Reseña ADORNO Y LA INDUSTRIA CULTURAL: De la Escuela de Frankfurt al Internet de Claudia María Maya Franco

Hola.  Hoy estamos trabajando en la reseña del ensayo adorno y la industria cultural de Claudia maya.

Claudia María Maya Franco.  
Licenciada en Filosofía y Letras (Universidad
Pontificia Bolivariana), Magister en Filosofía
(Universidad de Antioquia), Estudiante del
Doctorado en Filosofía (Universidad Pontificia
Bolivariana) Docente Facultad de Comunicación Universidad de Medellín. Líder del grupo de investigación COP (Comunciación organización y política).

Dejo por acá la sinopsis del ensayo.

La intención de este texto es, en un primer momento,  una aproximación a algunos de los enunciados a partir de los cuales Adorno y Horkheimer definen la  Industria cultural, así como al modo particular de la crítica contenida en este concepto, en contraste  con el rechazo que Adorno manifiesta respecto de los críticos culturales.

En segundo lugar se pretende  –desde la lectura de algunos comentaristas- pensar la actitud que considera anticuadas las posturas de la Escuela de Frankfurt y, en particular, el concepto de industria cultural como instrumento de aproximación a la crítica social.

En tercer lugar se expondrá una posición frente a dicha actitud, poniendo de relieve algunos aspectos en los que, a nuestro juicio, los planteamientos de Adorno y Horkheimer, concebidos  a propósito del cine, la radio, la televisión, la prensa escrita y los magazines, siguen teniendo validez como instrumento para pensar fenómenos de la cultura contemporánea.

Empezamos con las siguientes frases sobre el ensayo.

El cuestionamiento de la pertinencia del concepto de Industria cultural, a la hora de pensar los fenómenos sociales, ha acompañado este desarrollo teórico desde sus comienzos.

Adorno, al comienzo de su célebre ensayo Resumen sobre la industria cultural (1968), muestra que con este concepto no se pretende propiamente agradar a las masas, ni por supuesto a quienes las administran, o dar gusto a la marcha de los tiempos, sino, por el contrario, erigir tanto en el plano del concepto como en el de la praxis, una conciencia crítica, mayor de edad en sentido kantiano, que esté atenta a los riesgos que, en términos de dominación y alienación de los individuos, comporta dicho modo de organización social.

“Evitar la interpretación que agrada a los abogados de la causa: que se trata de una cultura que asciende espontáneamente desde las masas, de la figura del arte popular”

primero, desde el punto de vista de su asimilación en la comprensión subsiguiente, es el de la división, elitista a juicio de muchos intérpretes, entre un arte superior y un arte inferior.

– La industria cultural es abordada críticamente como el modo de ser de las sociedades modernas, es el capitalismo.

Con lo que la motivación de las mismas, aquella en la que fundan sus intereses y posibilidades, es el beneficio económico, que tiende a colonizar todos los ámbitos de la vida bajo la forma de la utilidad económica.

– “Toda la praxis de la industria

cultural aplica decididamente la motivación del beneficio a los productos autónomos del espíritu.”

– Los individuos y sus modos de vida (deseos, afectos, necesidades, elecciones) son producidos con fines económicos a partir de la administración íntegra de su espacio vital.

– toda vez que el consumo, por ejemplo de la radio, la televisión, y la música estandarizada, requiere de una cooperación que, necesariamente implica la renuncia al sentido crítico.

Por otra parte, la industria cultural sustenta una sociedad de la comodidad, lo cual reporta a los individuos, bajo la forma del prestigio, la clase, el divertimento y la ausencia de reflexión y compromiso, una satisfacción por la que pagan a expensas de su propio sacrificio.

En virtud de la ideología de la industria cultural, el conformismo sustituye a la autonomía y a la conciencia; jamás el orden que surge de esto es confrontado con lo que pretende ser, o con los intereses reales de los hombres.”

Es por esto que Adorno califica de Anti-aufklärung el efecto de la hegemonía de la industria cultural, como un movimiento que, contrario a favorecer la conciencia crítica y a fomentar la mayoría de edad, avanza hacia una total opresión de la conciencia que amenaza, finalmente, las posibilidades del pensamiento.

Adicionalmente, el en sí que la Industria Cultural fomenta como modo de ser exclusivo de la realidad, hace que no se conciba un mundo posible fuera de esta arcadia virtual de las máquinas informáticas que, dicho sea de paso, están tan incardinadas en la vida de los individuos conectados, que constituyen una realidad casi sin afuera.

En el libro “Rethinking Frankfurt School”, encontramos diversas posiciones: la necesidad de volver sobre los postulados de la Teoría Crítica, si bien a partir de una actualización, tanto de sus conceptos como del ensamblaje de los mismos con el decurso de la historia y las prácticas sociales.

Que las películas proporcionen esquemas de modos colectivos de comportamiento no se lo exige adicionalmente la ideología, sino que la colectividad se introduce hastadentro de la película.

Los movimientos que el cine expone son impulsos miméticos que, antes que todo contenido y todo concepto, animan a los espectadores ya los oyentes a sumarse al movimiento.

esperanzas depositadas en una democratización de la cultura, derivada de un acceso más amplio a la información- se traduce actualmente, incluso en las élites privilegiadas, en desconocimiento, pasividad, indiferencia y automatismo.

Poniéndonos a pensar sobre este tema decidimos que le damos un 5 por todo lo que se trabaja y los conceptos de la industria cultural.

 

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