Etiqueta: Sección literatura

  • Reseña: que es el periodismo literario? Por revista anfibia.

    Reseña: que es el periodismo literario? Por revista anfibia.

    Empezamos por las bases y lo más importante como se puede definir este concepto complejo como es el periodismo literario o periodismo narrativo.

    Requiere más ciencia y comprensión de lo que nos podemos imaginar. es una diatriba entre el periodismo y al tiempo escribir una historia. Una historia que tiene un sentido y al mismo poesía pura.  Cuál es la razón principal?

    Porque se le llama al género desde los 70s nuevo periodismo. Y que es este nuevo periodismo?

    Porque el periodismo narrativo es muchas cosas, pero no es un certamen de elipsis cada vez más raras, ni una forma de suplir la carencia de datos con adornos, ni una excusa para hacerse el listo o para hablar de sí.

    El periodismo narrativo es un oficio modesto, hecho por seres lo suficientemente humildes como para saber que nunca podrán entender el mundo, lo suficientemente tozudos como para insistir en sus intentos, y lo suficientemente soberbios como para creer que esos intentos les interesarán a todos.

    Las historias que se tejen y ejemplos de cronistas que hacen grandes viajes para pescar historias. Vamos a poner un caso específico.

    Por qué el periodista argentino Martín Caparrós se subió a un auto en Buenos Aires y recorrió 30.000 kilómetros por el interior de la Argentina para escribir un libro que llamó, precisamente, El Interior?

    Y lo más increíble de todo, los textos que hablan sobre el periodismo narrativo o literario y las herramientas para desarrollar esta forma de escritura.

    Pongamos el ejemplo de Guillermo cano con sus libretas de apuntes.

    Guillermo Cano Isaza transformó su libreta de apuntes en un laboratorio de realidad, donde la recolección de datos trascendía la simple cifra para capturar el rastro humano y la atmósfera de la Colombia de su tiempo.

    Este método, basado en la observación minuciosa y el registro de detalles aparentemente nimios, le permitía construir crónicas donde la precisión periodística se fundía con una narrativa vibrante y personal.

    Su estilo es, sin duda, una manifestación del periodismo literario, pues Cano no se limitaba a informar, sino que «escribía la realidad».

    Al dotar a la noticia de una estructura estética y una voz ética inconfundible, elevó el reportaje a la categoría de pieza literaria, demostrando que el rigor de la verdad no está reñido con la elegancia de la prosa.

    Cuál es la razón principal para que haya poesía en cada texto? Por qué se convierte en una crónica? No en un texto frío, sino cálido dónde se cuentan historias.

    Será la esencia del periodismo narrativo y literario? Colocalo en los comentarios.

    Y por ser un texto interpretativo le doy la más alta puntuación. Así que vamos a ir reseñando más textos así y manteniendo está forma de construcción.

  • Estanislao Zuleta: El elogio de la dificultad en tiempos de algoritmos.

    Estanislao Zuleta: El elogio de la dificultad en tiempos de algoritmos.

    No era un hombre de academia acartonada, aunque las universidades se rindieran a sus pies. Era, más bien, un provocador del pensamiento, un tipo que entendía que leer no es consumir datos, sino dejarse devorar por la pregunta.

    Hoy, décadas después de que su voz se apagara, cabe preguntarse frente al espejo de esta modernidad líquida: ¿Sigue en pie el legado de Estanislao Zuleta o es solo un eco romántico en bibliotecas vacías?

    Para nosotos, de la mente, la respuesta no es un sí complaciente. El legado de Estanislao no es una estatua que cuidar, sino un incendio que mantener vivo.

    La seducción de la armonía (El peligro actual). 

    Zuleta nos advirtió sobre la «idealización del paraíso». Esa tendencia humana —hoy potenciada por redes sociales y burbujas de filtros— de desear un mundo sin conflictos, una paz de cementerio donde todos piensen igual.

    «Deseamos un mundo donde el pensamiento sea innecesario porque ya tenemos todas las respuestas.»

    En el 2026, donde la Inteligencia Artificial nos ahorra el «suplicio» de redactar y donde el pensamiento crítico a veces se siente como un estorbo para la productividad, el Elogio de la Dificultad de Estanislao resuena como un grito de guerra.

    Él nos enseñó que la democracia no es la ausencia de conflicto, sino la capacidad de tramitarlo sin recurrir a la violencia. Si hoy cancelamos al que piensa distinto en lugar de debatirlo, le estamos fallando a Estanislao.

    ¿Se mantiene en pie?

    Si miramos la superficie, el panorama es gris. La educación se ha volcado hacia la técnica, hacia el «saber hacer» para el mercado, olvidando el «saber ser» para la libertad.

    Sin embargo, en las grietas del sistema, el viejo maestro sigue respirando:

    En los colectivos de base:

    Donde el pensamiento se usa para desarmar la mano y armar el argumento.
    En la lectura sospechosa: Esa que Zuleta practicaba con Nietzsche, Marx y Freud, y que hoy algunos jóvenes retoman para no ser marionetas del algoritmo.

    En la duda metódica: En quienes prefieren la angustia de la pregunta a la seguridad de la mentira dogmática.

    El reto de miralee.

    Ser fiel a Zuleta no es repetir sus frases como mantras; es ejercer la ética de la interpretación. Estanislao no quería seguidores, quería interlocutores.

    Su legado se mantiene en pie cada vez que alguien decide no ser «un objeto de la historia», sino un sujeto que la cuestiona.

    La vigencia de su pensamiento se mide en nuestra capacidad de resistir a la simplificación. El mundo nos quiere binarios (blanco o negro, izquierda o derecha), pero Zuleta nos exige la complejidad.

    Él sabía que la verdad no es un destino, sino un camino lleno de baches, y que la madurez de un pueblo se mide por su capacidad de soportar la incertidumbre.

    Crónica de una resistencia necesaria
    Caminar hoy por una librería y encontrar sus textos es hallar un manual de resistencia. Mientras el mundo corre hacia la respuesta inmediata, Estanislao nos invita a sentarnos, a fumar un cigarrillo mental y a desconfiar de nuestras propias certezas.

    ¿Está en pie su legado? Sí, pero está amenazado por la pereza intelectual. No se mantiene solo por la inercia del tiempo, sino por la voluntad de quienes aún creen que pensar es la forma más alta de la rebeldía.

    Zuleta sigue vivo mientras existan humanos dispuestos a defender el derecho a la dificultad, a la contradicción y, sobre todo, a la libertad de no ser unánimes.

    Al final, como él decía, la cuestión no es si el legado se mantiene, sino si nosotros somos lo suficientemente valientes para sostenerlo. Porque una democracia sin pensamiento crítico es solo una escenografía, y un hombre sin preguntas es solo un engranaje. Estanislao no es pasado; es la tarea pendiente.

    Decidimos crear está crónica debido a que el sábado antes de semana santa estuvimos en un evento sobre la educación con Estanislao Zuleta.

    Estaremos reseñando sobre los textos más importantes de Estanislao Zuleta y su revolución educativa en el siglo xx en colombia.

  • La Anatomía de un Arquitecto: Ángel Rama y el Oficio de Inventar Continentes.  (Reseña texto la novela latinoamericana)

    La Anatomía de un Arquitecto: Ángel Rama y el Oficio de Inventar Continentes. (Reseña texto la novela latinoamericana)

    Hay hombres que no solo leen libros, sino que leen el ruido del tiempo. Ángel Rama fue uno de ellos: un uruguayo con la mirada afilada que entendió, mucho antes que los algoritmos de la nostalgia, que la literatura latinoamericana no era un montón de papeles apilados, sino un organismo vivo, una construcción nacional que latía con la urgencia de quien sabe que vive en un continente que todavía es un proyecto vanguardista.

    Recientemente, el rescate de la introducción de su obra La novela latinoamericana en las páginas de la Gaceta nos devuelve al Rama más visceral.

    Aquel que no se limitaba a comentar la obra ajena, sino que ejercía la crítica como una creación autónoma. Para Rama, el crítico no es el parásito del autor; es el cartógrafo que dibuja el mapa para que los demás no se pierdan en la selva de las palabras.

    La Batalla contra lo Fugaz. 

    Rama vivía obsesionado con la dispersión. En un continente donde el pensamiento intelectual se desangra en periódicos amarillentos y revistas de vida breve, él vio en el libro un refugio contra el tiempo.

    Gracias a su complicidad con figuras como Juan Gustavo Cobo Borda, logró que textos condenados al olvido se volvieran «orgánicos».

    No se trataba de coleccionar fetiches, sino de salvar el alma de una región que olvida demasiado rápido.

    La Confesión del Crítico: El Idilio con lo Invisible. 

    Lo más fascinante de esta revisión es la contradicción humana de Rama. Dedicó sus mejores años a la novela, ese «género vulgar» que movía masas y explicaba los regímenes dictatoriales y los sueños de libertad.

    Sin embargo, en el rincón más privado de su intelecto, habitaba la poesía. Rama confesaba que sus virtudes y su resistencia estaban ahí, en el verso, el género que realmente hubiera querido escribir.

    Quizás por eso su crítica es tan lírica: porque analizaba la prosa con el rigor y la sensibilidad de un poeta frustrado.

    El Elogio de lo Breve.  

    En una época de «novelas río» y tomos enciclopédicos, Rama lanza una bofetada de lucidez: el arte no se mide en metros cuadrados.

    Sostenía, con una convicción envidiable, que joyas como Aura de Fuentes o El coronel no tiene quien le escriba de García Márquez, son cumbres que sus autores, a veces, no volvieron a tocar ni con mil páginas más.

    La brevedad, para Rama, no es falta de ambición, sino la destilación máxima del genio.
    «Somos hijos de alguien y padres de alguien», decía.

    Y en esa genealogía literaria, Rama se sitúa como el patriarca que nos obliga a mirar el pasado para poder, finalmente, ambicionar el cielo.

    Reseña de La novela latinoamericana: El Mapa que nos Explica.  

    Este volumen no es un manual académico para dormir estudiantes; es un manifiesto de identidad. Leer a Rama hoy es entender que la literatura es más verdadera que la historia oficial.

    Su análisis sobre el periodo 1920-1980 no solo explica el Boom, sino que disecciona por qué escribimos como escribimos.

    * Lo mejor: Su capacidad para conectar la estética con la política sin caer en panfletos.

    * El desafío: Enfrentarse a una prosa densa que exige un lector despierto, dispuesto a ser interpelado.

    * Veredicto: Un libro imprescindible para quien quiera dejar de ser un turista en su propia lengua y convertirse en un ciudadano de la República de las Letras.

    Por el desarrollo que le da al texto le damos un 5.

  • ​El Umbral de las Letras: Cuando el Barrio se Hace App.

    ​El Umbral de las Letras: Cuando el Barrio se Hace App.

    En las laderas de Siloé, en Cali, o en las calles empinadas de Ciudad Bolívar, en Bogotá, el silencio no es ausencia de ruido; es la pausa antes de que una historia sea escrita.

    Durante décadas, los autores emergentes de Colombia —esos que escriben en cuadernos de contabilidad o en las notas de un celular barato— han buscado un «lobby», una sala de espera que finalmente les abra la puerta al gran salón de la literatura.

    Hoy, esa sala de espera ha dejado de ser un espacio físico de mármol y recepcionistas distantes para convertirse en un ecosistema digital.

    Libby, más que una aplicación, ha surgido en el panorama cultural como el puente de plata para quienes no tienen apellido de linaje editorial pero sí una urgencia visceral por contar su territorio.

    El Eco de las Bibliotecas de Cuadra.  

    Mientras la tecnología avanza, en la base de la pirámide resisten los guardianes del saber: las bibliotecas comunitarias.

    Estos espacios, a menudo levantados con ladrillos de autogestión y voluntad pura, son el corazón del sistema circulatorio de la lectura en Colombia.

    No son solo depósitos de libros donados con hojas amarillentas; son laboratorios de paz. En una biblioteca comunitaria de un barrio popular, un joven no solo lee a García Márquez; ahí, gracias a la integración con plataformas digitales, descubre que sus propios versos sobre la realidad del «rebusque» y la esquina pueden ser publicados.

    «La biblioteca del barrio es el puerto, y la app es el barco que lleva nuestras voces a mares que nunca imaginamos», dice un tallerista de Quibdó mientras desliza el dedo por la pantalla de una tablet compartida.

    La Revolución de los Emergentes.  

    La magia ocurre cuando estos dos mundos colisionan. La aplicación Lobby actúa como un curador democrático.

    Permite que el autor que vive en el rincón más alejado de la Amazonía o en el bullicio de una plaza de mercado en Medellín, cargue su manuscrito, reciba feedback de una comunidad que entiende su contexto y, finalmente, conecte con lectores que buscan autenticidad por encima de marketing.

    Es una crónica de resistencia. En un país donde publicar un libro físico puede costar lo que una familia gasta en comida durante tres meses, la digitalización de la narrativa emergente es un acto de justicia poética.

    Las bibliotecas comunitarias se convierten en los nodos de esta red, ofreciendo el Wi-Fi y el café necesarios para que la inspiración no se apague por falta de datos.

    El Mañana Escrito a Mano y en Código. 

    Estamos siendo testigos de un cambio de guardia. La literatura colombiana ya no solo huele a tinta fresca en las ferias elegantes; huele a barrio, a selva y a ciudad real.

    Las bibliotecas comunitarias y las herramientas digitales como Libby están derribando los muros del clasismo literario.

    Al final del día, cuando el sol se oculta tras la cordillera, miles de autores emergentes cierran sus pestañas de navegación o sus libretas, sabiendo que su crónica ya no se quedará en un cajón.

    El lobby está lleno, la puerta está abierta y Colombia, por fin, se está leyendo a sí misma desde adentro.

     

  • El pulso de la resistencia: Un mapa de papel y piel.

    El pulso de la resistencia: Un mapa de papel y piel.

    Entrar a una librería independiente en Colombia este 2025 no es solo ir de compras; es un acto de insurgencia cultural.

    Hay un aroma distinto entre los anaqueles de Casa Páramo o La Cingla. No huele al plástico de los bestsellers impuestos por algoritmos, sino a la tinta fresca de editoriales que se la juegan por lo invisible.

    Hoy les escribo con el corazón vibrando porque la estadística confirma lo que sentíamos en la piel: las mujeres y los sellos locales finalmente han tomado el timón.

    La periferia es el nuevo centro.  

    La conversación literaria ha dejado de ser un monólogo bogotano. Mientras recorría los pasillos de Ábaco o Dos Mangos, me di cuenta de que el mapa de nuestras lecturas ha mutado.

    Ya no solo leemos la ciudad; ahora el Pacífico, el Caribe y la Amazonía nos gritan sus verdades. No son solo paisajes, son territorios de lucha, memoria y una supervivencia que se narra desde la «hibridez».

    Olvíden de las estructuras rígidas. Lo que estamos leyendo ahora son artefactos fragmentados: libros que mezclan la oralidad de la calle con la lírica más pura.

    Es una literatura que no pide permiso, que se siente como un mosaico de piedras que, aunque parezcan dispersas, construyen el muro de nuestra identidad actual.

    Imperdibles que queman las manos
    Si buscan qué leer para entender este cambio de era, aquí les dejo mi selección personal de este fenómeno:

    * Altasangre (Claudia Amador): Es un gótico-tropical que me dejó sin aliento. ¿Brujas y vampiros en medio del Carnaval? Es la metáfora perfecta de nuestra oscuridad festiva.

    * La mayor (Carolina Sanín): Un poema épico sobre los niños perdidos en la selva que te rompe y te arma de nuevo.

    * Esta herida llena de peces (Lorena Salazar Masso): Una maternidad que atraviesa las violencias del río con una ternura que duele.

    El veredicto de la calle.  

    Lo que está pasando en librerías como Matorral o Grámmata es una declaración de principios. Los libreros se han convertido en guardianes de una bibliografía que no transa con lo comercial.

    Recomendar a Yessica Chiquillo o los trazos de Colombia de arriba abajo es apostar por el talento que nace del barro y la biodiversidad, no del marketing.

    Estamos ante una generación de escritoras que han construido su camino a pulso, desde las redes y los circuitos alternativos, hasta volverse imprescindibles.

    ¿Y tú, ya te dejaste seducir por esta marea femenina e independiente? Dime en los comentarios: si tuvieras que elegir un libro que retrate tu región este año, ¿cuál sería?

  • LA CRÓNICA COMO ACTO DE FE: ¿ES EL PERIODISMO LITERARIO PERIODISMO?

    LA CRÓNICA COMO ACTO DE FE: ¿ES EL PERIODISMO LITERARIO PERIODISMO?

    El 9 de febrero, en el calendario institucional de Colombia, se celebra el Día del Periodista. Es una fecha que suele llenarse de lugares comunes sobre la «verdad» y la «objetividad», conceptos que hoy suenan a piezas de museo en una era de algoritmos y desinformación industrial.

    Sin embargo, en los márgenes del oficio, persiste una pregunta que incomoda a los puristas del dato frío: ¿es el periodismo literario realmente periodismo o es solo literatura con pretensiones de realidad?

    En Miralee, entendemos que el periodismo literario no es un subgénero; es la forma más honesta de la verdad.

    Mientras el periodismo de «último minuto» se conforma con el qué, el periodismo literario —ese que heredamos de figuras como Capote, Talese o nuestra propia crónica de indias moderna— se obsesiona con el cómo y el quién.

    Hacer periodismo desde la literatura no es «adornar» la realidad. Por el contrario, es despojarla de la costra de la inmediatez para revelar su estructura ósea.

    La crónica literaria utiliza las herramientas de la ficción —el ritmo, la atmósfera, el desarrollo de personajes— para capturar aquello que el dato estadístico ignora: el alma de la situación.

    Si un reportaje nos dice cuántos colegios cierran, la crónica literaria nos cuenta el silencio que queda en los pasillos de una escuela abandonada en una zona popular. ¿Cuál de los dos es más «real»?

    La crisis actual de los medios no es solo financiera; es una crisis de atención. El lector ya no se conforma con el boletín oficial; busca una conexión estética con el mundo.

    Aquí es donde el periodismo literario se vuelve un acto de resistencia. Frente a la noticia que expira a los cinco minutos en el feed de X (antes Twitter), la pieza literaria aspira a la permanencia.

    Es periodismo que se puede leer diez años después y seguir sintiendo el calor del sol de esa tarde en el Carnaval o la angustia de un cierre escolar.

    En este Día del Periodista, debemos reivindicar la subjetividad como una herramienta de precisión. El periodista literario no miente; interpreta.

    Observa el mundo con la mirada de un curador, seleccionando el detalle que parece insignificante para explicar el todo.

    No es «literaturizar» la noticia; es dotar a la información de una dignidad que el formato de pirámide invertida le roba sistemáticamente.

    Ser periodista hoy, bajo este prisma, es ser un recolector de fragmentos de realidad que merecen ser narrados con la elegancia de una novela.

    Porque, al final del día, la realidad es demasiado compleja para ser contada solo con números. Necesitamos el adjetivo exacto, el silencio narrativo y la cadencia de la prosa para entender quiénes somos. El periodismo literario es, posiblemente, la última frontera de la verdad humana.

  • Reseña ADORNO Y LA INDUSTRIA CULTURAL: De la Escuela de Frankfurt al Internet de Claudia María Maya Franco

    Reseña ADORNO Y LA INDUSTRIA CULTURAL: De la Escuela de Frankfurt al Internet de Claudia María Maya Franco

    Hola.  Hoy estamos trabajando en la reseña del ensayo adorno y la industria cultural de Claudia maya.

    Claudia María Maya Franco.  
    Licenciada en Filosofía y Letras (Universidad
    Pontificia Bolivariana), Magister en Filosofía
    (Universidad de Antioquia), Estudiante del
    Doctorado en Filosofía (Universidad Pontificia
    Bolivariana) Docente Facultad de Comunicación Universidad de Medellín. Líder del grupo de investigación COP (Comunciación organización y política).

    Dejo por acá la sinopsis del ensayo.

    La intención de este texto es, en un primer momento,  una aproximación a algunos de los enunciados a partir de los cuales Adorno y Horkheimer definen la  Industria cultural, así como al modo particular de la crítica contenida en este concepto, en contraste  con el rechazo que Adorno manifiesta respecto de los críticos culturales.

    En segundo lugar se pretende  –desde la lectura de algunos comentaristas- pensar la actitud que considera anticuadas las posturas de la Escuela de Frankfurt y, en particular, el concepto de industria cultural como instrumento de aproximación a la crítica social.

    En tercer lugar se expondrá una posición frente a dicha actitud, poniendo de relieve algunos aspectos en los que, a nuestro juicio, los planteamientos de Adorno y Horkheimer, concebidos  a propósito del cine, la radio, la televisión, la prensa escrita y los magazines, siguen teniendo validez como instrumento para pensar fenómenos de la cultura contemporánea.

    Empezamos con las siguientes frases sobre el ensayo.

    El cuestionamiento de la pertinencia del concepto de Industria cultural, a la hora de pensar los fenómenos sociales, ha acompañado este desarrollo teórico desde sus comienzos.

    Adorno, al comienzo de su célebre ensayo Resumen sobre la industria cultural (1968), muestra que con este concepto no se pretende propiamente agradar a las masas, ni por supuesto a quienes las administran, o dar gusto a la marcha de los tiempos, sino, por el contrario, erigir tanto en el plano del concepto como en el de la praxis, una conciencia crítica, mayor de edad en sentido kantiano, que esté atenta a los riesgos que, en términos de dominación y alienación de los individuos, comporta dicho modo de organización social.

    “Evitar la interpretación que agrada a los abogados de la causa: que se trata de una cultura que asciende espontáneamente desde las masas, de la figura del arte popular”

    primero, desde el punto de vista de su asimilación en la comprensión subsiguiente, es el de la división, elitista a juicio de muchos intérpretes, entre un arte superior y un arte inferior.

    – La industria cultural es abordada críticamente como el modo de ser de las sociedades modernas, es el capitalismo.

    Con lo que la motivación de las mismas, aquella en la que fundan sus intereses y posibilidades, es el beneficio económico, que tiende a colonizar todos los ámbitos de la vida bajo la forma de la utilidad económica.

    – “Toda la praxis de la industria

    cultural aplica decididamente la motivación del beneficio a los productos autónomos del espíritu.”

    – Los individuos y sus modos de vida (deseos, afectos, necesidades, elecciones) son producidos con fines económicos a partir de la administración íntegra de su espacio vital.

    – toda vez que el consumo, por ejemplo de la radio, la televisión, y la música estandarizada, requiere de una cooperación que, necesariamente implica la renuncia al sentido crítico.

    Por otra parte, la industria cultural sustenta una sociedad de la comodidad, lo cual reporta a los individuos, bajo la forma del prestigio, la clase, el divertimento y la ausencia de reflexión y compromiso, una satisfacción por la que pagan a expensas de su propio sacrificio.

    En virtud de la ideología de la industria cultural, el conformismo sustituye a la autonomía y a la conciencia; jamás el orden que surge de esto es confrontado con lo que pretende ser, o con los intereses reales de los hombres.”

    Es por esto que Adorno califica de Anti-aufklärung el efecto de la hegemonía de la industria cultural, como un movimiento que, contrario a favorecer la conciencia crítica y a fomentar la mayoría de edad, avanza hacia una total opresión de la conciencia que amenaza, finalmente, las posibilidades del pensamiento.

    Adicionalmente, el en sí que la Industria Cultural fomenta como modo de ser exclusivo de la realidad, hace que no se conciba un mundo posible fuera de esta arcadia virtual de las máquinas informáticas que, dicho sea de paso, están tan incardinadas en la vida de los individuos conectados, que constituyen una realidad casi sin afuera.

    En el libro “Rethinking Frankfurt School”, encontramos diversas posiciones: la necesidad de volver sobre los postulados de la Teoría Crítica, si bien a partir de una actualización, tanto de sus conceptos como del ensamblaje de los mismos con el decurso de la historia y las prácticas sociales.

    Que las películas proporcionen esquemas de modos colectivos de comportamiento no se lo exige adicionalmente la ideología, sino que la colectividad se introduce hastadentro de la película.

    Los movimientos que el cine expone son impulsos miméticos que, antes que todo contenido y todo concepto, animan a los espectadores ya los oyentes a sumarse al movimiento.

    esperanzas depositadas en una democratización de la cultura, derivada de un acceso más amplio a la información- se traduce actualmente, incluso en las élites privilegiadas, en desconocimiento, pasividad, indiferencia y automatismo.

    Poniéndonos a pensar sobre este tema decidimos que le damos un 5 por todo lo que se trabaja y los conceptos de la industria cultural.

     

  • Última reseña del año: fracasados y optimistas más metas literarias.

    Última reseña del año: fracasados y optimistas más metas literarias.

    Terminamos este año con el último ensayo de Martin caparros: fracasados y optimistas.

    Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) es un reconocido escritor, periodista y cronista argentino con una extensa carrera en medios internacionales.

    conocido por su estilo incisivo y su exploración de temas sociales y humanos, que ha publicado más de 30 libros y ganado múltiples premios, destacando su obra «El Hambre» y su participación en medios como El País, además de haber estudiado historia y vivido en varias ciudades del mundo.

    Primeros años y formación:

    Nació en Buenos Aires en 1957, hijo del psiquiatra Antonio Caparrós.

    Comenzó el periodismo a los 16 años en el diario Noticias en Argentina.

    Se licenció en Historia en París, donde se exilió en 1976 debido a la situación política en Argentina, vinculada a su pasado en Montoneros, aunque luego se distanció críticamente de la organización.

    Carrera Profesional:

    Trabajó en prensa escrita, radio y televisión, y dirigió revistas de libros y cocina.

    Sus artículos aparecen en periódicos de gran repercusión como El País, The New York Times, y The Guardian.

    Es un maestro de la Fundación Gabo y miembro de su Consejo Rector.

    Obra y Reconocimientos:

    Novela y Ensayo: Publicó obras notables como La noche anterior, Valfierno (Premio Planeta Latinoamérica 2004), Los Living (Premio Herralde 2011), Comí y Echeverría.

    Crónica: Sus tomos de crónicas, como La Voluntad y su libro El Hambre, han tenido gran impacto mundial, y su trabajo es estudiado en universidades.

    Premios: Ha recibido el Premio Rey de España, la Beca Guggenheim, el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes y el Premio María Moors Cabot, entre otros.

    Estilo: Se le conoce por su periodismo existencialista, que ilumina la realidad con un estilo propio y una mirada crítica, abordando la vida y la muerte con una voz autoral fuerte.

    Dejo acá la sinopsis del ensayo decepcionado y optimistas.

    Caparrós está de regreso en Buenos Aires, donde amigos y colegas se han organizado para homenajearlo.

    El martes recibió el doctorado honoris causa en la UBA. Allí, entre la alegría del reencuentro y el espanto que le provoca la Argentina de Milei, volvió sobre el papel de una generación que luchó, huyó y vivió como pudo entre las dictaduras, el sueño democrático y la pesadilla de las extremas derechas.

    En Anfibia recuperamos sus palabras mientras nos preparamos para el segundo encuentro este jueves en el Teatro Alvear.

    Este texto es muy realista, muy bien construido y empieza con la historia de como creció en argentina en medio de dos doctores (doctores en medicina) y como el era conocido con simplemente caparros..

    Ahora con el honoris causa se puede sentar con los dos doctores.  También escribió la historia de como estuvo en la uba y por qué decidió renunciar a la universidad en los 70s.

    También hablo de lo que pasa en la argentina actual y lo que pasaba 50 años atrás.  Lo dejamos en estas palabras:

    yo he fracasado con la discreción con que puede hacerlo una persona; la Argentina fracasó con ese estrépito con que sólo un país puede hacerlo.

    Los datos son demasiado claros. A fines de 1968, cuando yo entraba aterrado por primera vez en el Colegio, uno de cada 30 argentinos estaba ‘bajo la línea de pobreza’, y ahora es uno de cada tres: diez veces más.

    Y aquella pobreza, solía suponerse, era un estado transitorio hacia una situación mejor, un empleo en una fábrica que permitiera hacerse una casita, mandar a los hijos a la escuela, ganar un poco más, ser mejor explotado, ‘progresar’.

    Esa reconversión –esta vuelta atrás– es la decisión más importante que se tomó en todos estos años, y no la discutimos nunca, nunca la decidimos. Total, teníamos democracia.

    Sin ideas, sin debate, sin futuros, la Argentina, en nuestros años, se volvió un país reaccionario: uno donde cada gobierno hace tantos desastres que el siguiente asume para reaccionar contra ellos, deshacerlos.

    Cada vez más conductas anormales nos parecen normales: nos parece normal que tantos coman poco, que tantos vivan mal, que tantos mueran antes, que la violencia –verbal o física– sea nuestra manera; nos parece normal que nos engañen.

    Y en medio de todo esto, en el puto pináculo de todo esto, hay un señor que –parece– entendió este clima social y decidió aprovecharlo.

    Definió que el odio y el rencor y el desprecio y el maltrato eran las herramientas que le ganarían el apoyo de millones y millones de personas que, como él, se sentían justa o injustamente relegadas.

    Por desgracia no se equivocó: sus seguidores le festejan que festeje sus supuestas sodomías de monos –o sodomonías–, y las alientan, piden más, se esfuerzan cuando él les dice que no odian suficiente. 

    Así que las descripciones increíbles que hizo en el ensayo le doy un 5 sobre 5.

    Dejo por acá mis metas literarias por acá:

    – una es leer más libros de periodismo literario.

    – más análisis de crónicas y reportajes.

    Y por último dejar tres reseñas en cada mes en 2026.

    Le agradecemos muchísimo por continuar leyendonos por acá y nos estaremos viendo en 2026.

  • La Anatomía de la Crónica: La Verdad Vestida de Estilo.

    La Anatomía de la Crónica: La Verdad Vestida de Estilo.

    El periodismo literario no es un género que inventa; es una disciplina que cincela. Su propósito fundamental radica en utilizar las técnicas de la literatura de ficción

    —como la descripción rica, la construcción de personajes profundos, y las estructuras narrativas complejas— para dignificar y dar resonancia a las historias basadas en hechos reales, que son siempre no ficción.

    En el corazón de la crónica se encuentra la descripción rica. No es suficiente con anotar que el cielo estaba gris; el cronista literario, trabajando con el hecho real, registrará que la mañana tenía «un color de ceniza mojada que se adhería a la piel, presagio de la tragedia que se desarrollaba en el puerto».

    Esta precisión sensorial, basada en la observación rigurosa, transforma un dato ambiental en una atmósfera palpable.

    La voz del texto se convierte en el vehículo principal. El periodista recoge múltiples voces —la del testigo, la del experto, la del protagonista— y las ensambla no solo para informar, sino para construir un ritmo que guíe al lector a través del drama.

    En una crónica sobre el desplazamiento forzado, la cita textual de un campesino no es un simple testimonio; es la voz que porta el peso de un hecho real histórico. Se usa la polifonía para dotar a la no ficción de una dimensión coral.

    Para crear personajes profundos, la crónica se sumerge en la investigación biográfica y el perfil detallado, pero siempre respetando la realidad.

    La protagonista de la historia, una madre que busca a su hijo desaparecido, se vuelve un personaje profundo a través de la selección cuidadosa de sus gestos, sus rutinas y sus palabras registradas.

    Estos elementos, aunque tomados del mundo real, están organizados para generar empatía y comprensión, siguiendo una técnica prestada de la novela: mostrar, no solo contar.

    Finalmente, la estructura narrativa compleja es esencial. La crónica puede fragmentarse, saltar en el tiempo o adoptar múltiples puntos de vista, pero esta complejidad es siempre un mecanismo para enfatizar los hechos reales.

    Es una arquitectura precisa que garantiza que la no ficción mantenga su impacto sin sacrificar la verdad.

    El periodismo literario, en esencia, dota a los hechos reales de la estructura y el ritmo necesarios para que sean inolvidables.

     

  • Territorios campesinos: la agenda pendiente de la justicia rural a la vista de icarrd+20

    Territorios campesinos: la agenda pendiente de la justicia rural a la vista de icarrd+20

    El año 2026 marcará un hito crucial en la búsqueda global de justicia social en el campo con la celebración de la Segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20) en Cartagena de Indias, Colombia.

    Este encuentro reviste una importancia histórica, pues ocurre 18 años después del primer ICARRD (2006), el cual no logró alcanzar un consenso sobre un documento político vinculante. ICARRD+20 se presenta así como una oportunidad para revitalizar y trascender aquellas limitaciones.

    En preparación para este debate internacional, la Revista Controversia ha emitido la Convocatoria Núm. 227 (2026), invitando a académicos, activistas y miembros de movimientos sociales a contribuir a un dossier especial.

    El foco principal de esta publicación es el análisis crítico de los Territorios Campesinos utilizando como marco la Declaración sobre los Derechos de los Campesinos y Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (UNDROP).

    La UNDROP ofrece un marco jurídico transformador, especialmente porque su Artículo 1 reconoce explícitamente a los campesinos, indígenas, afrodescendientes, pescadores, pastores y otras personas que laboran en zonas rurales como titulares de derechos humanos.

    El dossier se centra en cómo el concepto de «territorio» debe ir más allá de la mera tenencia o propiedad de la tierra.

    Los territorios campesinos se entienden como espacios vitales donde se ejerce un conjunto integral de derechos fundamentales, abarcando el acceso al agua, la participación política, el derecho a la tierra, el mantenimiento de la biodiversidad y la preservación de culturas.

    El propósito de este espacio de pensamiento crítico es nutrir el debate hacia la ICARRD+20 con propuestas rigurosas que guíen la construcción de un Plan Decenal de Reforma Agraria justo y sostenible.

    La discusión de dicho plan será central en la conferencia. Entre las temáticas prioritarias para los artículos se encuentra el análisis de la aplicación territorial de los Artículos 1 y 17 de la UNDROP, y la relación crucial entre los territorios campesinos y pesqueros con la soberanía alimentaria.

    Otros focos de interés incluyen la comprensión de estos espacios como lugares de resistencia frente a la mercantilización de los recursos naturales, la desposesión territorial facilitada por los conflictos armados y el acceso y control comunitario de los océanos y ríos desde una óptica de derechos colectivos.

    Además, se buscan balances sobre políticas públicas de ordenamiento territorial y experiencias concretas de construcción, defensa y gestión de territorios en América Latina y el Caribe.

    Bajo la coordinación editorial de Carlos Arturo Duarte Torres, la convocatoria invita a realizar aportes propositivos para incorporar el enfoque UNDROP en el diseño del Plan Decenal de Reforma Agraria.

    La recepción de artículos inicia el 1 de diciembre de 2025 y concluye el 31 de marzo de 2026, con la publicación prevista para el segundo semestre de ese mismo año [4].