestionado marcas; han custodiado historias.

    Y en un mundo que parece haber olvidado cómo escucharse, tener un lugar donde el ruido se transforma en claridad es, posiblemente, el mayor acto de vanguardia que podemos presenciar.

    ¿Es posible comunicar sin traicionar la esencia? En Bogotá, detrás de unos portones que miran al futuro con la calma de quien sabe lo que ha construido, la respuesta es un rotundo y creativo sí.

  • Cali está en los premios iberoamericanos dti en rio de Janeiro por turismo indígena.

    Cali está en los premios iberoamericanos dti en rio de Janeiro por turismo indígena.

    Cali no solo baila; ahora, se piensa y se proyecta desde la entraña. Mientras el mundo observa a las grandes metrópolis de concreto y cristal, la capital del Valle ha decidido apostar por lo que nadie más tiene:

    la sangre y el barrio. Esta apuesta, arriesgada y genuina, la tiene hoy sentada en la mesa de los finalistas de los Premios Iberoamericanos de Turismo Inteligente, cuya gala final hará vibrar a Río de Janeiro este 27 de abril.

    No es una nominación de oficina ni un galardón de escritorio. Es el reconocimiento a una ciudad que ha entendido que la «inteligencia» en el turismo no es solo tener Wi-Fi en las plazas, sino saber leer el ADN de su gente.

    El susurro de los ancestros en el asfalto.  

    En la categoría de Inclusión Social, Cali compite con un proyecto que rompe cualquier molde convencional: ‘Territorios Ancestrales’.

    Es, en esencia, la reivindicación del turismo indígena urbano. ¿Quién dijo que lo ancestral solo vive en la selva o la montaña?

    En las calles caleñas laten ocho comunidades que han decidido abrir sus puertas bajo un modelo de gobernanza real, basado en el consentimiento y el respeto.

    Con 35 emprendimientos validados y el eco de siete idiomas nativos resonando entre el ruido del tráfico, Cali le está diciendo a Iberoamérica que la inclusión no es un favor, sino una estrategia de mercado consciente.

    Es turismo con rostro, con historia y con una metodología que pone la dignidad de la comunidad por encima de la foto del visitante.

    El Obrero: Donde el patrimonio se suda y se baila. 

    Por otro lado, en la categoría de Patrimonio, la ciudad ha puesto sus fichas en un nombre que es pura mística: el Barrio Obrero.

    Aquí, la salsa no es un disco que suena de fondo; es un patrimonio vivo que respira en cada esquina. El proyecto nominado es una oda a la renovación urbana que no busca desplazar, sino potenciar.

    Con una inversión que roza los $20.000 millones y más de 9.000 metros cuadrados intervenidos, el Obrero se ha convertido en un museo a cielo abierto donde la economía local se dinamiza al ritmo del timbal.

    Se trata de proteger el alma de la ciudad para que el turista no solo vea, sino que entienda por qué Cali es la capital mundial de este género. Los 39 emprendimientos locales fortalecidos son la prueba de que la cultura, cuando se gestiona con inteligencia, es el motor económico más potente que existe.

    Un sello de validación internacional.  

    La presencia de Cali en el Foro Iberoamericano de Destinos Turísticos Inteligentes (FIDI) no es casualidad.

    Bajo la directriz del alcalde Alejandro Eder y la ejecución de la Secretaría de Turismo y casa ternario la ciudad está validando un modelo que mezcla la innovación con la raíz.

    Como bien dice María Fernanda Campuzano, secretaria de Turismo, se trata de demostrar que el turismo inteligente se construye desde las comunidades.

    Cali llega a Brasil no como una invitada más, sino como una referente de sostenibilidad e inclusión. Estas dos nominaciones son un mensaje claro para la Red Iberoamericana: el futuro del turismo no está en replicar modelos europeos, sino en profundizar en la identidad propia.

    Cali está demostrando que el turismo inteligente también se construye desde las comunidades y desde el patrimonio vivo que nos identifica ante el mundo.

    El próximo 27 de abril, en el corazón de Río, se sabrá si estos proyectos se traen el oro. Pero, más allá del metal del trofeo, Cali ya ganó.

    Ganó el respeto de sus pares y, sobre todo, reafirmó que su mayor riqueza no está en las vitrinas, sino en la fuerza de su gente indígena y el repique de sus barrios populares. Cali está lista para el mundo, pero bajo sus propios términos.

  • El marketing digital es una forma de tener trabajo remoto?

    El marketing digital es una forma de tener trabajo remoto?

    Bogotá amanece bajo una nube gris de hollín y bocinas, pero en un apartamento del barrio El Chicó —o quizás en una hamaca en Palomino—, la realidad es otra.

    No hay fichaje de entrada, solo el sonido de una MacBook que se abre y el aroma a café recién filtrado.

    Para miles de colombianos en este 2026, el marketing digital ya no es un departamento en una multinacional de la calle 72; es el pasaporte a una autonomía que antes parecía ciencia ficción.

    La ruptura del cordón umbilical corporativo. 

    Hubo un tiempo en que «hacer marketing» significaba reuniones presenciales infinitas y tableros llenos de post-its.

    Hoy, esa estructura ha colapsado. La democratización de herramientas de IA y la madurez de la economía freelance han permitido que un Trafficker en Medellín gestione campañas para una marca de moda en Madrid, mientras un Copywriter en Manizales redacta estrategias para Silicon Valley.

    Libertad geográfica: El 70% de las vacantes digitales en el país ya se ofertan como «100% remoto» o «home office».

    Arbitraje salarial: Ganar en dólares o euros viviendo con el costo de vida local es el nuevo «sueño colombiano».

    Especialización extrema: Ya no se busca al «todero»; se busca al experto en nichos (SEO para e-commerce, automatización de funnels, analistas de datos).

    El reverso de la moneda: Entre el slack y el burnout.  

    Pero no todo es estética minimalista y nómadas digitales. El trabajo remoto en marketing ha traído consigo una nueva forma de esclavitud: la hiperconectividad.

    El grupo de WhatsApp que nunca duerme, las métricas que exigen atención en tiempo real y la difusa línea entre la sala de la casa y la sala de juntas.

    «Mi oficina es mi mochila, pero mi jefe es un algoritmo que no entiende de domingos», comenta un estratega de contenido que prefirió el anonimato.

    La paradoja es clara. Colombia se ha convertido en una cantera de talento digital para el mundo por dos razones: nuestra creatividad visceral y una tasa de cambio que nos hace competitivos.

    Sin embargo, la salud mental se ha vuelto la moneda de cambio en este mercado de clics y conversiones.

    El veredicto: ¿Oportunidad o espejismo?

    El marketing digital en Colombia no es solo una forma de trabajo remoto; es la punta de lanza de una revolución laboral.

    Ha demostrado que el talento no necesita un escritorio fijo para ser brillante. Mientras el Estado intenta regular el teletrabajo y las empresas tradicionales luchan por el regreso a la oficina, el ecosistema digital ya se mudó a la nube.

    La pregunta que queda flotando en el aire no es si se puede trabajar desde casa, sino si estamos listos para la responsabilidad de ser nuestros propios directores de orquesta en un mundo que nunca deja de scrollear.

  • Convocatoria era futuro: el fondo audiovisual para la equidad racial ya se encuentra aquí.

    Convocatoria era futuro: el fondo audiovisual para la equidad racial ya se encuentra aquí.

    En un país donde la pantalla grande ha sido, por décadas, un club privado de estéticas importadas y relatos de «clase media alta en crisis existencial», surge una pregunta que pica como el sol del Chocó a mediodía:

    ¿Si tuviéramos otras imágenes, qué pensaríamos de nosotros? No es una duda retórica; es un desafío estructural.

    Durante años, la representación de las comunidades étnicas en Colombia ha oscilado entre el folclorismo condescendiente o el retrato crudo de la carencia.

    Pero el guion está cambiando, y esta vez, quienes sostienen la cámara no piden permiso para entrar en el encuadre.

    La llegada de la segunda convocatoria de ERA FUTURO, el Fondo Audiovisual para la Equidad Racial de Manos Visibles, no es solo una noticia administrativa; es un acto de soberanía narrativa.

    Estamos hablando de un fondo que entiende que la equidad no es un adorno en los créditos finales, sino una base sólida desde la producción.

    La regla es clara y contundente: empresas cinematográficas con al menos un 40% de participación de personas indígenas o afrodescendientes. Aquí no se trata de «incluir», se trata de pertenecer.

    La Anatomía de la Nueva Imagen. 

    La convocatoria busca largometrajes, ya sean de ficción o documental, que tengan la potencia estética de una marea alta. No buscan contenidos ligeros; buscan cinematografías que miren de frente los problemas urgentes de nuestro tiempo. Es una apuesta por el cine que no solo se ve, sino que se siente en los huesos.

    ¿Qué se necesita?

    Identidad en el ADN: La cuota del 40% asegura que la mirada étnica sea parte de la toma de decisiones, no solo un decorado frente a la lente.

    Madurez Creativa: Proyectos en etapa avanzada de desarrollo, producción, posproducción o incluso listos para el gran estreno.

    Visión Artística: Menos clichés, más riesgo. Se premia la estética que rompe el molde tradicional del «cine colombiano de exportación».

    El Reloj Corre: La Ruta Hacia el Pitch.  

    El calendario cinematográfico de este 2026 ya tiene marcadas sus fechas de oro. Quienes tengan historias que queman en el pecho tienen hasta el 21 de mayo para cerrar sus carpetas y enviar ese formulario que podría cambiar el rumbo de su productora.

    Después, vendrá el suspenso: el 12 de junio se conocerán los aceptados, y entre el 2 y 3 de julio, los seleccionados tendrán que defender su visión en un pitch que promete ser más intenso que un clímax de suspenso.

    Finalmente, el 9 de julio, el país conocerá a los nuevos guardianes de nuestras imágenes.
    «No estamos pidiendo un espacio en su historia; estamos construyendo la nuestra.»

    La verdadera transformación no ocurre en la alfombra roja, ocurre en el presupuesto, en la financiación y en la libertad de contar quiénes somos sin filtros coloniales.

    Manos Visibles, a través de ERA FUTURO, está poniendo los recursos donde antes solo había promesas.

    Si tienes el guion, si tienes la empresa con el alma diversa y si tienes la rabia o la ternura necesaria para capturar nuestra realidad, el correo audiovisual@manosvisibles.org es tu puerta de entrada.

    Porque si cambiamos las imágenes, cambiamos el pensamiento. Y si cambiamos lo que pensamos de nosotros, el futuro deja de ser una incertidumbre para convertirse en una película que, por fin, nos representa con dignidad y belleza.
    Corten. Cámara. ¡Acción por la equidad!

  • Una noche de versos, música y encuentro dio inicio al Festival Internacional de Poesía de Cali.

    Una noche de versos, música y encuentro dio inicio al Festival Internacional de Poesía de Cali.

    El Teatro Jorge Isaacs no es solo un edificio de arquitectura neoclásica; es una caja de resonancia donde los fantasmas de Cali y sus esperanzas más urgentes se sientan en la misma fila.

    La noche del estreno, el aire afuera era el de siempre: denso, cargado de esa humedad del trópico que parece retener los murmullos de la calle.

    Pero adentro, el silencio tenía otra textura. Se inauguraba la vigésima sexta versión del Festival Internacional de Poesía de Cali, y la consigna —»Apertura del cielo: donde la palabra se hace territorio»— no era un simple eslogan, era una declaración de principios en una ciudad que intenta, a pulso, zurcir sus heridas.

    Cali es una ciudad que sabe de ruidos, de tambores y de gritos, pero que a veces olvida el peso del susurro.

    Por eso, este festival se presenta como una «infraestructura cultural viva». Julián Eduardo Arteaga Aguilar, desde su rol en la Secretaría de Cultura, lo dejó claro:

    no se trata de leer poemas en un pedestal, sino de tejer una red que baje de los cerros, que cruce las comunas y se pierda en los corregimientos. Una red que abraza para que nadie se caiga.

    En el escenario, la geografía se volvió una sola sustancia. Voces de Chile, Brasil, México, Venezuela y Bolivia se mezclaron con el cantado caleño y los acentos de la provincia colombiana.

    Fue un diálogo de fronteras rotas. El poeta chileno Héctor Hernández Montecinos, con esa lucidez que otorga el oficio de mirar lo invisible, lo celebró como el cumplimiento de un sueño.

    Porque en Cali, la poesía ha dejado de ser un ejercicio solitario para convertirse en un encuentro ciudadano, en una apuesta política por la ternura.

    Pero el momento que detuvo el reloj no vino de los grandes nombres internacionales. Vino de la fragilidad que se hace fuerte.

    Salomé Salazar y Liam Vargas, dos pequeños del taller de poesía de la Fundación Valle del Lili, subieron al estrado.

    Ellos, que conocen los pasillos de los hospitales y el peso de la enfermedad, demostraron que la palabra es, ante todo, una medicina.

    Para estos niños, el verso no es un adorno; es el lugar donde el miedo se transforma en asombro y donde el dolor se permite ser otra cosa, quizás una imagen brillante.

    Tal vez el cielo sea este espacio breve, donde la voz del otro no es una amenaza, sino el puente que cruza el río de la ausencia, la semilla que germina en el desierto del olvido.”

    Mientras la voz de la cantante lírica Laura Villa llenaba los rincones del teatro, quedaba claro que la ciudad estaba ensayando una nueva forma de habitarse.

    Hasta el 9 de mayo, la programación promete ser un asalto pacífico a los espacios públicos: desde el recital afro “Raíz y tambor” en la Universidad Antonio José Camacho, hasta los recorridos patrimoniales por el centro histórico donde los fantasmas de los poetas de antaño seguramente se unirán a la caminata.

    No es poca cosa. En una época donde el lenguaje parece agotado por la confrontación, que Cali decida que su cielo esté «abierto para todas las voces» es un acto de resistencia.

    Se habla de poesía urbana, de slam, de lenguajes del futuro en Yawa y de bibliotecas que se llenan de gente que no va a buscar datos, sino a buscarse a sí misma en el verso ajeno.

    La clausura en la Sala Beethoven será el cierre de este «coro de voces que permanecen», pero la verdadera crónica se escribirá en la calle, cuando el festival termine y la gente se lleve, bajo el brazo o en la memoria, una palabra nueva para nombrar su propio territorio.

  • El turismo comunitario en cali: como se está desarrollando?

    El turismo comunitario en cali: como se está desarrollando?

    La guala trepa la pendiente de la Comuna 20 con el motor rabiando, desafiando la gravedad de una Cali que durante décadas prefirió mirar hacia el plano, ignorando las lomas donde se cocinaba la verdadera resistencia cultural.

    Hoy, sin embargo, el viento de la tarde no huele a pólvora ni a miedo. Huele a café recién colado en los miradores improvisados de Siloé, a pintura fresca sobre las fachadas de la Calle Arcoíris y a la dignidad de un pueblo que decidió arrebatarle su propia narrativa a las páginas judiciales de los diarios.
    El turismo comunitario en Cali ya no es una promesa exótica ni un experimento de oenegé de oficina; es una realidad de asfalto, sudor y autogestión.

    En los laberintos de la loma, más de once colectivos locales han entendido que la memoria no se entierra, se camina.

    El visitante que llega hasta la cancha La Amistad o se asoma al Mirador 360 no busca el confort anestésico de un hotel cinco estrellas; busca la descarga eléctrica del hip-hop, los relatos de los viejos que fundaron el barrio a punta de convites y la verdad sin filtros de un territorio que sanó sus heridas a través del arte urbano.

    La paradoja de la cumbre: de la exclusión a la vitrina.  

    Mientras el centro histórico repite sus postales de siempre, la periferia de Cali se reinventa como el verdadero epicentro de la reconciliación. No es un fenómeno fortuito.

    El tejido comunitario ha sabido forzar la mano de la burocracia estatal, obligando a incubadoras de proyectos y comités locales a financiar con recursos públicos lo que los jóvenes del barrio levantaron con las uñas.

    El resultado: un corredor turístico que conecta la memoria viva de la salsa del Barrio Obrero con la resistencia ecológica de la ladera.

    Pero la transformación no es solo urbana. En las goteras de la ciudad, allá donde el cemento cede el paso a la niebla de los Farallones, el fenómeno muta.

    Corregimientos como Villacarmelo, Felidia y Pance están librando su propia batalla. Campesinos y ambientalistas han convertido el senderismo y las huertas tradicionales en una trinchera contra la expansión urbana descontrolada.

    El mensaje de los colectivos es claro: el agua, la fauna y el territorio se defienden mostrando su valor, no vendiendo la tierra al mejor postor inmobiliario.

    El reto del espejo: evitar la trampa de la postal.  

    El peligro, por supuesto, acecha en cada esquina donde un turista saca su teléfono para capturar la pobreza estética del muralismo. La línea entre la reivindicación social y la explotación de la nostalgia popular es delgada.

    Los líderes locales lo saben. Por eso insisten en que aquí no se viene a ver «cómo sobrevive el marginado», sino a consumir economía real: el bolso tejido por la vecina, el almuerzo en la fonda de la esquina, el café cultivado en la misma loma.
    «Para transformar el territorio tuvimos que sanar la rabia», se escucha decir en las asambleas comunitarias. Y es esa sanación la que se ofrece en cada recorrido.

    Cali, la ciudad que se debate siempre entre la fiesta eterna y la desigualdad profunda, parece haber encontrado en sus bases una brújula impensada.

    El turismo comunitario no va a solucionar el desempleo estructural ni la falta de oportunidades de la noche a la mañana, pero ha logrado algo más subversivo: que el habitante de la ladera mire al visitante a los ojos, de igual a igual, y le demuestre que el futuro de la sucursal ya no se decide abajo, sino que se está escribiendo allá arriba, donde el viento pega primero.

  • LIBROS QUE HAN SIDO PROHIBIDOS O DESCATALOGADOS ESCRITOS POR MUJERES.

    LIBROS QUE HAN SIDO PROHIBIDOS O DESCATALOGADOS ESCRITOS POR MUJERES.

    Por María Josefa Aviles.  Influencer y creadora de contenido literaria, escritora y periodista.

    Hay libros que tenemos que leer una vez en la vida, ya por que han sido prohibidos o descatalogados.

    Pero lo más importante porque han sido escritos por mujeres, sabemos que algunas de las mejores obras de la literatura universal han sido escritos por mujeres aquí daremos una mirada algunos de eso libros las cuales he recopilado en una pequeña investigación donde veremos de todo un poco.

    Los libros de los cuales te hablare en su momento fueron prohibidos o descatalogados por los temas que tocaban y todos ellos los podemos ya en la actualidad obtener gracias a diferentes editoriales.

    Aquí alguno de esos libros:

    Nawal el Saadawi la cara oculta de Eva.

    La principal feminista árabe y la primera en denunciar en sus libros la mutilación de las mujeres.

    La cara oculta de Eva es un clásico de la literatura árabe moderna denuncia la opresión que sufren las mujeres en el mundo islámico y, con unos nuevos prólogos y epílogos mantiene su vigencia más de veinticinco años después de su publicación.

    Nawai el sadawi relata de manera impactante la violencia y la injusticia que se ha extendido por la sociedad en la que vive su experiencia, como médico rural en distintas zonas de Egipto, como testigo de la prostitución, de los asesinatos por razones de honor y de los abusos sexuales, además de la ablación, que ella misma sufrió de niña la impulsaron a dar testimonio de todo este sufrimiento, con claridad y precisión detecta y analiza las causas de esta situación y describe el papel histórico de la mujer árabe en la religión y la literatura.

    Para la autora el velo, la poligamia y la falta desigualdad ante la ley de hombres y mujeres son incompatibles con el islam y con cualquiera de las otras religiones.

    Octavia Bluter la estirpe de lilith y la parábola del sembrador.

    Octavia Estela fue una escritora estadounidense de ciencia ficción, ha recibido tanto el premio Hugo como el premio nébula en más de una ocasión en 1995 se convirtió en la primera escritora de ciencia ficción en recibir el título genius de la fundación Mac Arthur.

    La estirpe de lilith la trilogía, olvidada de la gran dama de la ciencia ficción, treinta años después de su primera publicación en castellano, la estirpe de lilith, título que reúne la trilogía xenogenesis en un solo volumen, vuelve a revindicar a Octavia E. Butler.

    Lilith iyapo despierta en una nave espacial oankali, la raza alienígena que salvó a la humanidad de la extinción después de que la tierra quedara desbastada a causa de una guerra nuclear estos seres han mantenido a lilith y a otros supervivientes dormidos en animación suspendida durante siglos. Ella será la elegida que guiara a los suyos de vuelta a su propio planeta.

    La mano izquierda de la oscuridad de Úrsula leguin

    La mano izquierda de la oscuridad es una novela de ciencia ficción publicada en marzo de 1969.

    Sinopsis: la luz es la mano izquierda de la oscuridad y la oscuridad es la mano derecha de la luz. Las dos son una, vida y muerte juntas como amantes en kemmer, como manos manos unidas, como el término y el comienzo. Este es un clásico de ciencia ficción y una obra de fantasía feminista.

    El color purpura de Alice Walker

    El color purpura es una novela epistolar de 1982 de la autora estadounidense Alice Walker que gano el premio Pulitzer de ficción 1983.

    Esta es la historia de dos hermanas norteamericanas de raza negra, netti ejerce como misionera en áfrica y Celia vive en el sur de los estados unidos, casada con un hombre al que odia y abrumada por la vergüenza de haber sido violada por quien cree que es su padre, a lo largo de treinta años ambas mantienen el recuerdo y la esperanza de reencontrarse y vuelcan sus sentimientos en unas cartas.

    Nada de Carmen La forte. 

    Nada es la primera novela escrita por la autora barcelonesa Carmen Laforte y una de las obras literarias más importantes de la España del siglo XX.

    Se trata de una obra existencialista que representa el estancamiento y la pobreza que se vivió en posguerra española en los primeros años del franquismo.

    Orlando de Virginia Wolf. 

    Orlando una biografía es la sexta novela de Virginia Wolf publicada el 11 de octubre de 1928 la editorial que se encargó de su publicación horgarth press, pertenecía al matrimonio de Virginia Wolf se trata de una obra biográfica sobre la vida de su amigo y amante vita, está obra es un antes y un después por lo que significó para el feminismo.

    El cuento de la criada de Margaret Atwood. 

    El cuento de la criada publicada en 1985 es una novela distopica y una de las obras más importantes de la escritura canadiense Margaret Atwood en ella destaca la crítica social y el trato a la mujer temas frecuentes en sus obras.

    Sinopsis

    En la republica de Gilead, donde impera una dictadura puritana de inspiración bíblica ideada a partir del antiguo testamento, Defred como todas las mujeres ha perdido todos sus derechos y su misión en la sociedad se reduce a procrear.

    Estos son algunos libros que en su momento fueron prohibidos en ciertas partes y otros fueros descatalogados y rescatados por nuevas editoriales, he aquí una lista de algunos de esos títulos, resaltando que todos son escritos por mujeres que alzaron su voz.

    Si queremos saber más por que las magníficas escritoras como Úrsula Leguin y Octavia Bluter desaparecieron de las librerías la respuesta es muy fácil eran mujeres que escribían ciencia ficción un género que en el momento solo pertenecía a los hombres, pero gracias a planeta y al sello minotauro por volver a traernos a estas magnificas escritoras.

    El libro la cara oculta de Eva fue prohibido en diferentes países de la zona también la escritora perdió su empleo y fue exiliada en cuanto al color purpura, el cuento de la criada, Orlando y la nada fueron libros que fueron prohibidos en ciertos lugares pero que ahora podemos encontrar en las librerías.

    pero la pregunta que tenemos que hacernos es porque prohibir o censurar libros escritos por mujeres la verdad no tiene ningún misterio las mujeres hemos sido oprimidas durante mucho tiempo así que ser mujer y ser escritora era algo y sigue siendo algo difícil en un mundo patriarcal donde tenemos que lucharnos cada vez más un espacio en oficios que parecen ser solo para hombres.

  • EL CÓDIGO DE LA SOBERANÍA: CUANDO EL SABER DEJÓ DE SER UN APELLIDO.

    EL CÓDIGO DE LA SOBERANÍA: CUANDO EL SABER DEJÓ DE SER UN APELLIDO.

    Hubo un tiempo en que la ciencia en este país era un salón de espejos donde solo se miraban los mismos.

    Un club de caballeros de modales finos y apellidos de abolengo que decidían, entre cafés y pasillos de mármol, quién tenía derecho a pensar y quién debía limitarse a obedecer.

    El conocimiento era un título nobiliario, una herencia que se transmitía en las cenas de los barrios altos de la capital, mientras el resto del país permanecía en la sombra de la ignorancia planificada.

    Pero el aire ha cambiado de dirección. La reciente radiografía de la gestión de la ministra Yesenia Olaya no es solo un informe de gestión; es un acta de defunción para la exclusión intelectual.

    Durante décadas, el modelo de «progreso» fue perverso: si un joven brillante de la periferia quería ser sabio, tenía que aceptar ser esclavo.

    El sistema de créditos educativos, esa trampa financiera disfrazada de oportunidad, empujaba a las mentes más lúcidas a las fauces de una deuda eterna.

    Se hipotecaba el futuro antes de que pudieran publicar su primer artículo. Hoy, ese contrato leonino se ha roto.

    La transición hacia becas 100% gratuitas financiadas por el Estado es el golpe más contundente contra la meritocracia de bolsillo.

    Veinticinco mil almas se postularon al llamado; no son solo nombres en una base de datos, son hijos de campesinos y jóvenes del Pacífico que ya no tienen que pedir perdón por querer investigar.

    El dinero ya no se fuga a los paraísos del sector privado; se queda en las universidades públicas, alimentando el músculo de lo que nos pertenece a todos.

    Pero la subversión de este nuevo orden no termina en la matrícula. En los laboratorios, donde el silencio femenino solía ser la norma impuesta, hoy retumba el rigor del método científico con voz de mujer.

    El programa «Orquídeas» ha inyectado cien mil millones de pesos para que mil doctoras no tengan que elegir entre su vocación y su supervivencia.

    Con estancias de investigación que reconocen su dignidad, la ciencia en Colombia empieza a saldar una deuda histórica de género.

    Y la apuesta se duplica: mil mujeres más se sumarán a esta avanzada que busca arrebatarle el monopolio del genio a la testosterona de las élites.

    En el corazón de la modernidad, la Inteligencia Artificial ha dejado de ser un fetiche de Silicon Valley para convertirse en una herramienta de soberanía nacional.

    Mientras los de siempre se preocupan por cómo la IA afectará sus acciones en la bolsa, el gobierno ha puesto doscientos mil millones de pesos para que el Eje Cafetero albergue la primera facultad de este tipo.

    Sin embargo, el verdadero milagro ocurre en la ruralidad. El programa «Colombia Robótica» ha plantado veintiséis laboratorios en los rincones más olvidados del Caribe y el Pacífico.

    Allí, donde antes solo llegaba el eco del plomo y la promesa vacía del político de turno, hoy los niños desarmas la realidad para entender cómo funciona un sensor.

    Están cambiando las balas por algoritmos; están sustituyendo el destino de la violencia por la libertad del pensamiento crítico.

    La ciencia ha bajado del pedestal de cristal y se ha ensuciado las botas en el barro. «Ciencia para la Paz» no es un eslogan de campaña, es la presencia real del Estado en el Cauca, Nariño y Caquetá, financiando investigaciones que buscan entender las raíces del conflicto para cortarlas de tajo.

    Ya no se trata de científicos de escritorio estudiando a los pobres como si fueran hormigas; ahora el campesino, el líder étnico y la comunidad organizada son socios activos.

    La soberanía alimentaria y la transición energética son proyectos estratégicos que se discuten en la lengua del territorio, no en los cócteles de la tecnocracia.

    El conocimiento ha dejado de ser un privilegio para convertirse en el martillo que rompe las cadenas de la desigualdad.

    Colombia está dejando de ser una despensa de materias primas para intentar ser, por fin, una sociedad que piensa su propio futuro. Es el fin de la ciencia como adorno y el inicio del saber como herramienta de liberación nacional.

    En este caso particular creamos toda una investigación y hasta un libro sobre la política de IA en el país.  Se lo dejamos por acá.

    https://miraleeperiodicocultural.com/investigaciones-mira-lee/

    Y les deseamos un feliz primero de mayo!

  • Reseña: que es el periodismo literario? Por revista anfibia.

    Reseña: que es el periodismo literario? Por revista anfibia.

    Empezamos por las bases y lo más importante como se puede definir este concepto complejo como es el periodismo literario o periodismo narrativo.

    Requiere más ciencia y comprensión de lo que nos podemos imaginar. es una diatriba entre el periodismo y al tiempo escribir una historia. Una historia que tiene un sentido y al mismo poesía pura.  Cuál es la razón principal?

    Porque se le llama al género desde los 70s nuevo periodismo. Y que es este nuevo periodismo?

    Porque el periodismo narrativo es muchas cosas, pero no es un certamen de elipsis cada vez más raras, ni una forma de suplir la carencia de datos con adornos, ni una excusa para hacerse el listo o para hablar de sí.

    El periodismo narrativo es un oficio modesto, hecho por seres lo suficientemente humildes como para saber que nunca podrán entender el mundo, lo suficientemente tozudos como para insistir en sus intentos, y lo suficientemente soberbios como para creer que esos intentos les interesarán a todos.

    Las historias que se tejen y ejemplos de cronistas que hacen grandes viajes para pescar historias. Vamos a poner un caso específico.

    Por qué el periodista argentino Martín Caparrós se subió a un auto en Buenos Aires y recorrió 30.000 kilómetros por el interior de la Argentina para escribir un libro que llamó, precisamente, El Interior?

    Y lo más increíble de todo, los textos que hablan sobre el periodismo narrativo o literario y las herramientas para desarrollar esta forma de escritura.

    Pongamos el ejemplo de Guillermo cano con sus libretas de apuntes.

    Guillermo Cano Isaza transformó su libreta de apuntes en un laboratorio de realidad, donde la recolección de datos trascendía la simple cifra para capturar el rastro humano y la atmósfera de la Colombia de su tiempo.

    Este método, basado en la observación minuciosa y el registro de detalles aparentemente nimios, le permitía construir crónicas donde la precisión periodística se fundía con una narrativa vibrante y personal.

    Su estilo es, sin duda, una manifestación del periodismo literario, pues Cano no se limitaba a informar, sino que «escribía la realidad».

    Al dotar a la noticia de una estructura estética y una voz ética inconfundible, elevó el reportaje a la categoría de pieza literaria, demostrando que el rigor de la verdad no está reñido con la elegancia de la prosa.

    Cuál es la razón principal para que haya poesía en cada texto? Por qué se convierte en una crónica? No en un texto frío, sino cálido dónde se cuentan historias.

    Será la esencia del periodismo narrativo y literario? Colocalo en los comentarios.

    Y por ser un texto interpretativo le doy la más alta puntuación. Así que vamos a ir reseñando más textos así y manteniendo está forma de construcción.

  • El Mapa del Mañana: Crónica de un Salto hacia el Horizonte.

    El Mapa del Mañana: Crónica de un Salto hacia el Horizonte.

    El suelo colombiano ya no solo guarda ecos del pasado; ahora vibra con el ritmo de una maquinaria que no se detiene.

    Lo que antes eran trazados de óxido y terminales estrechas, hoy se despliega como un sistema nervioso que conecta las entrañas de la montaña con el azul del Caribe. Esta es la crónica de un país que decidió dejar de gatear para empezar a volar y rodar.

    El Gigante que Despertó entre Rieles.  

    Hubo un tiempo en que el silbato del tren era un recuerdo nostálgico. Hoy, es el sonido de la eficiencia.

    La estrategia nacional ha rescatado 1.050 kilómetros de vías férreas, transformando el paisaje logístico. No es solo acero sobre madera; es una solución matemática al progreso.

    Visualiza esto: una sola locomotora avanzando con la fuerza de 250 camiones. Ese gigante de hierro no solo transporta 117 millones de toneladas de carga, sino que alivia las carreteras y reduce hasta en un 20% los costos hacia los puertos.

    Con la puesta en marcha de la primera APP ferroviaria en el tramo La Dorada–Chiriguaná, la inversión de $3,4 billones está inyectando vida a 25 municipios que ahora ven pasar el futuro por sus estaciones.

    Cielos Abiertos: Puertas al Mundo.  

    Mientras los rieles conquistan la tierra, las terminales aéreas se han convertido en espejos de un país moderno.

    El Dorado ya no solo es el corazón de Bogotá; es el pulmón de carga y pasajeros de toda Latinoamérica, operando con energía 100% renovable. Pero la ambición no se queda en la capital:

    En el Caribe: Cartagena agiliza sus venas con tecnología VeriPax, mientras que Santa Marta y Riohacha se preparan para recibir a millones de nuevos ojos que buscan conocer nuestra magia.

    Hacia el interior y la montaña: Montería abre sus fronteras con control migratorio internacional y Rionegro se redefine con inversiones multimillonarias para que la experiencia del viajero sea tan impecable como el destino mismo.

    El Destino es Colombia: La Meta del Turismo.  

    Toda esta red de venas de acero y alas de aluminio tiene un propósito final: convertir a Colombia en el anfitrión definitivo. La infraestructura es la alfombra roja para el turismo nacional e internacional.

    Cada kilómetro de vía férrea recuperado y cada pista ampliada es una invitación para que el viajero del mundo llegue a los rincones más profundos de nuestra geografía.

    Al reducir brechas y tiempos, el país se abre como un libro de aventuras accesible. Estamos construyendo los puentes para que el mundo descubra nuestra biodiversidad, y para que los colombianos redescubran su propio hogar.

    El dato: Esta apuesta por la intermodalidad no solo mueve carga; mueve sueños, generando más de 32.000 empleos y posicionándonos como el nodo logístico y turístico más estratégico de la región.

    Colombia ya no espera el futuro. Lo está pavimentando, volando y recorriendo sobre rieles.