Categoría: Noticias de tech colombia

  • La IA se toma las aulas educativas: así fue el lanzamiento del Programa Cali Avanza 2026.

    La IA se toma las aulas educativas: así fue el lanzamiento del Programa Cali Avanza 2026.

    El libreto está escrito con tinta de marketing gubernamental y se repite de administración en administración.

    Esta vez el escenario fue el lanzamiento de ‘Cali Avanza 2026’, un programa que promete meter a la fuerza la inteligencia artificial y el pensamiento lógico en el ADN de diez instituciones educativas oficiales de la ciudad.

    Con la fanfarria propia de los convenios público-privados —esta vez de la mano con la academia en línea Crack The Code—, la Alcaldía de Alejandro Eder saca pecho anunciando que beneficiará a cerca de 3.500 estudiantes.

    Sin embargo, detrás del brillo de las pantallas nuevas y los discursos sobre «cerrar brechas», la realidad de la educación pública en las periferias y zonas rurales de Cali suele tener un cableado mucho más complejo y menos idílico.

    La danza de las cifras y los fierros. 

    La Secretaría de Educación Distrital, liderada por Sara Mercedes Rodas, materializó el entusiasmo con la entrega de 260 equipos tecnológicos.

    La matemática oficial divide los recursos con precisión quirúrgica por cada colegio: 24 computadores para la infraestructura general, dos para los docentes y un parlante para ambientar las clases.

    A primera vista, la distribución suena a justicia social digital. Instituciones emblemáticas y golpeadas por los contextos sociales como el Eustaquio Palacios, El Diamante, el Técnico Industrial Carlos Holguín Mallarino, y escuelas de la ruralidad profunda como La Leonera y Villacarmelo, recibieron sus respectivos paquetes de hardware.

    El gran interrogante que queda flotando en los pasillos de estas instituciones no es si los computadores llegaron, sino cuánto durarán encendidos, si habrá conectividad real y estable para operarlos, y si las redes eléctricas de los planteles soportarán la nueva carga sin que se caigan los tacos.

    La historia reciente de la ciudad está plagada de salas de sistemas que terminan convertidas en cementerios de tecnología obsoleta por falta de mantenimiento o de planes de internet sostenibles en el tiempo.

    Entre avatares de IA y la dura realidad. 

    El evento estuvo aderezado con la presentación de *Pixie*, un personaje de inteligencia artificial diseñado para acercar a los jóvenes a la programación y la innovación ética en su vida cotidiana.

    Los estudiantes jugaron, compitieron y se llevaron a casa audífonos inalámbricos y tarjetas de Netflix o Spotify como incentivos de un ecosistema que premia el consumo digital inmediato.

    Pero la verdadera innovación, esa que nace del asfalto y de la resistencia cultural, se vio en proyectos como ‘Raíces y Rizos’, ideado por las estudiantes Shery Nícol Naranjo y Eilyn Sofía Palacios, de la Institución Educativa Cristóbal Colón.

    Ellas lograron cruzar la botánica del Pacífico con la IA para crear un centro de experiencia capilar enfocado en el cuidado del cabello afro y la identidad étnica.

    Este tipo de iniciativas demuestra que el talento y el hambre de futuro en la juventud caleña están intactos; el problema radica en si la estructura estatal es capaz de sostener ese impulso más allá del corte de cinta y de la foto oficial del convenio BP-26005487.

    ¿Transformación estructural o pañitos de agua tibia?. 

    Apostarle a la alfabetización digital y a la inteligencia artificial generativa en pleno 2026 no es un lujo, es una obligación básica.

    El punto crítico es si ‘Cali Avanza’ es una estrategia de transformación pedagógica a largo plazo o simplemente una entrega de «fierros» para cumplir metas de un plan de desarrollo.

    Gobernar una ciudad con las urgencias sociales de Cali requiere que la tecnología no sea un espectáculo de luces de un solo día, sino una herramienta integrada a techos que no se lluevan, comedores escolares dignos y docentes bien remunerados.

    El tiempo y el estado de esos 260 computadores dirán si la administración de Eder realmente sembró futuro o si solo financió un costoso y temporal espejismo digital.

    ¿Qué opinas del impacto real de estos programas de tecnología en los colegios públicos de tu comuna?

  • EL CÓDIGO DE LA SOBERANÍA: CUANDO EL SABER DEJÓ DE SER UN APELLIDO.

    EL CÓDIGO DE LA SOBERANÍA: CUANDO EL SABER DEJÓ DE SER UN APELLIDO.

    Hubo un tiempo en que la ciencia en este país era un salón de espejos donde solo se miraban los mismos.

    Un club de caballeros de modales finos y apellidos de abolengo que decidían, entre cafés y pasillos de mármol, quién tenía derecho a pensar y quién debía limitarse a obedecer.

    El conocimiento era un título nobiliario, una herencia que se transmitía en las cenas de los barrios altos de la capital, mientras el resto del país permanecía en la sombra de la ignorancia planificada.

    Pero el aire ha cambiado de dirección. La reciente radiografía de la gestión de la ministra Yesenia Olaya no es solo un informe de gestión; es un acta de defunción para la exclusión intelectual.

    Durante décadas, el modelo de «progreso» fue perverso: si un joven brillante de la periferia quería ser sabio, tenía que aceptar ser esclavo.

    El sistema de créditos educativos, esa trampa financiera disfrazada de oportunidad, empujaba a las mentes más lúcidas a las fauces de una deuda eterna.

    Se hipotecaba el futuro antes de que pudieran publicar su primer artículo. Hoy, ese contrato leonino se ha roto.

    La transición hacia becas 100% gratuitas financiadas por el Estado es el golpe más contundente contra la meritocracia de bolsillo.

    Veinticinco mil almas se postularon al llamado; no son solo nombres en una base de datos, son hijos de campesinos y jóvenes del Pacífico que ya no tienen que pedir perdón por querer investigar.

    El dinero ya no se fuga a los paraísos del sector privado; se queda en las universidades públicas, alimentando el músculo de lo que nos pertenece a todos.

    Pero la subversión de este nuevo orden no termina en la matrícula. En los laboratorios, donde el silencio femenino solía ser la norma impuesta, hoy retumba el rigor del método científico con voz de mujer.

    El programa «Orquídeas» ha inyectado cien mil millones de pesos para que mil doctoras no tengan que elegir entre su vocación y su supervivencia.

    Con estancias de investigación que reconocen su dignidad, la ciencia en Colombia empieza a saldar una deuda histórica de género.

    Y la apuesta se duplica: mil mujeres más se sumarán a esta avanzada que busca arrebatarle el monopolio del genio a la testosterona de las élites.

    En el corazón de la modernidad, la Inteligencia Artificial ha dejado de ser un fetiche de Silicon Valley para convertirse en una herramienta de soberanía nacional.

    Mientras los de siempre se preocupan por cómo la IA afectará sus acciones en la bolsa, el gobierno ha puesto doscientos mil millones de pesos para que el Eje Cafetero albergue la primera facultad de este tipo.

    Sin embargo, el verdadero milagro ocurre en la ruralidad. El programa «Colombia Robótica» ha plantado veintiséis laboratorios en los rincones más olvidados del Caribe y el Pacífico.

    Allí, donde antes solo llegaba el eco del plomo y la promesa vacía del político de turno, hoy los niños desarmas la realidad para entender cómo funciona un sensor.

    Están cambiando las balas por algoritmos; están sustituyendo el destino de la violencia por la libertad del pensamiento crítico.

    La ciencia ha bajado del pedestal de cristal y se ha ensuciado las botas en el barro. «Ciencia para la Paz» no es un eslogan de campaña, es la presencia real del Estado en el Cauca, Nariño y Caquetá, financiando investigaciones que buscan entender las raíces del conflicto para cortarlas de tajo.

    Ya no se trata de científicos de escritorio estudiando a los pobres como si fueran hormigas; ahora el campesino, el líder étnico y la comunidad organizada son socios activos.

    La soberanía alimentaria y la transición energética son proyectos estratégicos que se discuten en la lengua del territorio, no en los cócteles de la tecnocracia.

    El conocimiento ha dejado de ser un privilegio para convertirse en el martillo que rompe las cadenas de la desigualdad.

    Colombia está dejando de ser una despensa de materias primas para intentar ser, por fin, una sociedad que piensa su propio futuro. Es el fin de la ciencia como adorno y el inicio del saber como herramienta de liberación nacional.

    En este caso particular creamos toda una investigación y hasta un libro sobre la política de IA en el país.  Se lo dejamos por acá.

    https://miraleeperiodicocultural.com/investigaciones-mira-lee/

    Y les deseamos un feliz primero de mayo!

  • El Algoritmo de la Resistencia: Sueños de Silicio en el Barrio.  Una aplicación para desarrollarse.

    El Algoritmo de la Resistencia: Sueños de Silicio en el Barrio. Una aplicación para desarrollarse.

    El brillo de las pantallas no es solo luz LED; es el fuego de una generación que decidió no pedir permiso. En los pasillos de las universidades públicas y en los cuartos compartidos de las periferias, se está gestando una insurrección silenciosa.

    No hay adoquines volando, sino líneas de código que buscan romper el techo de cristal de una economía que siempre nos quiso de empleados, nunca de arquitectos.

    Camilo tiene 21 años y ojeras que cuentan historias de servidores caídos a las tres de la mañana. Su «oficina» es una mesa de madera terciada con un ventilador que suena como un helicóptero en combate.

    Él forma parte de una célula estudiantil que no espera el título para validar su existencia. Su proyecto, una plataforma de logística descentralizada para pequeños productores locales, nació de una verdad incómoda: el mercado digital está diseñado por gigantes para gigantes.

    «Nos dijeron que el éxito era una oficina en un piso 20. Nosotros descubrimos que el éxito es una conexión de fibra óptica y la libertad de trabajar para el mundo sin salir de nuestra calle», dice Camilo, mientras ajusta un script de automatización.

    Estos proyectos no son simples tareas académicas; son artefactos de guerra económica. Estudiantes de ingeniería, diseño y artes están hibridando sus saberes para crear micro-negocios online que facturan en moneda fuerte mientras el peso se desangra en la calle. Es la democratización del sudor digital.

    El trabajo remoto, para el estudiante promedio, no es una comodidad; es una herramienta de soberanía. Es la posibilidad de saltarse el peaje de dos horas en transporte público para regalarle ese tiempo a su propio servidor.

    La crónica de estos nuevos emprendedores tecnológicos narra una migración inversa: no se van del país, se fugan de la precariedad local a través de la red.

    En las facultades, el murmullo ya no es sobre qué empresa multinacional está contratando pasantes, sino sobre cómo configurar una VPN o qué plataforma de *no-code* permite lanzar un MVP (Producto Mínimo Viable) en un fin de semana.

    Herramientas creadas por alumnos para automatizar tareas administrativas en negocios de barrio.
    – E-commerce de Nicho: Tiendas que no venden productos, sino soluciones estéticas y culturales que las grandes marcas ignoran.

    – Agencias de Micro-servicios: Equipos de tres o cuatro amigos que gestionan desde la identidad visual hasta la ciberseguridad de clientes en otros continentes.

    Lo que diferencia a estos jóvenes de la frialdad de Silicon Valley es la memoria. Sus algoritmos tienen rostro. Cuando una estudiante de diseño lanza una plataforma de servicios remotos, no solo piensa en la escalabilidad; piensa en el compañero que no tiene para la fotocopia. El éxito online se vuelve colectivo por necesidad.

    No es oro todo lo que brilla, por supuesto. Hay una fatiga digital que acecha, una «uberización» del talento que intenta convertirlos en piezas reemplazables.

    Pero ahí es donde surge la chispa inkorruptible: la negativa a ser solo mano de obra barata. El objetivo es la propiedad de la plataforma, el dominio total del flujo de datos.

    Al final del día, cuando las luces de la facultad se apagan, miles de terminales se encienden en las casas. El estudiante que hoy depura un error en su aplicación es el mismo que mañana podría estar liderando una cooperativa tecnológica internacional.

    La tecnología, en manos de quienes no tienen nada que perder y todo por programar, deja de ser un lujo para convertirse en un mecanismo de defensa.

    No están esperando que el futuro llegue; lo están subiendo a un repositorio de GitHub, listo para ser ejecutado por cualquiera que se atreva a dejar de ser un espectador de la red para convertirse en su dueño.

    El negocio online no es el fin, es el medio para que el trabajo remoto sea, finalmente, el regreso a la libertad de nuestro tiempo.

  • La feria conecta  impulsa la innovación digital en Cali.

    La feria conecta impulsa la innovación digital en Cali.

    Cali fue escenario este 17 de abril de 2026 de la Feria Conecta, una iniciativa del Ministerio TIC
    orientada a acercar la tecnología a la ciudadanía. El evento se realizó en el Complejo Salomia del
    SENA y reunió a estudiantes, emprendedores y creadores digitales desde las 9:00 de la mañana, en
    una jornada abierta y gratuita enfocada en el aprendizaje y la innovación.

    Durante el encuentro, los asistentes participaron en talleres prácticos, espacios formativos y
    experiencias interactivas diseñadas para fortalecer habilidades digitales. Las actividades estuvieron
    centradas en la creación de contenido, el uso de herramientas tecnológicas y el desarrollo de
    narrativas digitales aplicadas a contextos locales.
    Uno de los principales atractivos fue la posibilidad de interactuar con tecnologías emergentes como la
    realidad virtual y la producción multimedia.

    Estas herramientas permitieron a los participantes explorar nuevas formas de contar historias, combinando elementos culturales con formatos digitales contemporáneos.


    La programación también incluyó un concurso de creadores, en el que los participantes presentaron
    proyectos inspirados en sus territorios. Las propuestas destacaron por su diversidad y enfoque social, evidenciando el potencial creativo de los asistentes cuando cuentan con acceso a recursos tecnológicos adecuados. De acuerdo con los organizadores, la Feria Conecta busca reducir brechas digitales y promover el
    acceso equitativo al conocimiento.

    En Cali, la asistencia constante y la participación activa reflejaron el interés de la comunidad por este tipo de iniciativas que conectan formación, creatividad y oportunidades.

    La jornada concluye a las 5:00 de la tarde con una valoración positiva por parte de los asistentes. Más
    allá de la capacitación, el evento dejó una base de motivación para que los participantes continúen
    desarrollando proyectos digitales, consolidando a Cali como un punto clave en el fortalecimiento del
    ecosistema tecnológico regional.

  • Django: Una puerta de entrada al código para las mujeres.

    Django: Una puerta de entrada al código para las mujeres.

    Django es un «framework» de desarrollo web de código abierto, basado en el lenguaje de programación Python.

    Su importancia radica en que simplifica enormemente el proceso de creación de sitios web complejos y escalables.

    Pero más allá de su vertiente técnica, Django se ha convertido en una herramienta clave para fomentar la participación de las mujeres en el mundo de la programación.

    Django destaca por su enfoque en la reutilización de componentes y la «rapidez de desarrollo». Esto significa que los desarrolladores pueden crear aplicaciones web de forma más eficiente, sin tener que escribir código repetitivo.

    Además, Django ofrece una gran cantidad de funcionalidades integradas, como un sistema de autenticación de usuarios, una interfaz de administración y un motor de plantillas, lo que facilita enormemente el desarrollo de sitios web completos.

    El mundo de la tecnología ha sido históricamente dominado por hombres, y las mujeres a menudo se enfrentan a barreras y estereotipos que dificultan su acceso a la programación.

    Sin embargo, Django se ha convertido en una comunidad acogedora y solidaria que busca activamente fomentar la participación de las mujeres.

    Iniciativas como Django Girls, una organización sin fines de lucro que ofrece talleres de programación gratuitos para mujeres, han sido fundamentales para acercar el mundo del código a un público más diverso.

    Para muchas mujeres, aprender a programar puede ser un reto intimidante. Sin embargo, Django ofrece una puerta de entrada accesible y motivadora.

    Al simplificar el proceso de desarrollo web, Django permite que las mujeres puedan crear sus propios proyectos de forma rápida y sencilla, lo que les brinda una sensación de logro y les motiva a seguir aprendiendo.

    Además, la comunidad de Django es conocida por ser inclusiva y colaborativa, lo que crea un entorno propicio para el aprendizaje y el crecimiento profesional.

    La importancia de que las mujeres aprendan a programar no se limita a la esfera personal. La falta de diversidad en el sector tecnológico tiene consecuencias negativas para la sociedad en su conjunto, ya que limita la innovación y perpetúa los estereotipos de género.

    Al fomentar la participación de las mujeres en la programación, estamos contribuyendo a crear un futuro más equitativo y a construir una sociedad más justa.

    En resumen, Django es mucho más que un «framework» de desarrollo web. Es una herramienta poderosa que está contribuyendo a transformar el mundo de la tecnología y a empoderar a las mujeres.

    Al simplificar el acceso a la programación y crear una comunidad inclusiva, Django está abriendo nuevas oportunidades para que las mujeres puedan desarrollar todo su potencial y contribuir al desarrollo de una sociedad más justa e igualitaria.

  • El Teclado en la Mochila: Crónica de un Trueque Digital.

    El Teclado en la Mochila: Crónica de un Trueque Digital.

    El café en Chiang Mai no sabe a oficina, sabe a libertad y a una ligera ansiedad controlada. Frente a mí, la pantalla de la laptop brilla con el cursor parpadeando, esperando la siguiente frase de un reportaje que debe cruzar el océano antes del amanecer en Buenos Aires.

    A mi espalda, el bullicio de un hostal que se despierta: el sonido de las ollas en la cocina y el rastro de incienso que llega desde el templo de la esquina.

    No soy un turista, pero tampoco un residente. Soy un engranaje en el sistema del intercambio moderno.

    Llegué aquí no por una reserva de hotel de lujo, sino por un acuerdo sellado en la red. La plataforma Worldpackers fue el puente.

    Mi trato era simple: cinco horas de gestión de contenidos y redes sociales para este refugio de viajeros a cambio de una cama, desayuno y la posibilidad de sumergirme en una cultura sin que mi cuenta bancaria se desangre en el intento.

    La moneda que no se toca.  

    Para un periodista, el nomadismo digital suele pintarse como una postal idílica de playas y cocos. La realidad es más parecida a una búsqueda constante de Wi-Fi estable y una lucha contra el jet lag.

    Sin embargo, el voluntariado cambia la ecuación. Aquí, la moneda de cambio no es el dólar, es la habilidad.

    Mientras mis mañanas pertenecen a las crónicas y las entrevistas por Zoom con fuentes en zonas horarias imposibles, mis tardes se entregan al hostal.

    Escribir sobre el terreno para medios.  

    internacionales requiere un sensor agudo de la realidad local, algo que un hotel de cadena jamás te daría.

    Al lavar platos o diseñar la estrategia de Instagram del lugar, escucho las historias de los otros voluntarios: el ingeniero alemán que se cansó del acero, la fotógrafa chilena que busca luz en el sudeste asiático.

    Esas son mis fuentes primarias. El periodismo nómada no se trata de viajar, se trata de habitar.

    El riesgo y la recompensa.  

    Claro que hay sombras. A veces el internet cae justo cuando el editor presiona, o el «ambiente familiar» del voluntariado resulta ser una fiesta interminable que no permite concentrarse.

    Pero ahí es donde entra la disciplina del oficio. Ser un periodista nómada bajo este esquema exige una arquitectura mental rígida dentro de un estilo de vida fluido.

    * La rutina: 07:00 a 12:00, redacción pura. 13:00 a 18:00, labores del intercambio.

    * El equipo: Una mochila donde la laptop pesa más que la ropa.

    * La ganancia: Una red de contactos global y la sensación de que el mundo, por fin, tiene un tamaño manejable.

    Al caer el sol, cierro la computadora. El reportaje está enviado. Ahora toca ayudar en la recepción, recibir a un viajero exhausto que llega de la frontera y explicarle, en un inglés masticado, dónde encontrar el mejor pad thai.

    Mañana seré yo quien pregunte por la próxima ruta, pero hoy, mi oficina tiene paredes de bambú y mi salario es la experiencia de estar, sencillamente, donde quiero estar.

     

  • El Mural de Pixeles y Salitre: La Nueva Estirpe Nómada.

    El Mural de Pixeles y Salitre: La Nueva Estirpe Nómada.

    El café en San Juan del Sur huele a marea baja y a banda ancha. Frente a una pantalla salpicada por la bruma del Pacífico, Martina ajusta sus auriculares con cancelación de ruido.

    No está evadiendo el sonido de las olas, sino el eco de una oficina en Buenos Aires que ya no existe en su mapa mental.

    Como ella, miles de mujeres han decodificado el lenguaje de la libertad, transformando el concepto de «hogar» en una coordenada GPS que cambia cada tres meses.

    Esta no es una historia de vacaciones perpetuas; es la crónica de una insurrección silenciosa contra el sedentarismo corporativo.

    La Geografía del Talento.  

    Las nuevas nómadas no huyen, conquistan. Se las ve en los coworkings de Medellín, en las bibliotecas de Berlín o bajo los techos de paja en Bali.

    Son ingenieras, redactoras, analistas de datos y diseñadoras que han comprendido que la productividad no es una silla ergonómica en un cubículo gris, sino la capacidad de entregar un código impecable mientras el sol se pone sobre el Adriático.

    La logística es su ritual. Antes de desempacar la ropa, se comprueba la latencia del Wi-Fi. La verdadera moneda de cambio no es el dólar ni el euro, sino el megabyte por segundo.

    En su mochila, el cargador universal es el amuleto de una religión que rinde culto a la autonomía.

    El Vínculo Invisible. 

    A pesar de la distancia física, estas mujeres tejen redes de acero. Se encuentran en foros, comparten consejos sobre visados de nómadas digitales y se alertan sobre qué cafeterías tienen los mejores enchufes.

    Hay una sororidad invisible que atraviesa husos horarios: una mano extendida desde Lisboa para alguien que acaba de aterrizar en Bangkok.

    «Mi oficina es el mundo, pero mi equipo es una constelación de puntos de luz en Slack», comenta una desarrolladora mientras el viento de la Patagonia agita su cámara en una videollamada.

    El Desafío de la Pertenencia. 

    Sin embargo, el nomadismo tiene sus grietas. El desarraigo es el precio de la ubicuidad. Despedirse de amigos que duraron un mes, aprender a decir «gracias» en cinco idiomas distintos en un solo año y lidiar con la soledad de las terminales de buses a las tres de la mañana requiere una fuerza volcánica.

    Pero ellas eligen el vértigo. Prefieren la incertidumbre de una nueva frontera a la seguridad de un sueldo que exige su presencia física de nueve a seis.

    Han roto el contrato social que las ataba al territorio para firmar uno nuevo con su propia curiosidad.

    Al final del día, cuando cierran la laptop, estas mujeres no regresan a casa. Ellas son la casa. El mundo, antes inalcanzable, es hoy su patio de juegos, su laboratorio y su destino. A estás mujeres feliz día de la mujer!

  • Transformación Digital y Bienestar: El impacto de Social Tech.

    Transformación Digital y Bienestar: El impacto de Social Tech.

    En el panorama actual de Colombia, la tecnología ha dejado de ser una herramienta de uso exclusivo para el sector corporativo y se ha transformado en un motor de equidad social.

    El Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones ha puesto en marcha el programa Social Tech, una iniciativa diseñada para que los ciudadanos utilicen las plataformas digitales como un medio de generación de ingresos y desarrollo personal.

    Este programa se fundamenta en la convicción de que el conocimiento técnico debe estar al servicio de quienes más lo necesitan, eliminando las barreras de acceso al entorno digital.

    Propósito y Población Objetivo.  

    El objetivo central de Social Tech es brindar formación gratuita en habilidades digitales que permitan a las personas crear, gestionar y monetizar contenido de manera profesional.

    A diferencia de otros proyectos de capacitación, este tiene un enfoque diferencial y prioritario hacia grupos que históricamente han enfrentado dificultades de inserción laboral o tecnológica.

    Entre estos grupos se encuentran las mujeres, los jóvenes que habitan en zonas rurales, las comunidades étnicas y las víctimas del conflicto.

    La meta es clara: proporcionar autonomía económica a través del aprovechamiento de las redes sociales y las herramientas de comunicación moderna.

    Áreas de Conocimiento y Formación. 

    La oferta educativa del programa es integral y abarca las necesidades reales del mercado actual. Los participantes acceden a conocimientos sobre marketing digital, lo que les permite posicionar sus ideas o productos ante una audiencia global.

    Asimismo, se imparten contenidos sobre psicología del consumidor, fundamentales para entender el comportamiento de las personas en línea.

    Uno de los pilares más relevantes es la enseñanza de estrategias de monetización. Esto implica que el usuario no solo aprende a publicar contenido, sino que comprende los mecanismos técnicos para que ese esfuerzo se traduzca en una remuneración económica estable.

    El aprendizaje se realiza mediante modalidades que combinan clases pregrabadas con expertos y sesiones en tiempo real, facilitando que cada persona avance según su propia disponibilidad de tiempo y calidad de conexión.

    El Rol del Estado y la Academia. 

    La ejecución de este programa cuenta con el respaldo de instituciones académicas de alto nivel, como la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.

    Esta alianza asegura que la certificación obtenida por los ciudadanos tenga un respaldo institucional sólido, mejorando sus hojas de vida y sus posibilidades de contratación.

    El Ministerio actúa como el puente que conecta la infraestructura tecnológica con el potencial humano de las regiones más apartadas del país.

    Conclusión. 

    Social Tech representa un cambio de paradigma en la política pública digital. Ya no se trata únicamente de entregar dispositivos o instalar antenas, sino de dotar al ciudadano de las capacidades mentales y técnicas para ser un actor productivo en la red.

    Al finalizar este proceso, los beneficiarios no son simples consumidores de información, sino creadores con herramientas para transformar su realidad económica y social.

    La tecnología social es, en esencia, el uso de la innovación para construir una sociedad más justa y participativa.

    Si te interesa participar de los cursos haz click aquí.  https://www.socialtech.gov.co

  • Agora virtual: la digitalización de la cultura y la paz en colombia.

    Agora virtual: la digitalización de la cultura y la paz en colombia.

    El acceso a la formación artística en las zonas rurales de Colombia ha sido, históricamente, limitado por la distancia geográfica y los costos de traslado.

    Sin embargo, la implementación de Ágora Virtual busca eliminar estas barreras mediante el uso de tecnologías de la información.

    Esta plataforma académica, desarrollada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, funciona como un centro de instrucción técnica y humanística diseñado para democratizar el conocimiento.

    Estructura y Funcionamiento del Proyecto.  

    Ágora Virtual no es un repositorio de videos aislados; es una estructura educativa organizada bajo el programa Artes para la Paz.

    Su diseño técnico permite que personas en regiones conectadas digitalmente accedan a contenidos curriculares que integran tres ejes fundamentales:

    * Arte: Instrucción en disciplinas creativas y saberes locales.

    * Paz: Metodologías para la reconstrucción del tejido social.

    * Tecnología: Herramientas digitales para la creación y difusión cultural.

    La plataforma opera bajo un modelo de gratuidad total. Los estudiantes que completan los módulos requeridos obtienen certificados oficiales, lo cual otorga validez formal a sus conocimientos y mejora sus perfiles laborales.

    Para el año 2025, el objetivo operativo es alcanzar las 6.000 certificaciones, una cifra que mide directamente el alcance de la infraestructura digital en el territorio nacional.

    Impacto en el Territorio y Sostenibilidad. 

    El programa se aleja de la centralización urbana. Al permitir el aprendizaje colaborativo entre diferentes regiones, un usuario en La Guajira puede compartir procesos de formación con otro en el Amazonas.

    Este intercambio es posible gracias a la cooperación entre instituciones educativas y organizaciones comunitarias que alimentan la base de datos de la escuela.

    Desde una perspectiva administrativa, el Ministerio proyecta la consolidación de Ágora Virtual como una escuela permanente. La sostenibilidad del proyecto no depende de cobros a los usuarios, sino de:

    * Alianzas estratégicas con sectores públicos y privados.

    * Inversión estatal continua en servidores y mantenimiento técnico.

    * Actualización constante de las líneas de formación de acuerdo con las necesidades de cada departamento.

    Conclusión: El Arte como Derecho. 

    Esta iniciativa se fundamenta en la premisa de que el arte es un derecho ciudadano y no un bien de consumo.

    A través de sus pilares de formación, empleo digno para artistas y dotaciones, Artes para la Paz utiliza esta plataforma virtual para convertir la educación en una herramienta de transformación social tangible.

    Los interesados pueden realizar el seguimiento de los cursos y procesos de inscripción en el portal oficial artesparalapaz.mincultura.gov.co.

    En estos días hemos decidido solo colocar este link de artes y nos estaremos reorganizando ya para 2026.  Nos estaremos viendo!

  • El Barrio Obrero: De la Tradición a la Digitalización de la Salsa.

    El Barrio Obrero: De la Tradición a la Digitalización de la Salsa.

    El lanzamiento de la Guía Turística de la Salsa en el barrio Obrero de Cali marca una transición en la gestión del patrimonio cultural.

    Este sector, delimitado por su historia de zapaterías y coleccionistas, cuenta ahora con un sistema de información formal diseñado por la Secretaría de Turismo para transformar la experiencia física en un proceso asistido por herramientas de datos.

    La Digitalización del Territorio.  

    El giro tecnológico de esta iniciativa reside en la conversión de la memoria oral y física en activos digitales.

    Anteriormente, el recorrido por el barrio Obrero dependía del conocimiento empírico o de la guía de residentes locales.

    Con la nueva guía, la Administración Distrital ha sistematizado los puntos geográficos específicos —museos, salsotecas y talleres— integrándolos en una estructura lógica que permite la navegación autónoma del visitante.

    Aunque el lanzamiento se realizó en un entorno presencial durante la Feria al Obrero, la guía está diseñada para ser consultada a través de plataformas institucionales.

    La Secretaría de Turismo de Cali utiliza sus redes sociales principales para la difusión de este material:

    * Instagram y Facebook: A través de las cuentas oficiales de @SecTurismoCali, se publican fragmentos de la ruta y enlaces de descarga.

    * Página Web: El documento técnico y el mapa interactivo se encuentran alojados en el portal oficial de la Alcaldía de Cali, permitiendo que cualquier usuario con un dispositivo móvil y conexión a internet acceda a la ubicación exacta de los establecimientos. Dejamos el link por acá.

    https://www.visitcali.travel/barrio-obrero/

    Impacto en el Turismo Comunitario. 

    La tecnología actúa aquí como un puente de visibilidad. Al georreferenciar espacios como las antiguas salsotecas y los locales de coleccionistas, se reduce la brecha entre el turista internacional y el actor cultural del barrio.

    El uso de códigos QR y catálogos digitales facilita que el flujo de personas se distribuya de manera eficiente por el territorio, promoviendo un consumo local basado en datos precisos de ubicación y servicios.

    Una Ruta de Datos y Ritmo. 

    La guía no solo enumera sitios; funciona como una base de datos sobre la identidad del sector. Los puntos clave del recorrido incluyen:

    * Salsotecas Históricas: Espacios de audición con archivos fonográficos específicos.

    * Talleres de Calzado: Lugares de producción técnica de zapatos para bailarines.

    * Museos y Archivos: Repositorios de la evolución cronológica del género.

    Este documento digital asegura que la información sobre el patrimonio del barrio Obrero no se pierda con el tiempo, sino que se mantenga actualizada y disponible en la red.

    La transición hacia lo digital permite que la «cuna de la salsa» sea accesible desde cualquier parte del mundo a través de una pantalla, antes de que el visitante llegue físicamente a las calles del barrio.