Categoría: Literatura

  • Reseña crónica marejada feliz de la revista gaceta.

    Reseña crónica marejada feliz de la revista gaceta.

    La crítica literaria institucional suele engominarse el flequillo para hablar de las periferias, abordándolas con esa distancia higiénica y condescendiente tan propia de los salones universitarios.

    Sin embargo, cuando el documento social se ensucia las manos con el aceite quemado de la realidad, el panorama cambia.

    El reciente texto de Liberman Arango Quintero, *»Marejada feliz»*, no es una pieza de vitrina para el consumo de la culpa burguesa; es una autopsia poética e incómoda de esa Medellín que el relato oficial del «milagro urbano» intenta sepultar bajo el cemento de los parques del río.

    El relato documental se centra en la figura de Jhon Fredy Espinosa Alzate, a quien el celuloide de Víctor Gaviria inmortalizó en 1998 como «Choco» en *La vendedora de rosas*.

    Pero el texto de Arango Quintero opera en una temporalidad distinta, lejos del destello efímero de la pantalla del festival de cine. Nos traslada a los años 2015 y 2016, situándonos frente a un hombre confinado a una silla de ruedas en las entrañas de Barrio Triste.

    Aquí, la crónica de lectura revela su mayor virtud: no utiliza la marginalidad como decorado exótico, sino que la habita desde la memoria afectiva del autor, un hombre criado entre chatarrerías que aprendió a buscar oro donde la sociedad solo ve descarte.

    El reverso del milagro paisa Barrio Triste —cuyo nombre oficial, Barrio del Sagrado Corazón, suena a ironía clerical— es diseccionado en el texto a través de una dualidad desgarradora.

    Por un lado, la peste de la tuberculosis que devora los pulmones de los nadies sin que las estadísticas oficiales se den por enteradas; por el otro, la mitología popular que lo rebautiza como el «Barrio de las Estrellas».

    Esa imagen de los trozos de metal incrustados en el pavimento que brillan bajo el aguacero de Medellín es, quizás, la metáfora más potente de la obra.

    No es romanticismo de la miseria; es la constatación de que la belleza en el subproletariado urbano es un acto de resistencia mecánica frente a la hostilidad del entorno.

    El cine allí no es distracción; es el espejo donde las identidades rotas se reconocen y se otorgan la dignidad que el Estado les niega.

    El texto nos introduce en la trastienda de un documental inédito y en la utopía de un cineclub improvisado por personajes como Javier «Rivas» Quintero y «Papá Giovanny».

    Ver cine entre mecánicos, actores naturales caídos en desgracia y habitantes de calle no es un ejercicio de cinefilia pretenciosa, sino la configuración de un refugio comunitario.

    La ola que se lleva los cuerpos La muerte de Choco en febrero de 2026 convierte a «Marejada feliz» en una urgencia fúnebre y política. El título, extraído de la salsa de Roberto Roena que musicalizaba los delirios de la calle, funciona como el epitafio de una generación de actores naturales que el cine de los noventa utilizó para su catarsis estética y que luego la realidad abandonó a su suerte.

    El texto de Arango Quintero no busca la redención del lector ni ofrece respuestas complacientes. Funciona como una advertencia explícita sobre cómo el desarrollo urbano y la gentrificación higienista borran los rastros de la memoria popular.

    Al final, esta reseña nos obliga a mirar el suelo húmedo de nuestras propias ciudades. Es una invitación a entender que la memoria de los desposeídos no necesita la validación del monumento estatal, sino la mirada atenta de una cámara o de una pluma que, al igual que la lluvia sobre el metal oxidado, sea capaz de hacerlos brillar antes de que la noche los cubra por completo.

    Es increíble el texto y por eso le damos un 5.

  • Reseña Camilo torres homo políticus. Revista gaceta.

    Reseña Camilo torres homo políticus. Revista gaceta.

    La literatura militante y la reseña cultural contemporánea suelen padecer de una misma miopía crónica: la urgencia de canonizar o de enterrar bajo el peso de una etiqueta.

    En el archipiélago de las redes, un texto sobre Camilo Torres Restrepo suele activar los automatismos de la polarización banal.

    O el santo con fusil o el subversivo con sotana. Sin embargo, el reciente ejercicio crítico que circula en la comunidad lectora digital bajo el título «Camilo Torres: El rigor radical de un hombre político» propone un viraje metodológico que merece ser examinado con bisturí.

    La reseña en cuestión no es un panegírico, sino una demolición controlada del mito folclórico. El acierto del texto reseñado —y de la lectura que de él se hace— radica en una operación de rescate epistemológico:

    despojar a Torres de la iconografía sangrienta del ELN para devolverlo al territorio donde verdaderamente se fundó su peligro para el establishment: la academia rigurosa, la estadística y la sociología centífica.

    El «Amor Eficaz»: De la metafísica al dato duro.

    – La crónica de esta lectura nos confronta con un Camilo incómodo para la derecha clerical y para la izquierda dogmática.

    El concepto clave, el que articula el análisis, es el amor eficaz. En la reseña se lee una traducción precisa de este término que la historia oficial ha intentado mistificar: la caridad no es un asunto de limosnas domingueras, sino de estructuras. Para Torres, la teología debía subordinarse al diagnóstico de la realidad.

    La reseña acierta al subrayar este perfil. El verdadero peligro de Camilo Torres no era su capacidad de disparar un arma —disciplina en la que, paradójicamente, fue un novato trágico

    sino su capacidad de leer la pobreza urbana de Bogotá con los ojos de un científico social. Su fe no era una abstracción mística; era una urgencia sociológica respaldada por datos, mapas de tugurios y análisis de clases.

    El texto rescata al Camilo que se formó en la Universidad de Lovaina, el hombre que caminó París junto a los curas obreros y que regresó a una Colombia premoderna no a predicar el dogma, sino a fundar la primera Facultad de Sociología del país junto a Orlando Fals Borda.

    La Herejía contra el Caudillismo.

    Uno de los puntos más agudos de la reseña destaca la aversión de Torres al mesianismo político. En un continente enfermo de caudillos y de cultos a la personalidad, el documento del Frente Unido de 1965 se presenta como una anomalía democrática radical: la revolución pertenece a un programa, no a un hombre.

    Este análisis desmitifica la idea del líder carismático que arrastra a las masas hacia el abismo. Al contrario, la plataforma de Camilo exigía la tecnificación de la política popular.

    La reseña desglosa las propuestas del Frente Unido con la lucidez de quien sabe que está leyendo el mapa de una Colombia que aún no ha sucedido:

    Una reforma agraria estructural.

    El fortalecimiento de la Acción Comunal como autogobierno local.

    La tipificación de los «delitos sociales», una categoría que hoy, en la era de la posverdad y la especulación financiera, adquiere un tono profético.

    El Veredicto de la Memoria

    El veredicto de cinco estrellas de la reseña no es un aplauso al mártir, sino una exigencia al presente. Sostener que a Camilo hay que «discutirlo con rigor» y «actualizarlo, no solo conmemorarlo» es una bofetada a la nostalgia estéril de la izquierda de cafetín.

    La crónica de esta lectura nos deja una certeza incómoda: el sistema prefirió el cadáver de Camilo en una fosa clandestina antes que sus tesis sociológicas en las universidades y los sindicatos.

    Al final, la reseña nos invita a entender que el fusil no fue la culminación de su pensamiento, sino el trágico secuestro de su inteligencia por parte de la violencia estructural de la época.

    Para que su pensamiento viva, concluye el texto de manera implícita, hay que arrebatarle a Camilo a los iconoclastas de la guerra y devolverlo al debate de las ideas urgentes.

     

  • Reseña libro comunicación para el desarrollo de Unicef.

    Reseña libro comunicación para el desarrollo de Unicef.

    Este texto lo leímos debido a que queríamos hacer una propuesta para la política pública del congreso de culturas vivas comunitarias realizado en cali en el mes de abril.  (Estaremos detallando sobre el congreso de cultura viva comunitaria y hacer una investigación pequeña).

    Hay textos que no se leen, se auscultan. Lo que tenemos entre manos no es un manual técnico de la burocracia internacional, sino un manifiesto sobre el arma más subestimada de la emancipación: la comunicación.

    Bajo el título La comunicación: El motor olvidado del desarrollo humano sostenible, se esconde una crítica frontal a la vieja escuela del asistencialismo que ve a los pueblos como receptores pasivos de migajas y no como arquitectos de su propio destino.

    Desde la trinchera de la Comunicación para el Desarrollo (CPD),  este libro nos arroja una verdad incómoda para los tecnócratas: no basta con enviar suministros si no se ha escuchado el pulso de la comunidad.

    Aquí, la comunicación se despoja de su traje de gala corporativo —ese que solo busca vender imágenes impecables y logos de colores— para ponerse las botas y caminar el barro.

    El Diálogo como Herramienta de Demolición.  

    El núcleo de la obra desarticula la falacia de que comunicar es «difundir información». Si algo nos enseña este recorrido por las estrategias de la ONU es que la información sin participación es solo propaganda.

    La CPD se presenta como un proceso social basado en el diálogo, una estructura donde el poder no fluye en una sola dirección (de arriba hacia abajo), sino que circula, choca y se transforma.

    El texto nos guía a través de cuatro ejes que son, en esencia, actos de resistencia:

    – Cambio de comportamiento: No como manipulación, sino como salud y prevención.

    – Cambio social: El diálogo comunitario frente a la parálisis del aislamiento.

    – Incidencia: El asalto a los despachos donde se toman las decisiones para que los recursos dejen de ser un privilegio y pasen a ser un derecho.

    – Entornos de medios: La urgencia de voces que no respondan al capital, sino a la ciudadanía.

    La Radiografía de la Dignidad.  

    Lo que fascina de esta crónica es cómo aterriza la teoría en el suelo firme de la realidad. Cuando el libro menciona las radios comunitarias en Nepal o los tableros de información en Nigeria, no está citando anécdotas, está documentando la recuperación de la voz.

    En esos espacios, la comunicación deja de ser un «accesorio» para convertirse en el sistema nervioso de la comunidad.

    La obra es implacable al señalar que, sin un enfoque basado en los derechos humanos y la igualdad de género, cualquier intento de desarrollo es solo maquillaje.

    La comunicación es el único puente capaz de cruzar el abismo de la marginación. Si las personas vulnerables no influyen en las decisiones que marcan su vida, no hay desarrollo; hay ocupación.

    Una Lectura para nosotros.  

    Este no es un libro para quienes buscan soluciones rápidas de oficina. Es para quienes entienden que el empoderamiento no es una palabra de moda en un folleto, sino la redistribución radical de la palabra.

    La crítica que subyace en estas páginas es clara: el olvido de la comunicación ha sido, a menudo, una estrategia de control. Recuperar ese motor es, por tanto, un acto de soberanía.

    En conclusión, esta obra nos recuerda que el desarrollo será centrado en las personas o no será nada.

    La comunicación es el latido que mantiene viva la esperanza de un mundo donde el silencio deje de ser el idioma de los oprimidos.

    Una pieza imprescindible para entender que, antes que el pan, a veces lo que más urge es el derecho a decir «aquí estamos».

     

  • Una noche de versos, música y encuentro dio inicio al Festival Internacional de Poesía de Cali.

    Una noche de versos, música y encuentro dio inicio al Festival Internacional de Poesía de Cali.

    El Teatro Jorge Isaacs no es solo un edificio de arquitectura neoclásica; es una caja de resonancia donde los fantasmas de Cali y sus esperanzas más urgentes se sientan en la misma fila.

    La noche del estreno, el aire afuera era el de siempre: denso, cargado de esa humedad del trópico que parece retener los murmullos de la calle.

    Pero adentro, el silencio tenía otra textura. Se inauguraba la vigésima sexta versión del Festival Internacional de Poesía de Cali, y la consigna —»Apertura del cielo: donde la palabra se hace territorio»— no era un simple eslogan, era una declaración de principios en una ciudad que intenta, a pulso, zurcir sus heridas.

    Cali es una ciudad que sabe de ruidos, de tambores y de gritos, pero que a veces olvida el peso del susurro.

    Por eso, este festival se presenta como una «infraestructura cultural viva». Julián Eduardo Arteaga Aguilar, desde su rol en la Secretaría de Cultura, lo dejó claro:

    no se trata de leer poemas en un pedestal, sino de tejer una red que baje de los cerros, que cruce las comunas y se pierda en los corregimientos. Una red que abraza para que nadie se caiga.

    En el escenario, la geografía se volvió una sola sustancia. Voces de Chile, Brasil, México, Venezuela y Bolivia se mezclaron con el cantado caleño y los acentos de la provincia colombiana.

    Fue un diálogo de fronteras rotas. El poeta chileno Héctor Hernández Montecinos, con esa lucidez que otorga el oficio de mirar lo invisible, lo celebró como el cumplimiento de un sueño.

    Porque en Cali, la poesía ha dejado de ser un ejercicio solitario para convertirse en un encuentro ciudadano, en una apuesta política por la ternura.

    Pero el momento que detuvo el reloj no vino de los grandes nombres internacionales. Vino de la fragilidad que se hace fuerte.

    Salomé Salazar y Liam Vargas, dos pequeños del taller de poesía de la Fundación Valle del Lili, subieron al estrado.

    Ellos, que conocen los pasillos de los hospitales y el peso de la enfermedad, demostraron que la palabra es, ante todo, una medicina.

    Para estos niños, el verso no es un adorno; es el lugar donde el miedo se transforma en asombro y donde el dolor se permite ser otra cosa, quizás una imagen brillante.

    Tal vez el cielo sea este espacio breve, donde la voz del otro no es una amenaza, sino el puente que cruza el río de la ausencia, la semilla que germina en el desierto del olvido.”

    Mientras la voz de la cantante lírica Laura Villa llenaba los rincones del teatro, quedaba claro que la ciudad estaba ensayando una nueva forma de habitarse.

    Hasta el 9 de mayo, la programación promete ser un asalto pacífico a los espacios públicos: desde el recital afro “Raíz y tambor” en la Universidad Antonio José Camacho, hasta los recorridos patrimoniales por el centro histórico donde los fantasmas de los poetas de antaño seguramente se unirán a la caminata.

    No es poca cosa. En una época donde el lenguaje parece agotado por la confrontación, que Cali decida que su cielo esté «abierto para todas las voces» es un acto de resistencia.

    Se habla de poesía urbana, de slam, de lenguajes del futuro en Yawa y de bibliotecas que se llenan de gente que no va a buscar datos, sino a buscarse a sí misma en el verso ajeno.

    La clausura en la Sala Beethoven será el cierre de este «coro de voces que permanecen», pero la verdadera crónica se escribirá en la calle, cuando el festival termine y la gente se lleve, bajo el brazo o en la memoria, una palabra nueva para nombrar su propio territorio.

  • LIBROS QUE HAN SIDO PROHIBIDOS O DESCATALOGADOS ESCRITOS POR MUJERES.

    LIBROS QUE HAN SIDO PROHIBIDOS O DESCATALOGADOS ESCRITOS POR MUJERES.

    Por María Josefa Aviles.  Influencer y creadora de contenido literaria, escritora y periodista.

    Hay libros que tenemos que leer una vez en la vida, ya por que han sido prohibidos o descatalogados.

    Pero lo más importante porque han sido escritos por mujeres, sabemos que algunas de las mejores obras de la literatura universal han sido escritos por mujeres aquí daremos una mirada algunos de eso libros las cuales he recopilado en una pequeña investigación donde veremos de todo un poco.

    Los libros de los cuales te hablare en su momento fueron prohibidos o descatalogados por los temas que tocaban y todos ellos los podemos ya en la actualidad obtener gracias a diferentes editoriales.

    Aquí alguno de esos libros:

    Nawal el Saadawi la cara oculta de Eva.

    La principal feminista árabe y la primera en denunciar en sus libros la mutilación de las mujeres.

    La cara oculta de Eva es un clásico de la literatura árabe moderna denuncia la opresión que sufren las mujeres en el mundo islámico y, con unos nuevos prólogos y epílogos mantiene su vigencia más de veinticinco años después de su publicación.

    Nawai el sadawi relata de manera impactante la violencia y la injusticia que se ha extendido por la sociedad en la que vive su experiencia, como médico rural en distintas zonas de Egipto, como testigo de la prostitución, de los asesinatos por razones de honor y de los abusos sexuales, además de la ablación, que ella misma sufrió de niña la impulsaron a dar testimonio de todo este sufrimiento, con claridad y precisión detecta y analiza las causas de esta situación y describe el papel histórico de la mujer árabe en la religión y la literatura.

    Para la autora el velo, la poligamia y la falta desigualdad ante la ley de hombres y mujeres son incompatibles con el islam y con cualquiera de las otras religiones.

    Octavia Bluter la estirpe de lilith y la parábola del sembrador.

    Octavia Estela fue una escritora estadounidense de ciencia ficción, ha recibido tanto el premio Hugo como el premio nébula en más de una ocasión en 1995 se convirtió en la primera escritora de ciencia ficción en recibir el título genius de la fundación Mac Arthur.

    La estirpe de lilith la trilogía, olvidada de la gran dama de la ciencia ficción, treinta años después de su primera publicación en castellano, la estirpe de lilith, título que reúne la trilogía xenogenesis en un solo volumen, vuelve a revindicar a Octavia E. Butler.

    Lilith iyapo despierta en una nave espacial oankali, la raza alienígena que salvó a la humanidad de la extinción después de que la tierra quedara desbastada a causa de una guerra nuclear estos seres han mantenido a lilith y a otros supervivientes dormidos en animación suspendida durante siglos. Ella será la elegida que guiara a los suyos de vuelta a su propio planeta.

    La mano izquierda de la oscuridad de Úrsula leguin

    La mano izquierda de la oscuridad es una novela de ciencia ficción publicada en marzo de 1969.

    Sinopsis: la luz es la mano izquierda de la oscuridad y la oscuridad es la mano derecha de la luz. Las dos son una, vida y muerte juntas como amantes en kemmer, como manos manos unidas, como el término y el comienzo. Este es un clásico de ciencia ficción y una obra de fantasía feminista.

    El color purpura de Alice Walker

    El color purpura es una novela epistolar de 1982 de la autora estadounidense Alice Walker que gano el premio Pulitzer de ficción 1983.

    Esta es la historia de dos hermanas norteamericanas de raza negra, netti ejerce como misionera en áfrica y Celia vive en el sur de los estados unidos, casada con un hombre al que odia y abrumada por la vergüenza de haber sido violada por quien cree que es su padre, a lo largo de treinta años ambas mantienen el recuerdo y la esperanza de reencontrarse y vuelcan sus sentimientos en unas cartas.

    Nada de Carmen La forte. 

    Nada es la primera novela escrita por la autora barcelonesa Carmen Laforte y una de las obras literarias más importantes de la España del siglo XX.

    Se trata de una obra existencialista que representa el estancamiento y la pobreza que se vivió en posguerra española en los primeros años del franquismo.

    Orlando de Virginia Wolf. 

    Orlando una biografía es la sexta novela de Virginia Wolf publicada el 11 de octubre de 1928 la editorial que se encargó de su publicación horgarth press, pertenecía al matrimonio de Virginia Wolf se trata de una obra biográfica sobre la vida de su amigo y amante vita, está obra es un antes y un después por lo que significó para el feminismo.

    El cuento de la criada de Margaret Atwood. 

    El cuento de la criada publicada en 1985 es una novela distopica y una de las obras más importantes de la escritura canadiense Margaret Atwood en ella destaca la crítica social y el trato a la mujer temas frecuentes en sus obras.

    Sinopsis

    En la republica de Gilead, donde impera una dictadura puritana de inspiración bíblica ideada a partir del antiguo testamento, Defred como todas las mujeres ha perdido todos sus derechos y su misión en la sociedad se reduce a procrear.

    Estos son algunos libros que en su momento fueron prohibidos en ciertas partes y otros fueros descatalogados y rescatados por nuevas editoriales, he aquí una lista de algunos de esos títulos, resaltando que todos son escritos por mujeres que alzaron su voz.

    Si queremos saber más por que las magníficas escritoras como Úrsula Leguin y Octavia Bluter desaparecieron de las librerías la respuesta es muy fácil eran mujeres que escribían ciencia ficción un género que en el momento solo pertenecía a los hombres, pero gracias a planeta y al sello minotauro por volver a traernos a estas magnificas escritoras.

    El libro la cara oculta de Eva fue prohibido en diferentes países de la zona también la escritora perdió su empleo y fue exiliada en cuanto al color purpura, el cuento de la criada, Orlando y la nada fueron libros que fueron prohibidos en ciertos lugares pero que ahora podemos encontrar en las librerías.

    pero la pregunta que tenemos que hacernos es porque prohibir o censurar libros escritos por mujeres la verdad no tiene ningún misterio las mujeres hemos sido oprimidas durante mucho tiempo así que ser mujer y ser escritora era algo y sigue siendo algo difícil en un mundo patriarcal donde tenemos que lucharnos cada vez más un espacio en oficios que parecen ser solo para hombres.

  • El Veto de las Estanterías: Cuando el Relato quema en la Piloto.

    El Veto de las Estanterías: Cuando el Relato quema en la Piloto.

    Hay silencios que gritan más que cualquier estruendo en las laderas de Medellín. En la ciudad que se jacta de su innovación y su empuje, el fantasma de la censura ha decidido pasearse por los pasillos de uno de sus templos más sagrados: la Biblioteca Pública Piloto.

    Lo que debía ser una jornada de letras, debate y memoria sobre el tránsito del M-19 de la guerra a la política, terminó convertido en un portazo administrativo que resuena con un eco autoritario.

    El libro estaba listo, los ponentes preparados y el público convocado. Sin embargo, en un giro que recuerda las épocas más oscuras de la persecución ideológica, la orden llegó desde los despachos del poder local.

    El evento fue cancelado. No hubo fallas técnicas ni problemas de agenda; lo que hubo fue un voto de censura envuelto en el frío celofán de la burocracia. A pesar de todo lograron hacer el lanzamiento del libro.

    La Memoria bajo Llave. 

    La cancelación en la Piloto no es un hecho aislado, es un síntoma. Medellín atraviesa una etapa donde la narrativa oficial intenta imponer un relato único, uno donde las cicatrices del conflicto se maquillan o, peor aún, se esconden bajo la alfombra de la institucionalidad.

    Al frenar la presentación de un libro sobre el «Eme», la Alcaldía no solo silencia a los autores; le arrebata a la ciudadanía el derecho fundamental de confrontar su pasado para entender su presente, pero se logró mostrar una investigacuon académica bastante ajustada a las expectativas de los asistentes del evento, dónde se mostró un punto de vista diferente del m 19.

    «Una biblioteca que teme a los libros es una biblioteca que ha dejado de ser piloto para convertirse en un ancla del pensamiento».

    El argumento implícito detrás de este veto es el miedo. El miedo a que la historia, con todos sus grises y sus contradicciones, sea discutida en el espacio público.

    Al cancelar un evento sobre el paso de la insurgencia a la democracia, quienes hoy ostentan el poder parecen ignorar que la paz no se construye olvidando los capítulos incómodos, sino leyéndolos en voz alta para que no se repitan e incluso volverla parte de la academia para que recordemos parte de la historia.

    La Ciudad que no se deja Leer. 

    ¿A qué le temen los que mandan? ¿A que el debate sobre la desmovilización del M-19 ponga espejos frente a las actuales formas de hacer política?

    Medellín es una ciudad que se ha reconstruido sobre sus propios escombros, pero esa reconstrucción es frágil si se basa en la exclusión de las voces disidentes.

    La Biblioteca Pública Piloto, históricamente un faro de libertad intelectual, hoy luce una sombra que no le pertenece: la de la intervención administrativa que decide qué se puede leer y qué debe permanecer en el sótano del olvido.

    La polémica ha encendido las redes y los cafés culturales. No se trata solo de un grupo guerrillero que dejó las armas hace décadas; se trata de la autonomía de nuestras instituciones y que estamos enseñando a la siguiente generacion.

    Si la cultura depende del humor o del sesgo ideológico del gobernante de turno, entonces no estamos ante una política cultural, sino ante una comisaría del pensamiento o censura estructural estilo 1984.

    El Retorno del Índice.  

    El mensaje enviado desde el edificio de la Alpujarra es claro: hay temas prohibidos. Pero en la Medellín de hoy, esa estrategia suele ser contraproducente.

    Entre más se intenta enterrar una historia, más fuerza cobra en la periferia. El libro del M-19, ahora envuelto en el aura de lo prohibido, encontrará otros espacios: universidades, parques, plazas o la clandestinidad digital y aumentará el interés de la obra.  Nunca hay publicidad buena o mala, solo publicidad.

    Cerramos esta crónica con una certeza amarga. El intento en la Piloto es una derrota para la democracia local.

    Cuando la política utiliza la censura como herramienta de gestión, lo que está admitiendo es su incapacidad para el diálogo, análisis e investigación profunda desde los libros.

    Medellín merece bibliotecas que abran puertas, no funcionarios que pongan candados. Porque al final del día, los libros siempre encuentran la forma de ser leídos, pero las manchas de la censura son mucho más difíciles de borrar de la historia de un gobernante.

    Pueden buscar el libro en la biblioteca online e independiente del periódico desde abajo.  Allí van a tener posibilidades de como esta historia merece ser contada.

  • Crónica de un Siglo en el Diván: Cali bajo la Lupa de Vásquez Benítez.

    Crónica de un Siglo en el Diván: Cali bajo la Lupa de Vásquez Benítez.

    No es un libro de historia cualquiera; es la biografía no autorizada de una ciudad que se olvidó de cómo mirarse al espejo.

    Edgar Vásquez Benítez no escribe, disecciona. En su obra sobre la Cali del siglo XX, nos entrega una radiografía donde los huesos son el cemento y la sangre es el flujo migratorio que transformó una aldea de encomenderos en la «Capital del Cielo» (o en su intento más caótico).

    La Metamorfosis del Barro al Asfalto. 

    Vásquez Benítez nos lleva de la mano por esa Cali que, a principios de 1900, todavía olía a trapiche y bosta de mula.

    Pero ojo, que aquí no hay romanticismo barato. El autor desmenuza cómo la llegada del Ferrocarril del Pacífico no solo trajo mercancías, sino que descarriló la vieja estructura social, obligando a la élite local a entender que el mundo era más grande que su hacienda.

    También la construcción de ciertos barrios como granada, el parque de diversiones luna park y muchos barrios en la zona norte.

    También muestra sobre los movimientos sociales que se estuvieron desarrollando con la llegada de María cano a la ciudad y el movimiento de los trabajadores.

    El hito de los Juegos Panamericanos del 71:

    No lo cuenta como la fiesta deportiva que nos vendieron, sino como el catalizador urbano que nos dejó una infraestructura de lujo y una deuda social de sótano.

    La industrialización: Un proceso que, según el texto, fue tan ambicioso como segregador, dibujando esas fronteras invisibles que hoy todavía nos duelen en el mapa.

    Por qué leerlo (y por qué te va a doler). 

    Este libro es una cachetada de realidad para el que cree que el civismo caleño nació por generación espontánea.

    Vásquez Benítez rastrea el origen de nuestras crisis actuales en las decisiones (o falta de ellas) de hace setenta años y porque está llena de contradicciones.

    Está reseña la decidimos hacer porque tenemos una sorpresa para uds dentro de un mes y medio que tiene que ver mucho con el desarrollo de nuestra ciudad y un cambio.  Así que esperen esto.

     

     

  • Reseña: que es el periodismo literario? Por revista anfibia.

    Reseña: que es el periodismo literario? Por revista anfibia.

    Empezamos por las bases y lo más importante como se puede definir este concepto complejo como es el periodismo literario o periodismo narrativo.

    Requiere más ciencia y comprensión de lo que nos podemos imaginar. es una diatriba entre el periodismo y al tiempo escribir una historia. Una historia que tiene un sentido y al mismo poesía pura.  Cuál es la razón principal?

    Porque se le llama al género desde los 70s nuevo periodismo. Y que es este nuevo periodismo?

    Porque el periodismo narrativo es muchas cosas, pero no es un certamen de elipsis cada vez más raras, ni una forma de suplir la carencia de datos con adornos, ni una excusa para hacerse el listo o para hablar de sí.

    El periodismo narrativo es un oficio modesto, hecho por seres lo suficientemente humildes como para saber que nunca podrán entender el mundo, lo suficientemente tozudos como para insistir en sus intentos, y lo suficientemente soberbios como para creer que esos intentos les interesarán a todos.

    Las historias que se tejen y ejemplos de cronistas que hacen grandes viajes para pescar historias. Vamos a poner un caso específico.

    Por qué el periodista argentino Martín Caparrós se subió a un auto en Buenos Aires y recorrió 30.000 kilómetros por el interior de la Argentina para escribir un libro que llamó, precisamente, El Interior?

    Y lo más increíble de todo, los textos que hablan sobre el periodismo narrativo o literario y las herramientas para desarrollar esta forma de escritura.

    Pongamos el ejemplo de Guillermo cano con sus libretas de apuntes.

    Guillermo Cano Isaza transformó su libreta de apuntes en un laboratorio de realidad, donde la recolección de datos trascendía la simple cifra para capturar el rastro humano y la atmósfera de la Colombia de su tiempo.

    Este método, basado en la observación minuciosa y el registro de detalles aparentemente nimios, le permitía construir crónicas donde la precisión periodística se fundía con una narrativa vibrante y personal.

    Su estilo es, sin duda, una manifestación del periodismo literario, pues Cano no se limitaba a informar, sino que «escribía la realidad».

    Al dotar a la noticia de una estructura estética y una voz ética inconfundible, elevó el reportaje a la categoría de pieza literaria, demostrando que el rigor de la verdad no está reñido con la elegancia de la prosa.

    Cuál es la razón principal para que haya poesía en cada texto? Por qué se convierte en una crónica? No en un texto frío, sino cálido dónde se cuentan historias.

    Será la esencia del periodismo narrativo y literario? Colocalo en los comentarios.

    Y por ser un texto interpretativo le doy la más alta puntuación. Así que vamos a ir reseñando más textos así y manteniendo está forma de construcción.

  • Estanislao Zuleta: El elogio de la dificultad en tiempos de algoritmos.

    Estanislao Zuleta: El elogio de la dificultad en tiempos de algoritmos.

    No era un hombre de academia acartonada, aunque las universidades se rindieran a sus pies. Era, más bien, un provocador del pensamiento, un tipo que entendía que leer no es consumir datos, sino dejarse devorar por la pregunta.

    Hoy, décadas después de que su voz se apagara, cabe preguntarse frente al espejo de esta modernidad líquida: ¿Sigue en pie el legado de Estanislao Zuleta o es solo un eco romántico en bibliotecas vacías?

    Para nosotos, de la mente, la respuesta no es un sí complaciente. El legado de Estanislao no es una estatua que cuidar, sino un incendio que mantener vivo.

    La seducción de la armonía (El peligro actual). 

    Zuleta nos advirtió sobre la «idealización del paraíso». Esa tendencia humana —hoy potenciada por redes sociales y burbujas de filtros— de desear un mundo sin conflictos, una paz de cementerio donde todos piensen igual.

    «Deseamos un mundo donde el pensamiento sea innecesario porque ya tenemos todas las respuestas.»

    En el 2026, donde la Inteligencia Artificial nos ahorra el «suplicio» de redactar y donde el pensamiento crítico a veces se siente como un estorbo para la productividad, el Elogio de la Dificultad de Estanislao resuena como un grito de guerra.

    Él nos enseñó que la democracia no es la ausencia de conflicto, sino la capacidad de tramitarlo sin recurrir a la violencia. Si hoy cancelamos al que piensa distinto en lugar de debatirlo, le estamos fallando a Estanislao.

    ¿Se mantiene en pie?

    Si miramos la superficie, el panorama es gris. La educación se ha volcado hacia la técnica, hacia el «saber hacer» para el mercado, olvidando el «saber ser» para la libertad.

    Sin embargo, en las grietas del sistema, el viejo maestro sigue respirando:

    En los colectivos de base:

    Donde el pensamiento se usa para desarmar la mano y armar el argumento.
    En la lectura sospechosa: Esa que Zuleta practicaba con Nietzsche, Marx y Freud, y que hoy algunos jóvenes retoman para no ser marionetas del algoritmo.

    En la duda metódica: En quienes prefieren la angustia de la pregunta a la seguridad de la mentira dogmática.

    El reto de miralee.

    Ser fiel a Zuleta no es repetir sus frases como mantras; es ejercer la ética de la interpretación. Estanislao no quería seguidores, quería interlocutores.

    Su legado se mantiene en pie cada vez que alguien decide no ser «un objeto de la historia», sino un sujeto que la cuestiona.

    La vigencia de su pensamiento se mide en nuestra capacidad de resistir a la simplificación. El mundo nos quiere binarios (blanco o negro, izquierda o derecha), pero Zuleta nos exige la complejidad.

    Él sabía que la verdad no es un destino, sino un camino lleno de baches, y que la madurez de un pueblo se mide por su capacidad de soportar la incertidumbre.

    Crónica de una resistencia necesaria
    Caminar hoy por una librería y encontrar sus textos es hallar un manual de resistencia. Mientras el mundo corre hacia la respuesta inmediata, Estanislao nos invita a sentarnos, a fumar un cigarrillo mental y a desconfiar de nuestras propias certezas.

    ¿Está en pie su legado? Sí, pero está amenazado por la pereza intelectual. No se mantiene solo por la inercia del tiempo, sino por la voluntad de quienes aún creen que pensar es la forma más alta de la rebeldía.

    Zuleta sigue vivo mientras existan humanos dispuestos a defender el derecho a la dificultad, a la contradicción y, sobre todo, a la libertad de no ser unánimes.

    Al final, como él decía, la cuestión no es si el legado se mantiene, sino si nosotros somos lo suficientemente valientes para sostenerlo. Porque una democracia sin pensamiento crítico es solo una escenografía, y un hombre sin preguntas es solo un engranaje. Estanislao no es pasado; es la tarea pendiente.

    Decidimos crear está crónica debido a que el sábado antes de semana santa estuvimos en un evento sobre la educación con Estanislao Zuleta.

    Estaremos reseñando sobre los textos más importantes de Estanislao Zuleta y su revolución educativa en el siglo xx en colombia.

  • La Anatomía de un Arquitecto: Ángel Rama y el Oficio de Inventar Continentes.  (Reseña texto la novela latinoamericana)

    La Anatomía de un Arquitecto: Ángel Rama y el Oficio de Inventar Continentes. (Reseña texto la novela latinoamericana)

    Hay hombres que no solo leen libros, sino que leen el ruido del tiempo. Ángel Rama fue uno de ellos: un uruguayo con la mirada afilada que entendió, mucho antes que los algoritmos de la nostalgia, que la literatura latinoamericana no era un montón de papeles apilados, sino un organismo vivo, una construcción nacional que latía con la urgencia de quien sabe que vive en un continente que todavía es un proyecto vanguardista.

    Recientemente, el rescate de la introducción de su obra La novela latinoamericana en las páginas de la Gaceta nos devuelve al Rama más visceral.

    Aquel que no se limitaba a comentar la obra ajena, sino que ejercía la crítica como una creación autónoma. Para Rama, el crítico no es el parásito del autor; es el cartógrafo que dibuja el mapa para que los demás no se pierdan en la selva de las palabras.

    La Batalla contra lo Fugaz. 

    Rama vivía obsesionado con la dispersión. En un continente donde el pensamiento intelectual se desangra en periódicos amarillentos y revistas de vida breve, él vio en el libro un refugio contra el tiempo.

    Gracias a su complicidad con figuras como Juan Gustavo Cobo Borda, logró que textos condenados al olvido se volvieran «orgánicos».

    No se trataba de coleccionar fetiches, sino de salvar el alma de una región que olvida demasiado rápido.

    La Confesión del Crítico: El Idilio con lo Invisible. 

    Lo más fascinante de esta revisión es la contradicción humana de Rama. Dedicó sus mejores años a la novela, ese «género vulgar» que movía masas y explicaba los regímenes dictatoriales y los sueños de libertad.

    Sin embargo, en el rincón más privado de su intelecto, habitaba la poesía. Rama confesaba que sus virtudes y su resistencia estaban ahí, en el verso, el género que realmente hubiera querido escribir.

    Quizás por eso su crítica es tan lírica: porque analizaba la prosa con el rigor y la sensibilidad de un poeta frustrado.

    El Elogio de lo Breve.  

    En una época de «novelas río» y tomos enciclopédicos, Rama lanza una bofetada de lucidez: el arte no se mide en metros cuadrados.

    Sostenía, con una convicción envidiable, que joyas como Aura de Fuentes o El coronel no tiene quien le escriba de García Márquez, son cumbres que sus autores, a veces, no volvieron a tocar ni con mil páginas más.

    La brevedad, para Rama, no es falta de ambición, sino la destilación máxima del genio.
    «Somos hijos de alguien y padres de alguien», decía.

    Y en esa genealogía literaria, Rama se sitúa como el patriarca que nos obliga a mirar el pasado para poder, finalmente, ambicionar el cielo.

    Reseña de La novela latinoamericana: El Mapa que nos Explica.  

    Este volumen no es un manual académico para dormir estudiantes; es un manifiesto de identidad. Leer a Rama hoy es entender que la literatura es más verdadera que la historia oficial.

    Su análisis sobre el periodo 1920-1980 no solo explica el Boom, sino que disecciona por qué escribimos como escribimos.

    * Lo mejor: Su capacidad para conectar la estética con la política sin caer en panfletos.

    * El desafío: Enfrentarse a una prosa densa que exige un lector despierto, dispuesto a ser interpelado.

    * Veredicto: Un libro imprescindible para quien quiera dejar de ser un turista en su propia lengua y convertirse en un ciudadano de la República de las Letras.

    Por el desarrollo que le da al texto le damos un 5.