Etiqueta: cultura viva

  • Edición especial congreso culturas vivas cómo aprender a desarrollar derechos culturales en Latinoamérica con cultura viva.

    Edición especial congreso culturas vivas cómo aprender a desarrollar derechos culturales en Latinoamérica con cultura viva.

    El Programa IberCultura Viva, integrado hoy por 14 países iberoamericanos, acaba de lanzar hace poco una publicación fundamental para pensar el futuro de las políticas culturales comunitarias en la región.

     

    El libro, presentado en el VII Congreso Latinoamericano de Culturas Vivas Comunitarias en Medellín, es mucho más que un balance de una década: es una cartografía viva que recorre trayectorias, retos y modos de organización de la cultura de base comunitaria, con especial énfasis en el protagonismo de la sociedad civil y experiencias como los Puntos de Cultura.

     

    📝 ¿Quiénes lo hicieron posible?.  

    La obra ha sido coordinada por Márcia Rollemberg (presidenta del Consejo Intergubernamental), Flor Minici (Secretaría Técnica) y Diego Benhabib. El prólogo está firmado por Santiago Silva Jaramillo, Secretario de Cultura Ciudadana de Medellín, quien describe la cultura viva comunitaria como algo que «brota desde abajo como agua subterránea», desde los barrios y territorios. La publicación culmina con un texto del antropólogo Néstor García Canclini sobre los desafíos entre instituciones y plataformas digitales.

     

    🌎 ¿Qué encontrarás en sus 348 páginas?

    Democracia cultural, participación social, educación, inteligencia artificial, justicia climática y derechos culturales, siempre desde las experiencias concretas de los territorios.

     

    🔗 Descarga gratuita disponible en iberculturaviva.org

  • El movimiento cultural sigue vivo en Latinoamérica!

    El movimiento cultural sigue vivo en Latinoamérica!

    El VII Congreso Latinoamericano y Caribeño de Culturas Vivas Comunitarias no fue un punto final, sino una gran fogata que sigue encendiendo corazones.

    Colombia fue la anfitriona, y desde los territorios de Nariño, Valle del Cauca y Antioquia, el movimiento demostró que la organización social, la soberanía y la paz se construyen desde abajo, con las manos en la tierra y la voz en el alma.

    Ahora, la pregunta no es si paramos, sino ¿hacia dónde vamos? 🗺️

    La hoja de ruta está más clara que nunca:

    · Memoria que abraza: Estamos recogiendo cada relato, cada grito y cada acuerdo para publicar el documento de conclusiones a finales de junio de 2026. No será un papel frío, será nuestro mapa de ruta para los próximos pasos.

    · Tejiendo el I Foro Permanente: En julio, arrancamos un espacio de diálogo que buscará afinar la articulación y la incidencia política en toda la región. Es la hora de pasar de la palabra a la acción colectiva.

    · Certificados en marcha: El equipo organizador ya está verificando asistencias. Pronto podrán tener en sus manos ese papel que dice: «estuviste, participaste, construiste».

    · Políticas Públicas con sello comunitario: Celebramos que Colombia avance en su Política Pública Nacional de Cultura Viva Comunitaria. No es un logro menor, es un espejo donde mirarnos y un camino que nos inspira a todas y todos.

    La cultura comunitaria no es un evento, es un tejido que se fortalece cada día. Es la herramienta para el buen vivir, para que nuestros pueblos no solo sobrevivan, sino que florezcan.

    A cada colectivo, a cada organización que hace posible este movimiento, nuestro más profundo agradecimiento. Sin ustedes, esto no sería más que un sueño.

    Si quieres sumar tu voz o tienes dudas, escríbenos a: grupoimpulsorcolombia@gmail.com.

    El camino es largo, pero vamos juntas. ¡La casa se sigue organizando y el corazón se prepara para lo que viene! ✊🧡

    Espera nuestra investigación próximamente….. En la pestaña investigación y en Patreon.

     

     

  • La Cultura Viva en Latinoamérica y el Desarrollo de Congresos de Cultura Viva

     

     

    Latinoamérica late al ritmo de sus raíces, un continente donde la cultura no es solo patrimonio, sino un acto de resistencia, creación y comunidad.

    La Cultura Viva surge como un movimiento que reconoce las expresiones artísticas y sociales como fuerzas transformadoras, tejidas desde los barrios, los pueblos y las ciudades.

    No se trata de espectáculos aislados, sino de prácticas que alimentan identidades, memorias y luchas colectivas.

    Esta visión de la cultura no se limita a lo folclórico o lo tradicional; abarca también las manifestaciones urbanas, las nuevas tecnologías y las formas contemporáneas de creación.

    Lo fundamental es que nace desde las personas, autogestionada y en constante diálogo con su entorno.

    La Cultura Viva no espera permisos ni grandes presupuestos: se hace con lo que hay, con las manos, las voces y la convicción de que el arte es un derecho y una herramienta de cambio.

    En este contexto, los congresos de Cultura Viva se han convertido en espacios imprescindibles para el encuentro y la reflexión, por eso se estará haciendo el próximo año en el país el congreso de cultura viva.

    Estos eventos reúnen a gestores, artistas, activistas y comunidades que comparten experiencias, desafíos y sueños.

    No son conferencias académicas alejadas de la realidad, sino territorios de debate donde lo importante es escuchar las voces que suelen quedar fuera de los grandes circuitos culturales.

    Los congresos han permitido tejer redes entre países, descubrir que las luchas son similares y que las soluciones pueden encontrarse en colectivo.

    Desde Bolivia hasta México, pasando por Colombia, Argentina y Perú, estos encuentros han demostrado que la cultura comunitaria no tiene fronteras.

    En ellos se discute cómo lograr que los Estados reconozcan y apoyen estas iniciativas, no como proyectos marginales, sino como pilares del desarrollo social. (Esto está pasando en Brasil que es una política clara de cultura viva).

    Uno de los mayores logros de estos espacios ha sido visibilizar que la cultura no es un lujo, sino una necesidad.

    Donde hay violencia, el arte sana; donde hay olvido, la memoria se hace canción; donde hay desigualdad, el teatro y la danza reclaman justicia.

    Los congresos han servido para recordar que las políticas culturales deben ser construidas desde abajo, con participación real de quienes hacen cultura todos los días, muchas veces sin recursos pero con una creatividad infinita.

    Sin embargo, el camino no es fácil. Falta financiamiento, hay burocracias que dificultan el acceso a recursos y, en ocasiones, las mismas comunidades no logran articularse.

    Pero la fuerza de la Cultura Viva está en su persistencia. Cada taller, cada mural, cada festival callejero es una semilla que crece, y los congresos son el abono que ayuda a que ese crecimiento sea más fuerte y organizado.

    El futuro de este movimiento depende de seguir fortaleciendo estos lazos, de incluir a más jóvenes, de usar las tecnologías para amplificar las voces y, sobre todo, de no perder de vista que la cultura es un acto de libertad.

    Los congresos seguirán siendo necesarios mientras haya historias que contar, injusticias que denunciar y sueños por construir.

    La Cultura Viva no es un discurso, es una práctica. No se encierra en museos, sino que camina en las calles, se canta en las plazas y se debate en las asambleas. Latinoamérica lo sabe bien: aquí, la cultura no se contempla, se vive.

  • ¿Los festivales holísticos son una forma de cultura viva?

    En los últimos años, los festivales holísticos han ganado popularidad como espacios donde convergen música, espiritualidad, terapias alternativas y conciencia ecológica.

    Pero más allá de ser simples eventos de entretenimiento, ¿pueden considerarse una expresión de cultura viva? Para responder esto, primero debemos entender qué define a una cultura viva y cómo estos festivales encajan en ese concepto.

    ¿Qué es la cultura viva?

    La cultura viva se refiere a aquellas manifestaciones culturales que no son estáticas ni museísticas, sino que se mantienen en constante evolución, transmitiéndose de generación en generación y adaptándose a los nuevos contextos. Incluye:

    Tradiciones comunitarias (fiestas, danzas, rituales).

    Saberes ancestrales (medicina natural, agricultura sostenible).

    Expresiones artísticas vivas (música, teatro callejero, arte participativo).

    Bajo esta definición, los festivales holísticos podrían ser una forma contemporánea de cultura viva, siempre que cumplan con ciertos aspectos clave.

    Festivales holísticos como cultura viva

    Transmisión de saberes ancestrales. Muchos de estos eventos incluyen talleres de yoga, meditación, medicina ayurvédica o ceremonias con plantas sagradas (como el temazcal o el ayahuasca).

    Estas prácticas, aunque adaptadas a un contexto moderno, provienen de tradiciones milenarias y se reinventan en comunidad.

    Creación de identidad colectiva. Al igual que un carnaval o una fiesta patronal, los festivales holísticos generan un sentido de pertenencia.

    Asistentes de diferentes lugares se unen bajo valores como la sostenibilidad, el autoconocimiento y la conexión espiritual, formando una cultura alternativa global.

    Arte y música como ritual vivo

    La música en estos festivales no es solo entretenimiento: es una experiencia trascendental. Desde el canto de mantras hasta el techno tribal, se busca un efecto catártico, similar al que tienen las danzas rituales en culturas ancestrales.

    Sostenibilidad y conciencia ecológica

    Muchos festivales promueven el consumo responsable, el trueque y el uso de energías limpias, reflejando una cultura viva en sintonía con el planeta, algo cada vez más relevante en nuestra era.

    Creación de identidad colectiva. Al igual que un carnaval o una fiesta patronal, los festivales holísticos generan un sentido de pertenencia.

    Asistentes de diferentes lugares se unen bajo valores como la sostenibilidad, el autoconocimiento y la conexión espiritual, formando una cultura alternativa global.

    Arte y música como ritual vivo. La música en estos festivales no es solo entretenimiento: es una experiencia trascendental. Desde el canto de mantras hasta el techno tribal, se busca un efecto catártico, similar al que tienen las danzas rituales en culturas ancestrales.

    Sostenibilidad y conciencia ecológica

    Muchos festivales promueven el consumo responsable, el trueque y el uso de energías limpias, reflejando una cultura viva en sintonía con el planeta, algo cada vez más relevante en nuestra era.