Hay silencios que gritan más que cualquier estruendo en las laderas de Medellín. En la ciudad que se jacta de su innovación y su empuje, el fantasma de la censura ha decidido pasearse por los pasillos de uno de sus templos más sagrados: la Biblioteca Pública Piloto.
Lo que debía ser una jornada de letras, debate y memoria sobre el tránsito del M-19 de la guerra a la política, terminó convertido en un portazo administrativo que resuena con un eco autoritario.
El libro estaba listo, los ponentes preparados y el público convocado. Sin embargo, en un giro que recuerda las épocas más oscuras de la persecución ideológica, la orden llegó desde los despachos del poder local.
El evento fue cancelado. No hubo fallas técnicas ni problemas de agenda; lo que hubo fue un voto de censura envuelto en el frío celofán de la burocracia. A pesar de todo lograron hacer el lanzamiento del libro.
La Memoria bajo Llave.
La cancelación en la Piloto no es un hecho aislado, es un síntoma. Medellín atraviesa una etapa donde la narrativa oficial intenta imponer un relato único, uno donde las cicatrices del conflicto se maquillan o, peor aún, se esconden bajo la alfombra de la institucionalidad.
Al frenar la presentación de un libro sobre el «Eme», la Alcaldía no solo silencia a los autores; le arrebata a la ciudadanía el derecho fundamental de confrontar su pasado para entender su presente, pero se logró mostrar una investigacuon académica bastante ajustada a las expectativas de los asistentes del evento, dónde se mostró un punto de vista diferente del m 19.
«Una biblioteca que teme a los libros es una biblioteca que ha dejado de ser piloto para convertirse en un ancla del pensamiento».
El argumento implícito detrás de este veto es el miedo. El miedo a que la historia, con todos sus grises y sus contradicciones, sea discutida en el espacio público.
Al cancelar un evento sobre el paso de la insurgencia a la democracia, quienes hoy ostentan el poder parecen ignorar que la paz no se construye olvidando los capítulos incómodos, sino leyéndolos en voz alta para que no se repitan e incluso volverla parte de la academia para que recordemos parte de la historia.
La Ciudad que no se deja Leer.
¿A qué le temen los que mandan? ¿A que el debate sobre la desmovilización del M-19 ponga espejos frente a las actuales formas de hacer política?
Medellín es una ciudad que se ha reconstruido sobre sus propios escombros, pero esa reconstrucción es frágil si se basa en la exclusión de las voces disidentes.
La Biblioteca Pública Piloto, históricamente un faro de libertad intelectual, hoy luce una sombra que no le pertenece: la de la intervención administrativa que decide qué se puede leer y qué debe permanecer en el sótano del olvido.
La polémica ha encendido las redes y los cafés culturales. No se trata solo de un grupo guerrillero que dejó las armas hace décadas; se trata de la autonomía de nuestras instituciones y que estamos enseñando a la siguiente generacion.
Si la cultura depende del humor o del sesgo ideológico del gobernante de turno, entonces no estamos ante una política cultural, sino ante una comisaría del pensamiento o censura estructural estilo 1984.
El Retorno del Índice.
El mensaje enviado desde el edificio de la Alpujarra es claro: hay temas prohibidos. Pero en la Medellín de hoy, esa estrategia suele ser contraproducente.
Entre más se intenta enterrar una historia, más fuerza cobra en la periferia. El libro del M-19, ahora envuelto en el aura de lo prohibido, encontrará otros espacios: universidades, parques, plazas o la clandestinidad digital y aumentará el interés de la obra. Nunca hay publicidad buena o mala, solo publicidad.
Cerramos esta crónica con una certeza amarga. El intento en la Piloto es una derrota para la democracia local.
Cuando la política utiliza la censura como herramienta de gestión, lo que está admitiendo es su incapacidad para el diálogo, análisis e investigación profunda desde los libros.
Medellín merece bibliotecas que abran puertas, no funcionarios que pongan candados. Porque al final del día, los libros siempre encuentran la forma de ser leídos, pero las manchas de la censura son mucho más difíciles de borrar de la historia de un gobernante.
Pueden buscar el libro en la biblioteca online e independiente del periódico desde abajo. Allí van a tener posibilidades de como esta historia merece ser contada.

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