Categoría: Periodismo literario

  • Reseña editorial de gaceta Danos hoy nuestro pan de cada día.

    Hoy tenemos una reseña sobre la editorial de la revista gaceta danos el pan de cada día.

    El regreso de GACETA corresponde a una profunda reflexión que hemos querido iniciar desde el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, recogiendo el legado de periodismo cultural de sus dos primeras etapas (1976-1984; 1989-2001) para ofrecer una mirada crítica sobre nuestro presente y brindar futuros posibles.

    Está editorial fue escrita por Fabián Sánchez Molina.  Y estamos hablando de la editorial sobre muchas cosas del tema gastronómico y cultural.

    Está hablando de que la comida es parte de la esencia de todos los pueblos.

    El mayor peligro de la vida reside en el alimento de los hombres está hecho enteramente de almas.

    El azar se fue haciendo más metódico y se torno en agricultura y pastoreo.

    El trigo fue un camino de iniciación.

    Economía, creencias y política obedecen a la relación que una relación que una sociedad con sus prácticas alimentarias y de las practicas de planificación y consumo.

    La agricultura fue un regalo divina para todas las generaciones, que tal vez sea un regalo griego sino ganarnos el pan con el sudor de su frente alejándonos de la edad dorada.

    sus poderes ocul-
    tos hacía de aquel que lo poseía una suerte de hombre
    tutelar que recibía de la divinidad misma la luz que
    iluminaba los oscuros tiempos del hambre y de la
    enfermedad.

    Está es la editorial sobre la revista gaceta. Por su originalidad le doy un 5 sobre 5.   Muy buena la editorial.

  • ¿El arte es político o artivista?

    El arte siempre ha sido un reflejo de su tiempo, una expresión que trasciende lo estético para dialogar con la sociedad.

    Pero en un mundo cada vez más polarizado, surge la pregunta: ¿todo arte es político? ¿O estamos ante una nueva era de artivismo, donde la creación se convierte en acción directa?

    Desde las pinturas rupestres hasta el Guernica de Picasso, el arte ha servido como testimonio de conflictos, injusticias y revoluciones. Sin embargo, no toda obra busca cambiar el sistema; algunas simplemente exploran la belleza o la subjetividad.

    La diferencia radica en la intención: el arte político cuestiona el poder, mientras que el artivismo da un paso más, usando el arte como herramienta de protesta y transformación social.

    El artivismo surge de la urgencia. Colectivos como Las Tesis —con su performance Un violador en tu camino— o artistas como Banksy demuestran que el arte puede ser un acto de resistencia.

    No se limitan a representar la realidad; la intervienen. Aquí, el espectador ya no es un mero observador, sino un posible cómplice o partícipe. El mensaje es claro: el arte no solo debe incomodar, sino movilizar.

    Pero ¿qué pasa con el arte que evita lo político? ¿Pierde valor? No necesariamente. La neutralidad también es una postura, aunque hoy resulte difícil sostenerla.

    Vivimos en una época donde el silencio se interpreta como complicidad, y muchos artistas sienten la presión de tomar partido. Sin embargo, el riesgo es reducir el arte a un panfleto, sacrificando su complejidad en favor de un mensaje explícito.

    El verdadero desafío está en equilibrar forma y contenido. Un buen arte político —o artivista— no solo grita consignas, sino que las vuelve poéticas.

    Pienso en la obra de Doris Salcedo, cuyas esculturas hablan de violencia sin necesidad de palabras, o en las canciones de Víctor Jara, donde la música y la denuncia se funden.

    Cuando el arte logra esto, trasciende lo efímero de la protesta y se convierte en memoria colectiva.

    En definitiva, el arte no tiene por qué ser político, pero inevitablemente lo será cuando nazca de un contexto que exige respuestas. El artivismo, en cambio, es arte en estado puro de rebelión.

    Ambos son necesarios: uno para recordarnos quiénes somos, y otro para impulsarnos a cambiar.

    ¿Usted qué opina? ¿El arte debe tomar partido o preservar su autonomía? El debate sigue abierto.

  • Reseña crueldades del tiempo. Martin Caparrós.

    Hoy estamos hablando sobre la a crónica crueldades del tiempo de Martin Caparrós.

    Martín Caparrós, uno de los escritores y periodistas más destacados de la literatura contemporánea en español:

    Infancia y formación.

    Martín Caparrós nació el 29 de mayo de 1957 en Buenos Aires, Argentina. Desde joven mostró interés por la literatura y el periodismo.

    Estudió Historia en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y luego se trasladó a París, donde obtuvo un diploma en Historia y Civilización en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS).

    Trayectoria periodística.
    Caparrós es reconocido por su periodismo narrativo y su estilo incisivo. Ha colaborado con medios internacionales como:

    – El País (España)
    – The New York Times (EE.UU.)
    – La Nación y Página/12 (Argentina)

    Fue fundador de revistas como El Porteño y Babel, y ha trabajado en radio y televisión. Su enfoque suele abordar temas sociales, políticos y culturales, con una mirada crítica y profunda.

    Obra literaria
    Caparrós es autor de una extensa obra que incluye novelas, crónicas y ensayos. Algunos de sus libros más destacados son:

    – Los Living (2011) – Novela sobre la historia argentina.
    – El Hambre (2014) – Un impactante ensayo-reportaje sobre la pobreza y la desigualdad alimentaria en el mundo.
    – Ñamérica (2021) – Un retrato de América Latina a través de sus contradicciones.
    – Eternity Code (2020) – Una reflexión sobre la tecnología y el futuro.

    Su estilo combina la crónica periodística con la narrativa literaria, lo que le ha valido numerosos reconocimientos.

    Premios y reconocimientos.
    – Premio Planeta (1992) por No velas a tus muertos.
    – Premio Herralde de Novela (2004) por Valfierno.
    – Premio Internacional de Periodismo Rey de España (2012).

    Vida personal y pensamiento.

    Caparrós es conocido por su postura crítica frente a los gobiernos latinoamericanos, el capitalismo y los medios de comunicación. Aunque ha sido polémico en algunas ocasiones, su trabajo es valorado por su rigor investigativo y su prosa envolvente.

    Actualmente, vive entre Buenos Aires y Madrid, y sigue escribiendo tanto ficción como no ficción, consolidándose como una de las voces más importantes del periodismo narrativo en español.

    Y aquí dejo la sinopsis de crueldades del tiempo.

    Las crueldades del tiempo (2023) de Martín Caparrós es una crónica desgarradora y lúcida de Argentina, donde el tiempo no transcurre linealmente sino como un ciclo de promesas rotas y memorias enterradas. Caparrós teje historias de personajes anónimos —obreros abandonados, hijos de desaparecidos, políticos venidos a menos— que encarnan cómo el país repite sus fracasos con variaciones crueles.

    Con una prosa ácida y melancólica, Caparrós convierte al tiempo en el gran villano de la historia nacional: un verdugo que borra huellas, oxida utopías y convierte las derrotas en rutina.

    Empezamos con la masacre de Trelew (lo estaremos desarrollando en este post).

    Dejamos unas palabras que se sacaron de la crónica crueldades del tiempo.

    hace 50 años: exactamente 50 años, el 22 de agosto de 1972. Una semana antes, un grupo de más de 100 militantes de diversas izquierdas encarcelados en un penal patagónico, viento y frío, el páramo arenoso al sur del sur, había intentado fugarse.

    No era un simple escape: el plan incluía la toma de la cárcel y el traslado de los fugitivos en tres camiones hasta un aeropuerto cercano; allí se subirían a un avión que llegaba de Buenos Aires y que otros militantes habrían copado en vuelo.

    Funcionó a medias: los camiones y las comunicaciones fallaron y, cuando el avión aterrizó en el aeropuerto de Rawson, solo siete fugitivos habían conseguido llegar hasta allí.

    No se logró esa meta y solo 7 personas se fueron a chile. Luego se fueron a la Habana, cuba.

    Otros intentaron llegar después, y esperar otro avión que los llevará lejos.

    Enviaron muchísimos soldados para interceptarlos.

    Tras una nueva negociación y algunos de la infantería de marina los llevaron a la base naval llamada almirante Zac y se los llevaron a Trelew.

    Entonces ocurrió la masacre y lo que pasó es que las generaciones jóvenes no reconocen la masacre a pesar que al autor le pareció súper injusto lo que pasó.

    Tenía 15 años. Y es como una nostalgia de lo que pasó.  Y por esa crónica le doy un 5.