
Cali después del terremoto lo miro ya con otros ojos. Con los ojos de una extranjera que ya no se encuentra en una ciudad cercana, sino lejana.
Una ciudad que el brillo se está desaparece. Unas partes se mantiene. En la mayoría se siente la muerte en cada esquina.
Una muerte que las personas pasaron por ciertas zonas como la calle 5. Toda la zona sur se siente la muerte y la destrucción.
Pero no nos centremos en eso. Centremos dónde la zona es más increíble: san Antonio y el bulevar.
Es la zona viva. Dónde se siente el encanto de la ciudad. Se siente la gente andando. De la esencia en la ciudad. Dónde se puede andar con sus gatos. Gatos encantadores.
Eso es lo que enamora de la ciudad su increíble humanidad y como brilla en el medio. La zona de la calle de la escopeta ayuda a transformarse.
Y bueno. Llega la gente a transformar las cosas en esas calles y la ciudad se vuelve viva totalmente. Y es como si las personas disfrutarán de la zona.
Así ve la ciudad un extranjero. Incluso uno siendo local aprende a ver la ciudad con esos ojos.
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