En las calles de Cali, donde el sol baila al ritmo de la salsa y el asfalto guarda mil historias, un nuevo capítulo se escribe para la cultura.
No es un decreto polvoriento ni una promesa vacía de campaña; es el eco de un compromiso, la melodía de una transformación que resuena desde la Secretaría de Cultura y la Red de Bibliotecas Públicas. «Mirá Leé», el pulso de la ciudad lo anuncia con la solemnidad de un tambor ancestral.
En el corazón de esta urbe vibrante, donde cada esquina es un lienzo y cada voz una estrofa, la alcaldía de Alejandro Eder ha sembrado semillas de futuro.
No hablamos de meros ladrillos y cemento, sino de santuarios de conocimiento que, hasta hace poco, languidecían en el olvido.
«Invertir para Crecer» es la consigna, y bajo su estandarte, más de 8.000 millones de pesos municipales se están tejiendo en el renacer de 11 bibliotecas.
Imagina la Biblioteca Pública Arcoíris, El Retiro, Rigoberta Menchú, o la Francisco J. Ruiz. Lugares donde el tiempo parecía haberse detenido, ahora respiran nuevos aires.
Con un avance del 37% desde octubre de 2025, estas obras no son solo una cuestión de cubiertas renovadas o fachadas relucientes.
Son la promesa de accesibilidad universal, de mobiliario de vanguardia y tecnología que devuelve la dignidad a espacios que son el alma de la comunidad. Son, en esencia, la arquitectura del sueño.
Pero la visión de la Red de Bibliotecas Públicas de Cali para 2026 va más allá de las paredes físicas. La secretaria de Cultura, Leydi Higidio, lo sentencia con la pasión de quien cree en el poder de las palabras:
«Más que infraestructura, estamos protegiendo lugares de memoria y cuidado». Y en ese espíritu, nace «Travesías de Palabras para Escenarios Diversos», una biblioteca sin muros, un espíritu errante que lleva la lectura a los rincones más inesperados.

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