Etiqueta: educación

  • Balance Educativo en la Región Pacífico: Inversión Histórica para Cerrar Brechas.

    Balance Educativo en la Región Pacífico: Inversión Histórica para Cerrar Brechas.

    El aire de Cali pesa, pero no por el calor, sino por el ritmo. En los callejones del Distrito de Aguablanca, el eco de una marimba de chonta no es solo folklore; es resistencia pura, una respuesta directa a décadas de silencio institucional.

    El Pacífico colombiano —ese territorio de manglares hondos, lluvias torrenciales y una dignidad inquebrantable que abraza al Valle, Cauca, Nariño y Chocó— está viviendo una mutación silenciosa. No viene de las armas, sino de los pupitres.

    Por años, la narrativa oficial confinó a esta región a las páginas de la marginalidad o al exotismo de vitrina cultural. Hoy, sin embargo, el relato se escribe con tinta de inversión y desparpajo juvenil.

    Los datos duros, esos que la burocracia suele congelar en archivadores, vibran en la calle: más de $12,7 billones destinados a la educación en el Valle del Cauca.

    Una cifra histórica que suena abstracta hasta que uno camina por los campus de la Universidad del Valle y descubre que el 93% de los estudiantes de pregrado ya no pagan un solo peso por su matrícula.

    Estudiar gratis en el rincón más vibrante y golpeado de Colombia ya no es una utopía de pancarta; es una realidad cotidiana.

    Pero la educación sin cultura es solo instrucción, un esqueleto sin carne. En el Pacífico, el saber entra por el cuerpo.

    Las 232 intervenciones en colegios públicos y el mobiliario nuevo no solo sostienen cuadernos; sostienen identidades. En municipios del litoral como Timbiquí, Caldono o Tumaco, donde el programa «Gobierno con el Pueblo» dejó casi tres mil computadores, la tecnología se cruza de frente con el arte ancestral.

    Los jóvenes usan las pantallas para programar, sí, pero también para registrar los cantos de las cantadoras de río, para producir beats de *salsa choke* o para editar cortometrajes que narran el racismo estructural que el propio Estado ahora reconoce en sus documentos oficiales.

    El nuevo CONPES para el Desarrollo Integral del Pacífico proyecta $12,35 billones a diez años. Una hoja de ruta ambiciosa que busca extirpar la exclusión étnico-racial.

    Sin embargo, los poetas locales y los colectivos artísticos de las barriadas miran las cifras con una saludable sospecha, una lucidez heredada de la calle.

    Saben que el papel lo aguanta todo, pero que el verdadero cambio ocurre cuando el presupuesto de alimentación escolar pasa de $70.000 millones a más de $120.000 millones en este 2026. Un estómago vacío no aprende, pero tampoco crea, ni baila, ni subvierte.

    El desafío real no está en el asfalto de las capitales, sino en la ruralidad profunda, donde el 92% de los recursos educativos aún se evaporan en el mero funcionamiento del sistema, dejando apenas un 8% para inversión real.

    Es allí, entre la manigua y el mar, donde la urgencia de una «pertinencia cultural» se vuelve vital.

    La escuela del Pacífico no puede ser un calco centralista; debe ser el espacio donde los saberes de los mayores, la partería, la pesca artesanal y la literatura afrocolombiana se gradúen con honores.

    Más de 6.000 muchachos saltan hoy del bachillerato directo a la universidad gracias a programas de articulación.

    Se están formando los nuevos cineastas, los ensayistas, los científicos y los líderes que ya no miran a Bogotá como el único norte posible.

    El Pacífico está educando a su propia vanguardia. Las aulas ya no son cárceles de tiza y tablero; son los nuevos escenarios de una contracultura que aprendió que la dignidad se financia, se defiende y se baila hasta el amanecer.

  • Suba tiene universidad pública: un sueño de más de 15 años que se hace realidad.

    Suba tiene universidad pública: un sueño de más de 15 años que se hace realidad.

    Después de más de 15 años de exigencias de las comunidades, líderes juveniles y organizaciones locales, Suba —la localidad más poblada de Bogotá— por fin cuenta con educación superior pública propia.

    El Multicampus Universitario de Suba es ya una realidad tangible: la obra avanza, las inscripciones están abiertas y las clases iniciarán el 3 de agosto de 2026.

    Esta iniciativa del Gobierno del Cambio responde a una histórica brecha territorial, permitiendo que cientos de jóvenes estudien gratis y cerca de sus hogares, sin tener que desplazarse a otras zonas de la ciudad.

    El proceso se construyó con una inédita participación ciudadana. En febrero de 2026, el Ministerio de Educación lideró mesas de trabajo en las que jóvenes, familias y líderes locales definieron colectivamente los ocho programas académicos iniciales, priorizados según las necesidades reales de Suba en temas sociales, ambientales, educativos y productivos.

    El 20 de marzo se formalizó la entrega de predios en la Calle 145 con Carrera 115 a la Universidad Pedagógica Nacional, iniciando la estructuración del proyecto a cargo de la Financiera de Desarrollo Nacional.

    La primera fase de construcción, ejecutada por la Agencia Nacional Inmobiliaria Virgilio Barco (ANIM), incluye 64 módulos que suman más de 5.600 metros cuadrados con aulas, laboratorios, biblioteca y espacios de bienestar, con capacidad inicial para 920 estudiantes.

    La inversión en esta etapa modular supera los $23.000 millones (el doble de lo inicialmente previsto). Las clases arrancarán en el Lote 1 (3.700 m² operativos), mientras se preparan ampliaciones en el Lote 2. La fase definitiva, en el Lote 3, superará los $200.000 millones entre 2026 y 2028.

    Las inscripciones están abiertas hasta el 3 de junio de 2026 con una convocatoria centralizada que prioriza a jóvenes de la localidad. Los programas iniciales incluyen ofertas de la Universidad Distrital, Colegio Mayor de Cundinamarca, Universidad Pedagógica Nacional e Instituto Técnico Central, con proyección a más carreras.

    Todos los admitidos gozarán de gratuidad nacional y un programa compartido de bienestar. El respaldo financiero está garantizado por el CONPES 4181 ($215.700 millones para 2026-2028), asegurando continuidad más allá de ciclos políticos.

    Este Multicampus reafirma el compromiso con una educación superior pública, gratuita y de calidad en los territorios.

  • Estanislao Zuleta: El elogio de la dificultad en tiempos de algoritmos.

    Estanislao Zuleta: El elogio de la dificultad en tiempos de algoritmos.

    No era un hombre de academia acartonada, aunque las universidades se rindieran a sus pies. Era, más bien, un provocador del pensamiento, un tipo que entendía que leer no es consumir datos, sino dejarse devorar por la pregunta.

    Hoy, décadas después de que su voz se apagara, cabe preguntarse frente al espejo de esta modernidad líquida: ¿Sigue en pie el legado de Estanislao Zuleta o es solo un eco romántico en bibliotecas vacías?

    Para nosotos, de la mente, la respuesta no es un sí complaciente. El legado de Estanislao no es una estatua que cuidar, sino un incendio que mantener vivo.

    La seducción de la armonía (El peligro actual). 

    Zuleta nos advirtió sobre la «idealización del paraíso». Esa tendencia humana —hoy potenciada por redes sociales y burbujas de filtros— de desear un mundo sin conflictos, una paz de cementerio donde todos piensen igual.

    «Deseamos un mundo donde el pensamiento sea innecesario porque ya tenemos todas las respuestas.»

    En el 2026, donde la Inteligencia Artificial nos ahorra el «suplicio» de redactar y donde el pensamiento crítico a veces se siente como un estorbo para la productividad, el Elogio de la Dificultad de Estanislao resuena como un grito de guerra.

    Él nos enseñó que la democracia no es la ausencia de conflicto, sino la capacidad de tramitarlo sin recurrir a la violencia. Si hoy cancelamos al que piensa distinto en lugar de debatirlo, le estamos fallando a Estanislao.

    ¿Se mantiene en pie?

    Si miramos la superficie, el panorama es gris. La educación se ha volcado hacia la técnica, hacia el «saber hacer» para el mercado, olvidando el «saber ser» para la libertad.

    Sin embargo, en las grietas del sistema, el viejo maestro sigue respirando:

    En los colectivos de base:

    Donde el pensamiento se usa para desarmar la mano y armar el argumento.
    En la lectura sospechosa: Esa que Zuleta practicaba con Nietzsche, Marx y Freud, y que hoy algunos jóvenes retoman para no ser marionetas del algoritmo.

    En la duda metódica: En quienes prefieren la angustia de la pregunta a la seguridad de la mentira dogmática.

    El reto de miralee.

    Ser fiel a Zuleta no es repetir sus frases como mantras; es ejercer la ética de la interpretación. Estanislao no quería seguidores, quería interlocutores.

    Su legado se mantiene en pie cada vez que alguien decide no ser «un objeto de la historia», sino un sujeto que la cuestiona.

    La vigencia de su pensamiento se mide en nuestra capacidad de resistir a la simplificación. El mundo nos quiere binarios (blanco o negro, izquierda o derecha), pero Zuleta nos exige la complejidad.

    Él sabía que la verdad no es un destino, sino un camino lleno de baches, y que la madurez de un pueblo se mide por su capacidad de soportar la incertidumbre.

    Crónica de una resistencia necesaria
    Caminar hoy por una librería y encontrar sus textos es hallar un manual de resistencia. Mientras el mundo corre hacia la respuesta inmediata, Estanislao nos invita a sentarnos, a fumar un cigarrillo mental y a desconfiar de nuestras propias certezas.

    ¿Está en pie su legado? Sí, pero está amenazado por la pereza intelectual. No se mantiene solo por la inercia del tiempo, sino por la voluntad de quienes aún creen que pensar es la forma más alta de la rebeldía.

    Zuleta sigue vivo mientras existan humanos dispuestos a defender el derecho a la dificultad, a la contradicción y, sobre todo, a la libertad de no ser unánimes.

    Al final, como él decía, la cuestión no es si el legado se mantiene, sino si nosotros somos lo suficientemente valientes para sostenerlo. Porque una democracia sin pensamiento crítico es solo una escenografía, y un hombre sin preguntas es solo un engranaje. Estanislao no es pasado; es la tarea pendiente.

    Decidimos crear está crónica debido a que el sábado antes de semana santa estuvimos en un evento sobre la educación con Estanislao Zuleta.

    Estaremos reseñando sobre los textos más importantes de Estanislao Zuleta y su revolución educativa en el siglo xx en colombia.