Etiqueta: turismo Colombia

  • Cali se está consolidando como un destino multifacético.

    Cali se está consolidando como un destino multifacético.

    Un destino de bienestar, cultural, comunitario, hasta de media arts….  E incluso cinematográfico (Y te estarás preguntando que es media arts y crearemos pronto una investigación de cali como un destino conematografico).

    Detengamonos un momento en este caso particular y centremonos en cali como una ciudad cultural y de media arts….. Para que puedan entender como están relacionadas.

    Cali no es solo el epicentro del ritmo; es la única ciudad en Suramérica que ostenta con orgullo el sello de Ciudad Creativa de las Artes Mediales por la UNESCO, una medalla ganada no por decreto, sino por el pulso de sus 876 empresas de medios digitales y software que hoy hackean la nostalgia para proyectar el futuro.

    En la «Sucursal del Cielo», el algoritmo se rinde ante el tambor: solo en la última edición del Sucursal Fest 2025, más de 12.000 asistentes fueron testigos de cómo 635 artistas locales y globales fusionaron el mapping y la IA con la identidad del barrio, demostrando que aquí la tecnología no es una herramienta de consumo, sino un arma de resistencia cultural.

    Este ecosistema no se detiene en la estética, sino que se blinda con una inversión histórica de $13.000 millones de pesos inyectados en 2026 para fortalecer la creación y circulación de estas nuevas narrativas.

    Con festivales que ya movilizan a más de 2.2 millones de personas al año, Cali ha dejado de ser solo una referencia geográfica para convertirse en un nodo de exportación creativa, donde obras de arte digital nacidas en la Sultana del Valle hoy conquistan escenarios en Karlsruhe y Braga.

    La ciudad no solo consume cultura; la procesa en código, la baila en 3D y la protege como el patrimonio vivo que es: un laboratorio indómito donde la memoria se pixeliza para no morir jamás.

    Está es la esencia de cali como un destino cultural y al tiempo de media arts: donde el arte, la tecnología y los algoritmos se han fusionado…. Y por eso hay una alianza con braga (en Portugal) para mostrarse como un destino de artes mediales que lo estaremos detallando por acá.

    Estos días llegó el director de FAZ cultura en braga, Portugal.  Es una organización que trabaja en el desarrollo de iniciativas culturales en el campo de las artes digitales y contemporáneas.

    Este director ha creado proyectos de braga media arts (en Portugal) como una oportunidad de ampliar vínculos entre ambas ciudades y explorar nuevas rutas de cooperación de muchos sectores culturales.

    Cali fortalece muchos lazos ente dos sectores importantes que le apuestan a la innovación, la creación y diálogo entre sectores culturales y ampliando las oportunidades para artistas y gestores.

    Así que cali se esta convirtiendo en un destino versátil para las diversas muestras culturales a nivel nacional e internacional.

     

  • Sinfonía Verde: El Turismo Ancestral como Acto de Resistencia.

    Sinfonía Verde: El Turismo Ancestral como Acto de Resistencia.

    El rugido del motor fuera de borda se apaga, y con él, muere el último vestigio de la civilización del ruido. Lo que queda es un silencio vibrante, una frecuencia verde que no se escucha con los oídos, sino con los poros.

    Estamos en el corazón del Amazonas colombiano, un territorio que por décadas fue un punto ciego en el mapa, devorado por la bruma del conflicto armado. Pero hoy, la selva ya no es un escondite; es un destino de paz.

    El turismo indígena no es aquí una puesta en escena para el extranjero con cámara al cuello. Es un acto de soberanía.

    Al bajar de la lancha en una comunidad a orillas del río Vaupés, la bienvenida no la da un recepcionista, sino el aroma del mambe y la mirada profunda de un abuelo que ha visto la selva sangrar y, ahora, la ve sanar.

    El Retorno a la Maloka. 

    Durante años, la «paz» fue un concepto abstracto que se firmaba en oficinas con aire acondicionado a miles de kilómetros de aquí.

    Para las comunidades locales, la paz tiene una forma física: la Maloka. Este espacio circular, representación del cosmos, estuvo cerrado o bajo la sombra del miedo. Hoy, es el centro neurálgico del turismo de paz.

    El intercambio es radicalmente distinto al turismo de masas:

    La Palabra de Vida: Los sabedores comparten historias sobre el origen del mundo, transformando el relato de la guerra en un tejido de mitología y respeto ambiental.

    La Gastronomía del Territorio: Probar la quinhapira (un caldo de pescado con ají) o el casabe no es solo nutrirse; es validar una economía lícita que reemplaza la sombra de los cultivos ilícitos.

    La Medicina Ancestral: El uso de plantas no es un espectáculo, sino una invitación a entender la salud como un equilibrio con el entorno.

    De la Trinchera al Sendero. 

    Lo que antes eran rutas de escape para combatientes o senderos para el tráfico de pasta de base de coca, hoy son rutas de avistamiento de aves y senderos de interpretación botánica.

    Es una alquimia geográfica. El guía, un joven que quizás en otra década habría tenido un fusil en las manos, ahora sostiene un binocular y señala con orgullo un tucán pechiblanco.

    Este «Turismo de Paz» funciona como un escudo protector. Cuando una comunidad recibe viajeros, el territorio se ilumina.

    La presencia del visitante internacional y nacional obliga al Estado a existir y a los actores remanentes a retroceder. El turismo se convierte en una vigilancia pasiva, pero poderosa.

    El Desafío de la Autenticidad.

    No todo es color de rosa en el dosel selvático. El riesgo de la «folklorización» acecha. ¿Cómo recibir al turista sin convertir la cultura en una mercancía de estante?

    La respuesta de los pueblos indígenas es la autonomía. Ellos deciden qué mostrar, hasta dónde pueden entrar los ojos extraños y qué secretos pertenecen solo a la selva.

    El destino de paz no es solo un lugar sin balas; es un lugar con dignidad. El dinero del turismo llega directamente a las manos de la guardia indígena, de las tejedoras de fibras naturales y de los pescadores, saltándose los intermediarios que históricamente han sangrado a la Amazonía.

    El Silencio Final.  

    Al caer la noche, bajo un cielo que parece desplomarse por el peso de tantas estrellas, uno comprende que el Amazonas no necesita ser «descubierto».

    Necesita ser escuchado. El turismo indígena de paz es, en última instancia, una lección de humildad para el mundo moderno.

    Caminamos por una tierra que aprendió a perdonar. La selva, densa y antigua, ha borrado las huellas de las botas de caucho para dejar espacio a las huellas de quienes vienen a aprender.

    Al final del viaje, el visitante no se lleva una artesanía; se lleva la certeza de que la paz, cuando brota de la raíz, es el árbol más alto de la selva.

  • La Revolución no se Toma Fotos, se Camina.

    La Revolución no se Toma Fotos, se Camina.

    El asfalto se rinde y da paso a la tierra batida, ahí donde el GPS suele perder los estribos y la señal del móvil se convierte en un mito urbano.

    No llegamos aquí buscando un buffet de hotel con piñas de plástico ni un brazalete de colores que te da derecho a ignorar al vecino.

    Aquí se llega para entender que el mapa no es el territorio y que, a veces, la verdadera hospitalidad tiene callos en las manos.

    El Corazón de la Comuna. 

    El turismo comunitario no es un producto; es un pacto de caballeros (y de doñas, sobre todo de doñas). Imaginen una aldea en la montaña o un barrio en la periferia donde el beneficio no se lo lleva una multinacional con sede en un paraíso fiscal, sino la cooperativa de mujeres que muelen el café al alba.

    Aquí, la plusvalía se queda en el plato de quien te sirve y en el pupitre de la escuela local. Es el comercio justo llevado a la experiencia del viaje: tú pones el asombro y ellos ponen la dignidad.

    No hay guiones ensayados. Si el guía se detiene a saludar a su tía a mitad del sendero, no es un retraso, es la esencia del trayecto.

    El turismo comunitario es la antítesis del fast-food antropológico. Es sentarse en una mesa larga, de madera tosca, a escuchar cómo la comunidad decidió que su bosque valía más vivo que talado, y que su cultura no era un disfraz para el carnaval de los cruceros, sino el aire que respiran.

    De la Resistencia al Plato. 

    Lo que el turista promedio llama «exótico», aquí se llama «resistencia». Cada bocado de ese guiso ancestral tiene el sabor de siglos de supervivencia.

    El modelo es claro: la comunidad es la dueña, la gestora y la protagonista. No son empleados de uniforme; son los anfitriones de su propia historia.

    «El territorio no se vende, se comparte bajo nuestros términos».

    Esa es la consigna invisible que flota en el aire. Es una forma de decirles a los de afuera que el mundo no es un parque de diversiones, sino un tejido humano que merece respeto antes que un like en redes sociales.

    El Impacto: La Moneda que Importa

    Mientras el turismo de masas erosiona los suelos y vacía las almas, el comunitario siembra. El dinero no se evapora en cuentas opacas; se transforma en el acueducto que faltaba, en el fondo para emergencias médicas o en la beca del chico que ahora estudia biología para cuidar el río. Es economía circular antes de que los expertos en marketing inventaran el término.

    Al final del día, cuando el sol se esconde tras los cerros y te queda el aroma a leña pegado a la ropa, entiendes que no has sido un cliente.

    Has sido un testigo. Un aliado. Te vas con los bolsillos vacíos de souvenirs de plástico, pero con la cabeza llena de nombres propios y la certeza de que otro mundo es posible, si te atreves a caminarlo sin prisas.

     

  • El Retorno a la Tierra: Crónica de una Fuga Necesaria.

    El Retorno a la Tierra: Crónica de una Fuga Necesaria.

    El asfalto tiene una memoria estéril. Bajo las suelas de los zapatos citadinos, la tierra gime silenciada por el progreso que todo lo mide en cifras de consumo.

    Sin embargo, en las grietas de esa modernidad asfixiante, está brotando un susurro que no pide permiso: el buen vivir.

    No es una moda de catálogo, ni el último grito del marketing de hoteles con sábanas de hilo; es una rebelión silenciosa contra el reloj y la jerarquía del capital.

    La Geografía del Desaprendizaje.  

    Hoy, el viajero ya no busca conquistar la cima para plantar una bandera de ego. El nuevo turismo de bienestar —ese que realmente entiende el pulso de la vida— se ha convertido en una práctica de desaprendizaje.

    Al cruzar las fronteras hacia los santuarios del ecoturismo mundial, desde las selvas nubladas del Sur hasta los fiordos que aún resisten la huella humana, el objetivo es la horizontalidad.

    En estas comunidades, la relación no es de dueño y objeto, sino de apoyo mutuo. El visitante no llega a «consumir» un paisaje; llega a integrarse en un ecosistema que funciona sin patrones ni capataces.

    Aquí, el bienestar no se compra en una sesión de spa de mil dólares; se cultiva en la reciprocidad de la huerta, en la asamblea del bosque y en el silencio compartido que no necesita mediadores.

    Contra el Turismo de Vitrina.  

    El ecoturismo, despojado de sus adornos corporativos, es un acto de soberanía. Es entender que la naturaleza no es un recurso a explotar, sino un tejido del cual somos apenas un hilo más.

    En los rincones del mundo donde el buen vivir se practica como una ética de existencia, se rechaza la lógica de la acumulación.

    El bienestar real surge cuando se rompe la cadena de mando del estrés productivo y se abraza la libertad de ser, simplemente, un animal humano en armonía con su entorno.

    * Autogestión del tiempo: El reloj deja de ser un grillete.

     * Reciprocidad: Se toma solo lo necesario, se devuelve con cuidado.

    * Comunalidad: El espacio es de todos porque no es de nadie.

    El Horizonte es la Vida. 

    Mientras el sistema intenta empaquetar la «paz» en frascos de plástico, el verdadero movimiento hacia lo natural es una fuga hacia la autonomía.

    Viajar para sanar es, en última instancia, un acto político: es decidir que nuestra salud mental y la salud de la Pachamama son una sola e indivisible.

    El buen vivir es la brújula de quienes han decidido que no hay mayor riqueza que la libertad de respirar un aire que no pertenece a ninguna empresa. Es el turismo que no deja cicatrices, sino que cura las que la ciudad nos tatuó en el alma.

    Es algo importante para nosotros. Que el turismo tenga una base comunitaria sin tanto adorno, no desde lo visible, sino lo invisible.

  • Cultura viva, buen vivir y turismo comunitario.

    Cultura viva, buen vivir y turismo comunitario.

    La cultura viva se define como el conjunto de saberes y prácticas que las poblaciones mantienen vigentes en su cotidianidad.

    Estas manifestaciones incluyen el idioma la vestimenta la organización social y las técnicas de producción de alimentos.

    No son elementos del pasado sino formas actuales de existencia que se transforman con el tiempo sin perder su esencia original.

    El concepto de buen vivir es un sistema de pensamiento que propone una relación equilibrada entre las personas y el entorno natural.

    Este modelo rechaza la idea de que el progreso depende exclusivamente del consumo de objetos o del crecimiento del dinero.

    En cambio el buen vivir se centra en la estabilidad de los ecosistemas y en el fortalecimiento de los vínculos sociales dentro de una comunidad.

    Su aplicación práctica implica que las actividades humanas deben respetar los ciclos de regeneración de la tierra y buscar el bienestar colectivo por encima del beneficio individual.

    El turismo comunitario surge como una herramienta para aplicar estos principios. En esta modalidad los habitantes de una localidad son los dueños y gestores de los servicios que se ofrecen a los visitantes.

    Esto significa que la población local toma las decisiones sobre cuántas personas pueden ingresar al territorio y qué tipo de actividades se pueden realizar.

    El objetivo principal es que el intercambio cultural sea respetuoso y que los ingresos económicos se distribuyan de forma equitativa entre las familias residentes.

    Por otro lado el ecoturismo se enfoca específicamente en la observación y el estudio de la naturaleza sin causar daños al medio ambiente.

    Cuando el ecoturismo se combina con la gestión comunitaria se crea un modelo de conservación muy eficiente.

    Los residentes locales se convierten en los principales protectores de la flora y la fauna porque su sustento depende directamente de la salud de su ecosistema.

    La integración de la cultura viva el buen vivir y el turismo responsable permite que las tradiciones locales se mantengan fuertes.

    Los jóvenes de las comunidades encuentran motivos para conservar sus lenguas y sus oficios al ver que son valorados por personas de otros lugares.

    Además este tipo de turismo evita la destrucción de los recursos naturales porque no requiere de grandes infraestructuras hoteleras que alteren el paisaje.

    En conclusión estos modelos representan una alternativa real al turismo masivo y proponen una forma de viajar que prioriza la vida y la cultura sobre la explotación comercial.

     

  • Cali, sede de la Cumbre Mundial Afrodiaspórica: El Petronio Álvarez llega a su edición 30.

    Cali, sede de la Cumbre Mundial Afrodiaspórica: El Petronio Álvarez llega a su edición 30.

    En el marco del Día Mundial de la Cultura Africana y de los Afrodescendientes, la ciudad de Cali ha definido una hoja de ruta internacional para el año 2026.

    El anuncio central es la realización de la Cumbre Mundial Afrodiaspórica, un evento que se integrará a la conmemoración de las tres décadas de existencia del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez.

    Un hito para la diáspora africana. 

    La Cumbre Mundial Afrodiaspórica surge como una iniciativa de la administración del alcalde Alejandro Eder. El objetivo técnico de este encuentro es establecer conexiones formales entre la región del Pacífico colombiano y otros territorios con presencia de la diáspora africana a nivel global.

    Se busca que la identidad cultural se convierta en un factor de desarrollo económico y bienestar social para las poblaciones involucradas.

    Leydi Higidio, secretaria de Cultura de Cali, afirma que esta edición número 30 consolida a la ciudad como la capital de la afrodiáspora en el continente.

    El festival ha pasado de ser un evento local a convertirse en un referente de patrimonio vivo que interactúa con circuitos culturales internacionales.

    Componentes estratégicos de la edición 30. 

    El festival de este año se fundamenta en cuatro ejes operativos que aseguran su expansión y relevancia:

    * Circulación Nacional e Internacional: El Petronio Álvarez inició su cronograma con una participación técnica en el Carnaval de Negros y Blancos en Pasto.

    Durante el año, se han programado actividades en Medellín, Bogotá y Barranquilla para promover el intercambio de portadores de tradición.

    * Encuentro de Ganadores: Por primera vez, se reunirán las agrupaciones que han obtenido el primer lugar en las cinco modalidades del concurso musical a lo largo de su historia.

    Esto incluye las categorías de Marimba, Cantos Tradicionales, Violines Caucanos, Chirimía y Versión Libre.

    * Agenda Académica Permanente: A diferencia de años anteriores, la reflexión teórica no se limitará a la semana del festival.

    Se ha establecido un programa de foros y paneles de investigación que funcionará durante todo el año para analizar el futuro de las industrias culturales.

    * Eje Económico y Global: El Encuentro. 

    Afrodiaspórico Global incluirá un pabellón internacional y mesas de trabajo sobre economías creativas, permitiendo que artistas y gestores locales conecten con mercados extranjeros.

    El patrimonio como motor de ciudad. 

    El concurso musical sigue siendo el núcleo del evento, protegiendo ritmos que son considerados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

    El festival funciona como un mecanismo de transmisión de saberes entre maestros tradicionales y nuevas generaciones.

    Con la Cumbre Mundial Afrodiaspórica, Cali proyecta su capacidad logística y cultural para gestionar eventos de escala global, utilizando el patrimonio del Pacífico como un activo para la integración política y simbólica con el mundo.

     

  • Cómo aprender a salir de tu zona de confort con el turismo de bienestar y ecoturismo.

    Cómo aprender a salir de tu zona de confort con el turismo de bienestar y ecoturismo.

    A inicios del año 2026, llevamos a cabo un recorrido por una ruta de senderismo, una actividad que consistió en el desplazamiento físico a través de un entorno natural preservado.

    Este evento ocurrió en una zona geográfica próxima a los límites urbanos, lo cual permitió un contraste inmediato entre la infraestructura construida por el ser humano y los sistemas biológicos originales.

    La experiencia resultó de gran interés porque confirmó una inclinación personal hacia el desplazamiento pedestre, la observación directa de la flora y fauna, y la elección de trayectos que no coinciden con las rutas turísticas estandarizadas por la industria global.

    Desde una perspectiva filosófica, el acto de caminar por la naturaleza se vincula con la necesidad de confrontar la realidad sin los filtros de la tecnología o la comodidad doméstica.

    Al elegir viajes poco convencionales, se rechaza la estructura predecible de la vida cotidiana para entrar en contacto con la incertidumbre del entorno natural.

    Esta elección es una herramienta para abandonar la zona de confort, que puede definirse como el conjunto de hábitos y entornos donde el individuo no experimenta retos a su capacidad de adaptación.

    Salir de la zona de confort mediante el ecoturismo y las prácticas de bienestar es una acción que busca la expansión de la consciencia sobre el propio cuerpo y el entorno.

    En este contexto, el bienestar no se entiende como una búsqueda de placer pasivo, sino como un estado de equilibrio dinámico que se alcanza al superar las resistencias físicas del terreno.

    La zona de confort suele ser un espacio de estancamiento donde el pensamiento se vuelve circular y repetitivo debido a la falta de estímulos externos variables.

    Por el contrario, el ecoturismo obliga al individuo a observar leyes biológicas y climáticas que no puede controlar, lo que genera una comprensión más profunda de la posición humana en el ecosistema.

    La filosofía del bienestar en la naturaleza propone que la salud mental se fortalece cuando el individuo reconoce su interdependencia con el medio ambiente.

    Al caminar por senderos no urbanizados, se produce una desconexión de las presiones sociales temporales y se conecta con procesos naturales de largo plazo.

    Este tipo de viaje es poco convencional porque no busca el consumo de servicios, sino la interacción directa con el espacio físico.

    La salida de la zona de confort es necesaria en este caso para evitar la atrofia de las capacidades de asombro y de resolución de problemas.

    En conclusión, el senderismo a principios de este año representó una decisión voluntaria de enfrentar la complejidad del mundo natural para obtener una claridad mental y una fortaleza física que no se encuentran en la seguridad de lo conocido.

    Por eso quisimos hacer esta reflexión sobre como vas creando claridad y además vas creando un bienestar emocional y físico.

     

  • La Primera Ruta de Turismo Indígena en Cali: Un Registro de Identidad y Gestión Cultural.

    La Primera Ruta de Turismo Indígena en Cali: Un Registro de Identidad y Gestión Cultural.

    El desarrollo urbano de Cali ha integrado formalmente un componente que anteriormente carecía de canales institucionales de difusión: la presencia y los conocimientos de sus comunidades originarias.

    Con la creación de la primera Ruta de Turismo Indígena, la ciudad establece un precedente administrativo y cultural que organiza más de 20 experiencias distribuidas entre siete cabildos y un resguardo indígena.

    Este proyecto no es una representación simulada, sino un portafolio de servicios diseñado y gestionado directamente por las autoridades étnicas del Distrito.

    El origen de la iniciativa.  

    La consolidación de esta ruta es el resultado de la inclusión de un capítulo indígena en el Plan de Desarrollo Distrital. Este paso administrativo permitió que la Secretaría de Turismo de Cali, liderada por María Fernanda Campuzano, trabajara de forma articulada con los representantes de los pueblos indígenas.

    Según Javier Alonso Díaz, gestor de turismo comunitario, el proceso requirió meses de mesas de trabajo y visitas técnicas a los territorios para definir qué aspectos de su cultura podían ser compartidos con el público externo sin vulnerar su autonomía.

    Una oferta basada en la realidad comunitaria. 

    La ruta se aleja de la observación pasiva y propone una interacción directa con los pilares de la vida indígena en el contexto actual. Los visitantes tienen acceso a:

    * Sistemas de salud propios: Demostraciones y consultas basadas en la medicina ancestral y el uso de plantas medicinales.

    * Producción material: Talleres de artesanía donde se explican las técnicas de tejido y los significados de los diseños.

    * Expresiones rítmicas: Presentaciones de danza y música que forman parte de sus ritos y celebraciones.

    * Gastronomía: Preparación y consumo de alimentos tradicionales que conservan ingredientes nativos.

    Stefany Vacacela, gobernadora del Cabildo Indígena Kichwa, señala que el objetivo principal es demostrar que las comunidades poseen un modelo de turismo propio.

    Este modelo no depende de operadores externos, sino de la cosmovisión y los usos y costumbres de cada pueblo residente en Cali.

    Impacto y sostenibilidad.  

    La participación de entidades como la Cámara Verde y Biotácora Colombia subraya el valor de este proyecto dentro del marco del desarrollo sostenible.

    Al ser Cali una ciudad con alta biodiversidad, los saberes indígenas ofrecen métodos de relación con el entorno que son de interés para el turismo académico y de naturaleza.

    Esta ruta funciona como una herramienta de visibilización y fortalecimiento económico para las comunidades.

    Al profesionalizar su oferta turística bajo la marca «Date un Borondo Cali Auténtica», los pueblos originarios de Cali aseguran un espacio en la economía local, manteniendo el control sobre la narrativa de su propia historia y su legado cultural.

  • En La Buitrera se respira ‘azul clarito’: Fortalecimiento del Turismo Comunitario Rural en Cali.

    En La Buitrera se respira ‘azul clarito’: Fortalecimiento del Turismo Comunitario Rural en Cali.

    La Alcaldía de Cali, a través de la Secretaría de Turismo y en cumplimiento del mandato del alcalde Alejandro Eder, está impulsando el fortalecimiento de las comunidades rurales mediante iniciativas turísticas.

    El corregimiento La Buitrera fue el escenario de una activación reciente, enmarcada en el proyecto de Presupuesto Participativo. La actividad se caracterizó por la presencia de color, sonidos naturales y aire puro.

    Hubo una amplia participación de la comunidad. Los asistentes realizaron caminatas que tuvieron como destino el Bosque de Roble Negro, ubicado dentro del Parque Nacional Natural Farallones.

    Durante los recorridos, los participantes estuvieron rodeados de vegetación nativa, avistaron aves como el Barranquero y observaron una microfauna diversa.

    La experiencia comenzó en la zona urbana del corregimiento y culminó en la Vereda El Otoño. En este punto, se llevaron a cabo presentaciones y un reconocimiento formal del territorio por parte de los asistentes y organizadores.

    Turismo de Resiliencia y Orgullo Local.  

    Durante el desarrollo de la jornada, los habitantes de La Buitrera ofrecieron y vendieron refrigerios, souvenirs y otros productos que elaboran, lo cual contribuye directamente al fortalecimiento de sus emprendimientos locales.

    El grupo turístico comunitario del corregimiento también experimentó avances en su consolidación. Se les entregaron nuevos uniformes e implementos.

    Estos elementos nuevos buscan reflejar su identidad específica y su labor dentro del proyecto de turismo local.

    Según la información proporcionada, Cali se posiciona como un lugar para vivir experiencias auténticas que combinan naturaleza, cultura y el desarrollo de las comunidades locales.

    César Augusto Valencia Espinosa, quien participó en la actividad, comentó sobre la experiencia: “visitar el bosque de roble negro es algo fantástico; te recargas de vida en ese baño de bosque, respiras aire puro y ves aves hermosas como el Barranquero, además de una microfauna espectacular”.

    Por su parte, María Alejandra Quiroga destacó el efecto de estas iniciativas en la población: “agradecemos a la Secretaría de Turismo por promover procesos comunitarios que nos permiten conocer el territorio desde la vivencia”.

    Con el desarrollo de estas acciones, La Buitrera está consolidándose como un destino que integra el turismo con su riqueza natural y la participación de la comunidad.

    Se extiende una invitación a los residentes de Cali y a los visitantes para que descubran el lugar y formen parte de experiencias que buscan transformar positivamente el entorno.

  • Cali y Toluca Firman Acuerdo de Cooperación para Intercambio Cultural.

    Cali y Toluca Firman Acuerdo de Cooperación para Intercambio Cultural.

    La Alcaldía de Santiago de Cali, a través de la Secretaría de Cultura, y la Dirección General de Educación, Cultura y Turismo del Municipio de Toluca, México, han sellado un Acuerdo de Cooperación Internacional.

    Este convenio busca impulsar proyectos conjuntos y fortalecer las relaciones culturales entre ambas ciudades.

    El acuerdo se firmó el 13 de noviembre de 2025, en el marco de la Feria del Dulce de Alfeñique celebrada en Toluca.

    Una delegación de Cali, liderada por el subsecretario de Patrimonio, Biblioteca e Infraestructura Cultural, Julián Arteaga, y siete artesanas del azúcar de la ciudad, participaron en el evento.

    Los asistentes mexicanos tuvieron la oportunidad de conocer y disfrutar de las tradicionales macetas caleñas. La feria contó también con la presencia de Japón como país invitado.

    El objetivo principal de este convenio es promover el intercambio técnico en los procesos de producción, organización y gestión de ferias y festivales.

    Además, se centra en la salvaguardia y proyección internacional del patrimonio inmaterial, con especial énfasis en el Festival de Macetas de Cali.

    La secretaria de Cultura de Cali, Leydi Higidio, explicó que el acuerdo busca fortalecer los lazos institucionales y comunitarios, implementar mecanismos para la protección del patrimonio, y desarrollar proyectos de capacitación, promoción turística y apoyo a los portadores culturales.

    Según Higidio, esto contribuye a la recuperación de Cali, fortaleciendo la tradición y compartiendo la identidad caleña con el mundo.

    El subsecretario Julián Arteaga señaló que la firma del acuerdo permitirá profundizar lazos y brindar apoyo mutuo en la gestión cultural y el desarrollo de políticas en beneficio de las artesanas.

    El convenio establece canales formales y sostenibles para el flujo de prácticas, conocimientos y estrategias de gestión cultural entre las dos ciudades.

    Estas acciones tienen el propósito de generar un fortalecimiento institucional, mejorar las condiciones de los portadores de tradición y aumentar la visibilidad internacional de las manifestaciones culturales de Cali.

    Magda Ivonne Vargas, presidenta de Asomacetas, destacó el valor del encuentro para tejer y fortalecer lazos que trascienden fronteras.

    Este acuerdo es parte de la estrategia del alcalde Alejandro Eder para internacionalizar la cultura de Cali mediante alianzas que permitan compartir el talento y las tradiciones.

    Tras la firma, las macetas de dulce de alfeñique de las artesanas caleñas serán exhibidas temporalmente en el área de Turismo de Toluca como símbolo del intercambio.

    Adicionalmente, durante la feria en Toluca se establecieron contactos iniciales con la ciudad de Saitama, en Japón, con el fin de explorar futuros convenios de cooperación que expandan la red internacional de la capital del Valle.