Etiqueta: Sección literaria

  • Reseña: que es el periodismo literario? Por revista anfibia.

    Reseña: que es el periodismo literario? Por revista anfibia.

    Empezamos por las bases y lo más importante como se puede definir este concepto complejo como es el periodismo literario o periodismo narrativo.

    Requiere más ciencia y comprensión de lo que nos podemos imaginar. es una diatriba entre el periodismo y al tiempo escribir una historia. Una historia que tiene un sentido y al mismo poesía pura.  Cuál es la razón principal?

    Porque se le llama al género desde los 70s nuevo periodismo. Y que es este nuevo periodismo?

    Porque el periodismo narrativo es muchas cosas, pero no es un certamen de elipsis cada vez más raras, ni una forma de suplir la carencia de datos con adornos, ni una excusa para hacerse el listo o para hablar de sí.

    El periodismo narrativo es un oficio modesto, hecho por seres lo suficientemente humildes como para saber que nunca podrán entender el mundo, lo suficientemente tozudos como para insistir en sus intentos, y lo suficientemente soberbios como para creer que esos intentos les interesarán a todos.

    Las historias que se tejen y ejemplos de cronistas que hacen grandes viajes para pescar historias. Vamos a poner un caso específico.

    Por qué el periodista argentino Martín Caparrós se subió a un auto en Buenos Aires y recorrió 30.000 kilómetros por el interior de la Argentina para escribir un libro que llamó, precisamente, El Interior?

    Y lo más increíble de todo, los textos que hablan sobre el periodismo narrativo o literario y las herramientas para desarrollar esta forma de escritura.

    Pongamos el ejemplo de Guillermo cano con sus libretas de apuntes.

    Guillermo Cano Isaza transformó su libreta de apuntes en un laboratorio de realidad, donde la recolección de datos trascendía la simple cifra para capturar el rastro humano y la atmósfera de la Colombia de su tiempo.

    Este método, basado en la observación minuciosa y el registro de detalles aparentemente nimios, le permitía construir crónicas donde la precisión periodística se fundía con una narrativa vibrante y personal.

    Su estilo es, sin duda, una manifestación del periodismo literario, pues Cano no se limitaba a informar, sino que «escribía la realidad».

    Al dotar a la noticia de una estructura estética y una voz ética inconfundible, elevó el reportaje a la categoría de pieza literaria, demostrando que el rigor de la verdad no está reñido con la elegancia de la prosa.

    Cuál es la razón principal para que haya poesía en cada texto? Por qué se convierte en una crónica? No en un texto frío, sino cálido dónde se cuentan historias.

    Será la esencia del periodismo narrativo y literario? Colocalo en los comentarios.

    Y por ser un texto interpretativo le doy la más alta puntuación. Así que vamos a ir reseñando más textos así y manteniendo está forma de construcción.

  • Estanislao Zuleta: El elogio de la dificultad en tiempos de algoritmos.

    Estanislao Zuleta: El elogio de la dificultad en tiempos de algoritmos.

    No era un hombre de academia acartonada, aunque las universidades se rindieran a sus pies. Era, más bien, un provocador del pensamiento, un tipo que entendía que leer no es consumir datos, sino dejarse devorar por la pregunta.

    Hoy, décadas después de que su voz se apagara, cabe preguntarse frente al espejo de esta modernidad líquida: ¿Sigue en pie el legado de Estanislao Zuleta o es solo un eco romántico en bibliotecas vacías?

    Para nosotos, de la mente, la respuesta no es un sí complaciente. El legado de Estanislao no es una estatua que cuidar, sino un incendio que mantener vivo.

    La seducción de la armonía (El peligro actual). 

    Zuleta nos advirtió sobre la «idealización del paraíso». Esa tendencia humana —hoy potenciada por redes sociales y burbujas de filtros— de desear un mundo sin conflictos, una paz de cementerio donde todos piensen igual.

    «Deseamos un mundo donde el pensamiento sea innecesario porque ya tenemos todas las respuestas.»

    En el 2026, donde la Inteligencia Artificial nos ahorra el «suplicio» de redactar y donde el pensamiento crítico a veces se siente como un estorbo para la productividad, el Elogio de la Dificultad de Estanislao resuena como un grito de guerra.

    Él nos enseñó que la democracia no es la ausencia de conflicto, sino la capacidad de tramitarlo sin recurrir a la violencia. Si hoy cancelamos al que piensa distinto en lugar de debatirlo, le estamos fallando a Estanislao.

    ¿Se mantiene en pie?

    Si miramos la superficie, el panorama es gris. La educación se ha volcado hacia la técnica, hacia el «saber hacer» para el mercado, olvidando el «saber ser» para la libertad.

    Sin embargo, en las grietas del sistema, el viejo maestro sigue respirando:

    En los colectivos de base:

    Donde el pensamiento se usa para desarmar la mano y armar el argumento.
    En la lectura sospechosa: Esa que Zuleta practicaba con Nietzsche, Marx y Freud, y que hoy algunos jóvenes retoman para no ser marionetas del algoritmo.

    En la duda metódica: En quienes prefieren la angustia de la pregunta a la seguridad de la mentira dogmática.

    El reto de miralee.

    Ser fiel a Zuleta no es repetir sus frases como mantras; es ejercer la ética de la interpretación. Estanislao no quería seguidores, quería interlocutores.

    Su legado se mantiene en pie cada vez que alguien decide no ser «un objeto de la historia», sino un sujeto que la cuestiona.

    La vigencia de su pensamiento se mide en nuestra capacidad de resistir a la simplificación. El mundo nos quiere binarios (blanco o negro, izquierda o derecha), pero Zuleta nos exige la complejidad.

    Él sabía que la verdad no es un destino, sino un camino lleno de baches, y que la madurez de un pueblo se mide por su capacidad de soportar la incertidumbre.

    Crónica de una resistencia necesaria
    Caminar hoy por una librería y encontrar sus textos es hallar un manual de resistencia. Mientras el mundo corre hacia la respuesta inmediata, Estanislao nos invita a sentarnos, a fumar un cigarrillo mental y a desconfiar de nuestras propias certezas.

    ¿Está en pie su legado? Sí, pero está amenazado por la pereza intelectual. No se mantiene solo por la inercia del tiempo, sino por la voluntad de quienes aún creen que pensar es la forma más alta de la rebeldía.

    Zuleta sigue vivo mientras existan humanos dispuestos a defender el derecho a la dificultad, a la contradicción y, sobre todo, a la libertad de no ser unánimes.

    Al final, como él decía, la cuestión no es si el legado se mantiene, sino si nosotros somos lo suficientemente valientes para sostenerlo. Porque una democracia sin pensamiento crítico es solo una escenografía, y un hombre sin preguntas es solo un engranaje. Estanislao no es pasado; es la tarea pendiente.

    Decidimos crear está crónica debido a que el sábado antes de semana santa estuvimos en un evento sobre la educación con Estanislao Zuleta.

    Estaremos reseñando sobre los textos más importantes de Estanislao Zuleta y su revolución educativa en el siglo xx en colombia.

  • ​El Umbral de las Letras: Cuando el Barrio se Hace App.

    ​El Umbral de las Letras: Cuando el Barrio se Hace App.

    En las laderas de Siloé, en Cali, o en las calles empinadas de Ciudad Bolívar, en Bogotá, el silencio no es ausencia de ruido; es la pausa antes de que una historia sea escrita.

    Durante décadas, los autores emergentes de Colombia —esos que escriben en cuadernos de contabilidad o en las notas de un celular barato— han buscado un «lobby», una sala de espera que finalmente les abra la puerta al gran salón de la literatura.

    Hoy, esa sala de espera ha dejado de ser un espacio físico de mármol y recepcionistas distantes para convertirse en un ecosistema digital.

    Libby, más que una aplicación, ha surgido en el panorama cultural como el puente de plata para quienes no tienen apellido de linaje editorial pero sí una urgencia visceral por contar su territorio.

    El Eco de las Bibliotecas de Cuadra.  

    Mientras la tecnología avanza, en la base de la pirámide resisten los guardianes del saber: las bibliotecas comunitarias.

    Estos espacios, a menudo levantados con ladrillos de autogestión y voluntad pura, son el corazón del sistema circulatorio de la lectura en Colombia.

    No son solo depósitos de libros donados con hojas amarillentas; son laboratorios de paz. En una biblioteca comunitaria de un barrio popular, un joven no solo lee a García Márquez; ahí, gracias a la integración con plataformas digitales, descubre que sus propios versos sobre la realidad del «rebusque» y la esquina pueden ser publicados.

    «La biblioteca del barrio es el puerto, y la app es el barco que lleva nuestras voces a mares que nunca imaginamos», dice un tallerista de Quibdó mientras desliza el dedo por la pantalla de una tablet compartida.

    La Revolución de los Emergentes.  

    La magia ocurre cuando estos dos mundos colisionan. La aplicación Lobby actúa como un curador democrático.

    Permite que el autor que vive en el rincón más alejado de la Amazonía o en el bullicio de una plaza de mercado en Medellín, cargue su manuscrito, reciba feedback de una comunidad que entiende su contexto y, finalmente, conecte con lectores que buscan autenticidad por encima de marketing.

    Es una crónica de resistencia. En un país donde publicar un libro físico puede costar lo que una familia gasta en comida durante tres meses, la digitalización de la narrativa emergente es un acto de justicia poética.

    Las bibliotecas comunitarias se convierten en los nodos de esta red, ofreciendo el Wi-Fi y el café necesarios para que la inspiración no se apague por falta de datos.

    El Mañana Escrito a Mano y en Código. 

    Estamos siendo testigos de un cambio de guardia. La literatura colombiana ya no solo huele a tinta fresca en las ferias elegantes; huele a barrio, a selva y a ciudad real.

    Las bibliotecas comunitarias y las herramientas digitales como Libby están derribando los muros del clasismo literario.

    Al final del día, cuando el sol se oculta tras la cordillera, miles de autores emergentes cierran sus pestañas de navegación o sus libretas, sabiendo que su crónica ya no se quedará en un cajón.

    El lobby está lleno, la puerta está abierta y Colombia, por fin, se está leyendo a sí misma desde adentro.

     

  • El pulso de la resistencia: Un mapa de papel y piel.

    El pulso de la resistencia: Un mapa de papel y piel.

    Entrar a una librería independiente en Colombia este 2025 no es solo ir de compras; es un acto de insurgencia cultural.

    Hay un aroma distinto entre los anaqueles de Casa Páramo o La Cingla. No huele al plástico de los bestsellers impuestos por algoritmos, sino a la tinta fresca de editoriales que se la juegan por lo invisible.

    Hoy les escribo con el corazón vibrando porque la estadística confirma lo que sentíamos en la piel: las mujeres y los sellos locales finalmente han tomado el timón.

    La periferia es el nuevo centro.  

    La conversación literaria ha dejado de ser un monólogo bogotano. Mientras recorría los pasillos de Ábaco o Dos Mangos, me di cuenta de que el mapa de nuestras lecturas ha mutado.

    Ya no solo leemos la ciudad; ahora el Pacífico, el Caribe y la Amazonía nos gritan sus verdades. No son solo paisajes, son territorios de lucha, memoria y una supervivencia que se narra desde la «hibridez».

    Olvíden de las estructuras rígidas. Lo que estamos leyendo ahora son artefactos fragmentados: libros que mezclan la oralidad de la calle con la lírica más pura.

    Es una literatura que no pide permiso, que se siente como un mosaico de piedras que, aunque parezcan dispersas, construyen el muro de nuestra identidad actual.

    Imperdibles que queman las manos
    Si buscan qué leer para entender este cambio de era, aquí les dejo mi selección personal de este fenómeno:

    * Altasangre (Claudia Amador): Es un gótico-tropical que me dejó sin aliento. ¿Brujas y vampiros en medio del Carnaval? Es la metáfora perfecta de nuestra oscuridad festiva.

    * La mayor (Carolina Sanín): Un poema épico sobre los niños perdidos en la selva que te rompe y te arma de nuevo.

    * Esta herida llena de peces (Lorena Salazar Masso): Una maternidad que atraviesa las violencias del río con una ternura que duele.

    El veredicto de la calle.  

    Lo que está pasando en librerías como Matorral o Grámmata es una declaración de principios. Los libreros se han convertido en guardianes de una bibliografía que no transa con lo comercial.

    Recomendar a Yessica Chiquillo o los trazos de Colombia de arriba abajo es apostar por el talento que nace del barro y la biodiversidad, no del marketing.

    Estamos ante una generación de escritoras que han construido su camino a pulso, desde las redes y los circuitos alternativos, hasta volverse imprescindibles.

    ¿Y tú, ya te dejaste seducir por esta marea femenina e independiente? Dime en los comentarios: si tuvieras que elegir un libro que retrate tu región este año, ¿cuál sería?

  • LA CRÓNICA COMO ACTO DE FE: ¿ES EL PERIODISMO LITERARIO PERIODISMO?

    LA CRÓNICA COMO ACTO DE FE: ¿ES EL PERIODISMO LITERARIO PERIODISMO?

    El 9 de febrero, en el calendario institucional de Colombia, se celebra el Día del Periodista. Es una fecha que suele llenarse de lugares comunes sobre la «verdad» y la «objetividad», conceptos que hoy suenan a piezas de museo en una era de algoritmos y desinformación industrial.

    Sin embargo, en los márgenes del oficio, persiste una pregunta que incomoda a los puristas del dato frío: ¿es el periodismo literario realmente periodismo o es solo literatura con pretensiones de realidad?

    En Miralee, entendemos que el periodismo literario no es un subgénero; es la forma más honesta de la verdad.

    Mientras el periodismo de «último minuto» se conforma con el qué, el periodismo literario —ese que heredamos de figuras como Capote, Talese o nuestra propia crónica de indias moderna— se obsesiona con el cómo y el quién.

    Hacer periodismo desde la literatura no es «adornar» la realidad. Por el contrario, es despojarla de la costra de la inmediatez para revelar su estructura ósea.

    La crónica literaria utiliza las herramientas de la ficción —el ritmo, la atmósfera, el desarrollo de personajes— para capturar aquello que el dato estadístico ignora: el alma de la situación.

    Si un reportaje nos dice cuántos colegios cierran, la crónica literaria nos cuenta el silencio que queda en los pasillos de una escuela abandonada en una zona popular. ¿Cuál de los dos es más «real»?

    La crisis actual de los medios no es solo financiera; es una crisis de atención. El lector ya no se conforma con el boletín oficial; busca una conexión estética con el mundo.

    Aquí es donde el periodismo literario se vuelve un acto de resistencia. Frente a la noticia que expira a los cinco minutos en el feed de X (antes Twitter), la pieza literaria aspira a la permanencia.

    Es periodismo que se puede leer diez años después y seguir sintiendo el calor del sol de esa tarde en el Carnaval o la angustia de un cierre escolar.

    En este Día del Periodista, debemos reivindicar la subjetividad como una herramienta de precisión. El periodista literario no miente; interpreta.

    Observa el mundo con la mirada de un curador, seleccionando el detalle que parece insignificante para explicar el todo.

    No es «literaturizar» la noticia; es dotar a la información de una dignidad que el formato de pirámide invertida le roba sistemáticamente.

    Ser periodista hoy, bajo este prisma, es ser un recolector de fragmentos de realidad que merecen ser narrados con la elegancia de una novela.

    Porque, al final del día, la realidad es demasiado compleja para ser contada solo con números. Necesitamos el adjetivo exacto, el silencio narrativo y la cadencia de la prosa para entender quiénes somos. El periodismo literario es, posiblemente, la última frontera de la verdad humana.

  • Reseña Ensayo. Datos infinitos, verdades escurridizas.  Vivian Newman.

    Reseña Ensayo. Datos infinitos, verdades escurridizas. Vivian Newman.

    Hola.  Bienvenidos a mirá leé en este nuevo año 2026! Este es un nuevo inicio y empezamos con esta reseña de este ensayo de gaceta.

    Empezamos con la biografía de la aurora Vivian newmann.

    Es abogada de la Universidad Javeriana, con maestría en Derecho Público Interno de la Universidad de Paris II, en Cooperación y Desarrollo de la Universidad de Barcelona y en lucha contra la corrupción de la Universidad de Pisa.

    Fue directora de Dejusticia de 2019 a 2022 y en la actualidad es socia e investigadora de De justicia.

    Hoy tenemos la sinopsis de este ensayo que habla de lo más importante del mundo contemporáneo: los datos y la verdad.

    La información nos hace libres? ¿Y si la información que tenemos resulta demasiada? En un mundo hiperconectado, repleto de datos, este ensayo atraviesa los sesgos algorítmicos y el ruido digital en busca de la verdad y de una ciudadanía crítica que la reconozca.

    Dejo por acá lo más importante de este ensayo.

    Los datos convierten el tema de la veracidad o que contienen.

    Quiero informarme más y mejor porque creo que la información interpretada y contrastada me ayuda a tomar decisiones alejadas del error y de la mentira.

    los conceptos falsos o erróneos deben poder circular libremente, pues la verdad debe surgir del enfrentamiento abierto y ganarse su lugar en el mercado libre de las ideas, de la opinión pública.

    A esta visión clásica e idílica de la libertad de expresión se contrapone, según Uprimny, el mercado equilibrado y equitativo del académico Owen Fiss, para quien la verdad no siempre gana en el mercado de las ideas.

    Además, los mercados, incluido el de la información, no existen en el vacío, dice el nobel de economía Joseph Stiglitz.

    La verdad sobre esa realidad sino la realidad misma. En un cuento de un párrafo llamado «Del rigor en la ciencia», Jorge Luis Borges imagina un imperio en el que la cartografía se vuelve tan exacta que solo un mapa a escala del imperio mismo será suficiente.

    Las dinámicas digitales actuales se caracterizan por la masividad, velocidad y posibilidad de viralización de los contenidos, con lo que la información pareciera estar más cerca de la verdad que nunca.

    Yuval harari colocar cosas en formación, crear nuevas realidades y conectar masas de individuos a través de ellas.

    La falta de centralización, dice Harari, es una causa del flujo desinformativo. Las redes informativas en las que cree la gente, desde la religión y la política, hasta la inteligencia artificial, están centralizadas en un sistema totalitario y, en una democracia, la información fluye descentralizadamente entre múltiples empresas, personas y organizaciones.

    Los periodistas, informadores y opinadores responden por los principios de veracidad e imparcialidad en los hechos contrastados sobre los que informen y por la razonabilidad en sus opiniones que, a su vez, se deben basar en hechos contrastados. El tema de la objetividad.

    Significado objetividad: Gral. Principio complementario al de imparcialidad que exige actuar atendiendo a criterios objetivos, es decir, relacionados con el objeto sometido a consideración y nunca con los sujetos interesados ni con el sentir personal de quien actúa.

    Lo importante es el tema de la objetividad es algo que lo estaremos hablando en el próximo post debido a que hay todo un texto de la fundación Gabo hablando de la objetividad en el periodismo.  Esperalo también aquí.

    Precisamente por qué es un tema sumamente importante sobre el tema de los datos y la verdad y visto desde el punto de vista de una abogada, le doy un 5 sobre 5.

    Y bienvenido a esta nueva forma de empezar el año nuevo 2026!

  • Última reseña del año: fracasados y optimistas más metas literarias.

    Última reseña del año: fracasados y optimistas más metas literarias.

    Terminamos este año con el último ensayo de Martin caparros: fracasados y optimistas.

    Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) es un reconocido escritor, periodista y cronista argentino con una extensa carrera en medios internacionales.

    conocido por su estilo incisivo y su exploración de temas sociales y humanos, que ha publicado más de 30 libros y ganado múltiples premios, destacando su obra «El Hambre» y su participación en medios como El País, además de haber estudiado historia y vivido en varias ciudades del mundo.

    Primeros años y formación:

    Nació en Buenos Aires en 1957, hijo del psiquiatra Antonio Caparrós.

    Comenzó el periodismo a los 16 años en el diario Noticias en Argentina.

    Se licenció en Historia en París, donde se exilió en 1976 debido a la situación política en Argentina, vinculada a su pasado en Montoneros, aunque luego se distanció críticamente de la organización.

    Carrera Profesional:

    Trabajó en prensa escrita, radio y televisión, y dirigió revistas de libros y cocina.

    Sus artículos aparecen en periódicos de gran repercusión como El País, The New York Times, y The Guardian.

    Es un maestro de la Fundación Gabo y miembro de su Consejo Rector.

    Obra y Reconocimientos:

    Novela y Ensayo: Publicó obras notables como La noche anterior, Valfierno (Premio Planeta Latinoamérica 2004), Los Living (Premio Herralde 2011), Comí y Echeverría.

    Crónica: Sus tomos de crónicas, como La Voluntad y su libro El Hambre, han tenido gran impacto mundial, y su trabajo es estudiado en universidades.

    Premios: Ha recibido el Premio Rey de España, la Beca Guggenheim, el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes y el Premio María Moors Cabot, entre otros.

    Estilo: Se le conoce por su periodismo existencialista, que ilumina la realidad con un estilo propio y una mirada crítica, abordando la vida y la muerte con una voz autoral fuerte.

    Dejo acá la sinopsis del ensayo decepcionado y optimistas.

    Caparrós está de regreso en Buenos Aires, donde amigos y colegas se han organizado para homenajearlo.

    El martes recibió el doctorado honoris causa en la UBA. Allí, entre la alegría del reencuentro y el espanto que le provoca la Argentina de Milei, volvió sobre el papel de una generación que luchó, huyó y vivió como pudo entre las dictaduras, el sueño democrático y la pesadilla de las extremas derechas.

    En Anfibia recuperamos sus palabras mientras nos preparamos para el segundo encuentro este jueves en el Teatro Alvear.

    Este texto es muy realista, muy bien construido y empieza con la historia de como creció en argentina en medio de dos doctores (doctores en medicina) y como el era conocido con simplemente caparros..

    Ahora con el honoris causa se puede sentar con los dos doctores.  También escribió la historia de como estuvo en la uba y por qué decidió renunciar a la universidad en los 70s.

    También hablo de lo que pasa en la argentina actual y lo que pasaba 50 años atrás.  Lo dejamos en estas palabras:

    yo he fracasado con la discreción con que puede hacerlo una persona; la Argentina fracasó con ese estrépito con que sólo un país puede hacerlo.

    Los datos son demasiado claros. A fines de 1968, cuando yo entraba aterrado por primera vez en el Colegio, uno de cada 30 argentinos estaba ‘bajo la línea de pobreza’, y ahora es uno de cada tres: diez veces más.

    Y aquella pobreza, solía suponerse, era un estado transitorio hacia una situación mejor, un empleo en una fábrica que permitiera hacerse una casita, mandar a los hijos a la escuela, ganar un poco más, ser mejor explotado, ‘progresar’.

    Esa reconversión –esta vuelta atrás– es la decisión más importante que se tomó en todos estos años, y no la discutimos nunca, nunca la decidimos. Total, teníamos democracia.

    Sin ideas, sin debate, sin futuros, la Argentina, en nuestros años, se volvió un país reaccionario: uno donde cada gobierno hace tantos desastres que el siguiente asume para reaccionar contra ellos, deshacerlos.

    Cada vez más conductas anormales nos parecen normales: nos parece normal que tantos coman poco, que tantos vivan mal, que tantos mueran antes, que la violencia –verbal o física– sea nuestra manera; nos parece normal que nos engañen.

    Y en medio de todo esto, en el puto pináculo de todo esto, hay un señor que –parece– entendió este clima social y decidió aprovecharlo.

    Definió que el odio y el rencor y el desprecio y el maltrato eran las herramientas que le ganarían el apoyo de millones y millones de personas que, como él, se sentían justa o injustamente relegadas.

    Por desgracia no se equivocó: sus seguidores le festejan que festeje sus supuestas sodomías de monos –o sodomonías–, y las alientan, piden más, se esfuerzan cuando él les dice que no odian suficiente. 

    Así que las descripciones increíbles que hizo en el ensayo le doy un 5 sobre 5.

    Dejo por acá mis metas literarias por acá:

    – una es leer más libros de periodismo literario.

    – más análisis de crónicas y reportajes.

    Y por último dejar tres reseñas en cada mes en 2026.

    Le agradecemos muchísimo por continuar leyendonos por acá y nos estaremos viendo en 2026.

  • Territorios campesinos: la agenda pendiente de la justicia rural a la vista de icarrd+20

    Territorios campesinos: la agenda pendiente de la justicia rural a la vista de icarrd+20

    El año 2026 marcará un hito crucial en la búsqueda global de justicia social en el campo con la celebración de la Segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20) en Cartagena de Indias, Colombia.

    Este encuentro reviste una importancia histórica, pues ocurre 18 años después del primer ICARRD (2006), el cual no logró alcanzar un consenso sobre un documento político vinculante. ICARRD+20 se presenta así como una oportunidad para revitalizar y trascender aquellas limitaciones.

    En preparación para este debate internacional, la Revista Controversia ha emitido la Convocatoria Núm. 227 (2026), invitando a académicos, activistas y miembros de movimientos sociales a contribuir a un dossier especial.

    El foco principal de esta publicación es el análisis crítico de los Territorios Campesinos utilizando como marco la Declaración sobre los Derechos de los Campesinos y Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (UNDROP).

    La UNDROP ofrece un marco jurídico transformador, especialmente porque su Artículo 1 reconoce explícitamente a los campesinos, indígenas, afrodescendientes, pescadores, pastores y otras personas que laboran en zonas rurales como titulares de derechos humanos.

    El dossier se centra en cómo el concepto de «territorio» debe ir más allá de la mera tenencia o propiedad de la tierra.

    Los territorios campesinos se entienden como espacios vitales donde se ejerce un conjunto integral de derechos fundamentales, abarcando el acceso al agua, la participación política, el derecho a la tierra, el mantenimiento de la biodiversidad y la preservación de culturas.

    El propósito de este espacio de pensamiento crítico es nutrir el debate hacia la ICARRD+20 con propuestas rigurosas que guíen la construcción de un Plan Decenal de Reforma Agraria justo y sostenible.

    La discusión de dicho plan será central en la conferencia. Entre las temáticas prioritarias para los artículos se encuentra el análisis de la aplicación territorial de los Artículos 1 y 17 de la UNDROP, y la relación crucial entre los territorios campesinos y pesqueros con la soberanía alimentaria.

    Otros focos de interés incluyen la comprensión de estos espacios como lugares de resistencia frente a la mercantilización de los recursos naturales, la desposesión territorial facilitada por los conflictos armados y el acceso y control comunitario de los océanos y ríos desde una óptica de derechos colectivos.

    Además, se buscan balances sobre políticas públicas de ordenamiento territorial y experiencias concretas de construcción, defensa y gestión de territorios en América Latina y el Caribe.

    Bajo la coordinación editorial de Carlos Arturo Duarte Torres, la convocatoria invita a realizar aportes propositivos para incorporar el enfoque UNDROP en el diseño del Plan Decenal de Reforma Agraria.

    La recepción de artículos inicia el 1 de diciembre de 2025 y concluye el 31 de marzo de 2026, con la publicación prevista para el segundo semestre de ese mismo año [4].

  • El Arte de Contar la Verdad: Cuando el Periodismo se Vuelve Literatura.

    El Arte de Contar la Verdad: Cuando el Periodismo se Vuelve Literatura.

    El periodismo y la literatura parecen ser disciplinas separadas, pero en la práctica, sus fronteras a menudo se difuminan.

    El periodismo tiene como misión principal informar sobre hechos reales de manera objetiva. La literatura busca explorar la condición humana, a menudo a través de la ficción.

    Sin embargo, cuando el periodismo adopta técnicas narrativas propias de la literatura, surge un género poderoso: el periodismo narrativo o nuevo periodismo. Aquí, contar la verdad se convierte en un arte.

    El núcleo de esta fusión radica en la investigación rigurosa y la narración profunda. Un reportaje que se eleva a la categoría de literatura no sacrifica la veracidad por la belleza del lenguaje.

    Al contrario, utiliza la estructura, el detalle, el ritmo y la caracterización literaria para hacer que la verdad sea más accesible, memorable e impactante para el lector.

    Uno de los pilares de este enfoque es el trabajo de campo extenso. Los periodistas que practican esta forma invierten tiempo en el lugar de los hechos, observan los detalles, graban diálogos y sumergen al lector en la atmósfera.

    Esta inmersión permite construir escenas vívidas y desarrollar a los personajes (que son personas reales) con una complejidad psicológica que va más allá de un simple nombre y una cita.

    El estilo es crucial. El periodista/escritor emplea recursos como la descripción sensorial, el flashback, el monólogo interior y la construcción de clímax, elementos que normalmente se asocian a la novela o el cuento.

    Al aplicar estas técnicas a un reportaje, el lector no solo aprende sobre un evento, sino que lo vive. Se establece una conexión emocional más fuerte con los protagonistas y las circunstancias.

    Este género ha producido obras fundamentales, donde la realidad se presenta con la intensidad de la ficción.

    Autores como Truman Capote, con A Sangre Fría, o Gabriel García Márquez, con Noticia de un Secuestro, demostraron que una investigación meticulosa, combinada con una prosa brillante, puede trascender el periódico y convertirse en un documento cultural perdurable.

    La principal contribución del periodismo que se vuelve literatura es su capacidad para ofrecer contexto y significado.

    Un simple titular informa; una narración literaria explica el porqué y el cómo de los hechos, ofreciendo una comprensión más rica de la realidad social, política o humana que se está cubriendo.

    Este periodismo, por lo tanto, no solo cumple su deber de informar, sino que también enriquece la cultura y la memoria colectiva al transformar los hechos en relatos significativos.

  • Reseña 12 ideas para aspirantes a editores artesanales de David shook.

    Reseña 12 ideas para aspirantes a editores artesanales de David shook.

    Para nosotros las historias se han convertido en parte integral de nuestra página y ayer nos puso a pensar desde las preguntas como ser editor y como ser un aspirante a editor.

    Es por eso que hoy hacemos la reseña de 12 ideas para aspirante a editores artesanales.

    David shook es un Poeta, traductor y cineasta. Se crió en la Ciudad de México. Obtuvo una licenciatura en la Universidad de Oklahoma y una maestría en la Universidad de Oxford.

    En 2013 apareció su libro debut, Our Obsidian Tongues, y fundó además la editorial Phoneme Media, en laque se publicaron más de 30 libros traducidos de 26 idiomas, incluidas las primeras traducciones literarias del uigur (China) y el lingala (Congo).

    Shook ha traducido más de 15 libros del español y del zapoteco del istmo, entre ellos The LargeGlass: Three Autobiographies (2014) de Mario Bellatín, The  Spines of Love (2014) de Víctor Terán y Room in Rome de Jorge Eduardo Eielson (2019).

    Shook es miembro del Instituto de Humanidades de Los Ángeles en la Universidad del Sur de California. Es un entusiasta de los perros sin pelo. Divide su tiempo entre California e Irak.

    Dejo por acá la sinopsis de 12 ideas para aspirante a editores artesanales.

    El texto de Shook (poeta, editor y cineasta de Los Ángeles, creado en la Ciudad de México) es un breve y potente manifiesto sobre el arte de hacer pequeñas publicaciones desde la filosofía del «hazlo tú mismo» o «hazlo tú mismo».

    Aboga por la necesidad de la traducción, pero sobre todo de la traducción periférica, de la autopublicación y, por fin, de la apropiación de unos medios de producción modesto.

    Toda publicación es diy o hecha por si mismo. Lo que pasa es que hay editores que lo hacen mejor que tú.

    Instrucciones para hacer un chapbook muy simple: imprime el contenido en papel, dobla el papel a la mitad y une las páginas. Ajusta las variables como quieras. Repite.

    Algunos recursos para el editor artesanal pueden estar esperando en lugares inesperados. Ubica donde tengan fotocopiadoras o impresoras, y papeles que se puedan reutilizar.

    Tengo un amigo que le paga a una iglesia para que lo dejen usar su fotocopiadora. Otro usa la corchetera de la biblioteca de una escuela.

    InDesign es genial, pero algunos de mis chapbooks favoritos fueron producidos con máquinas de escribir reacondicionadas.

    Los errores de tipeo son prueba del trabajo humano. Incluso la Biblia los tiene. Puedes hacerlo mejor.

    El valor de los libros físicos viene de su materialidad, de esa capacidad suya de evocar un tiempo y un origen. El chapbook debe ser una obra de arte. Limita el tiraje y numera la edición. Y fírmala.

    El noventa por ciento de los libros eran más hermosos cuando tenían la forma de árboles. Haz libros hermosos. Planta un árbol.

    Whitman vendió sus propios libros en Nueva Jersey. Los amigos de Joyce publicaron chapbooks con su poesía en la librería Shakespeare & Co. de París. Los futuristas rusos publicaban su trabajo en recortes de papel de empapelar para ahorrar.

    No hay innovación sin traducción. La biblioteca del mundo merece tener una Gertrude Stein en amárico, un George Orwell en kirundi, el Adonis en birmano o a Ngũgĩ wa Thiong’o en el zapoteco del istmo.

    La edición y la publicación del siglo XXI no le pertenece a Nueva York o a Londres. Tampoco a Occidente. La edición y la publicación del siglo XXI le pertenecen a quienes vayan a reinventarlas.

    Los que reinventamos los libros artesanales e investigaciones somos los que la romperemos, por eso los que vayan a editar e investigar les damos la reseña máxima de 5.