Etiqueta: noticias arte Colombia

  • El gobierno desembolsa a los artistas.

     

    Bogotá, 19 de septiembre de 2026. Una fecha que, en sí misma, posee una cualidad profética. En la Casa de Nariño, bajo la atenta mirada de bronce de los próceres, un hombre con gafas y traje impecable se dispone a hablarle a la Patria.

    La Vocería de Presidencia, en un alarde de generosidad administrativa, nos informa que el Ministerio de Cultura destina 40.000 millones de pesos para saldar compromisos con artistas y gestores. Una suma magnánima, sin duda, destinada a paliar las veleidades del sector creativo.

    Sin embargo, la Patria, ese ente etéreo y sublime, parece tener la atención fragmentada. Mientras el egregio funcionario despliega su retórica, el algoritmo de la plataforma de videos nos revela una cruda realidad: 241 vistas y 64 «Me gusta».

    La Patria, al parecer, estaba ocupada comprando productos o traduciendo texto con Google Lens. Uno se pregunta si los ilustres gestores culturales habrán podido siquiera costear el transporte para ver este magno anuncio.

    Pero he aquí el detalle que desestabiliza toda la casuística gubernamental. Sobre la solemnidad del atril, flota una frase inquietante, un axioma superpuesto que dice: «colombianos les dijeron que había ganado, pero nunca».

    ¿A qué victoria se refiere? ¿A los 40.000 millones? ¿A la licitación? ¿A la presidencia? La ambigüedad es un arte que el Estado domina con maestría.

    Uno querría, en su fuero interno, pulsar el botón de «Resume el video». Pero teme que el resumen sea aún más extenso y laberíntico que la alocución original. La Patria, mientras tanto, sigue esperando. O no.

  • Mora anunciada? Crónica de la cultura.

     

     

     

     

    A las 11:00 a.m. del lunes 21 de septiembre, frente al Ministerio de las Culturas, Las Artes y los Saberes, en la Carrera 8 #8-55, Bogotá, se respiró un aire de expectativa y de mora. La convocatoria no era un comunicado cualquiera: era una movilización con tipografía rojo y negro. Rojo de rabia, negro de deuda.

    El afiche lo anunciaba todo: exigir el reconocimiento y respeto al trabajo de los artistas y gestores culturales, y proclamar la dignificación de su oficio. Pero el reclamo central era uno: el cumplimiento en el pago de los desembolsos de los proyectos ganadores del año 2026. Sí, 2026. Los ganadores ya ganaron, pero el dinero sigue en el limbo.

    La escena era digna de Les Luthiers. Un artista plástico sostenía un cartel con la consigna «El arte y la cultura no viven de milagros». A su lado, una gestora cultural coreaba «Sin artistas no hay cultura».

    Y un músico, con un instrumento informal, entonaba: “Desembolso, desembolso, por qué no me desembolsas…” La multitud respondía: “¡Porque no hay plata!”. Otro, con voz de tenor desafinado, añadía: “La mora es un estado del alma, pero también es un estado de cuenta”.

    De pronto, un funcionario asomó por una ventana del Ministerio. Los manifestantes contuvieron la respiración. El funcionario dijo: “Vuelvan en 2027”. Y cerró la ventana. Entonces, el coro de gestores, en tono de zarzuela, cantó:

    “El arte no vive de milagros, pero los milagros tampoco viven del arte”. La tipografía roja y negra, mientras tanto, seguía ahí, llamativa, como recordando que la mora en la entrega de estímulos económicos asignados al sector cultural en Bogotá no es una abstracción: es un drama con fechas y nombres.

    La crónica se escribe sola: a las 11:00 a.m., en Bogotá, los artistas y gestores culturales recordaron al gobierno que sin artistas no hay cultura, y que la cultura no se financia con buenas intenciones.

    Se necesita desembolso. Y mientras el Ministerio de las Culturas, Las Artes y los Saberes no pague, la movilización seguirá. Porque el arte puede ser abstracto, pero el arriendo no. Y el mercado no acepta milagros como moneda.

    Así terminó la jornada: con pancartas rojas y negras, consignas, y la certeza de que el lunes 21 de septiembre quedará en la historia no por el pago, sino por la mora. Como decía un gestor cultural: “Nos deben desde 2026. A este paso, nos van a pagar en 3026”. Y no era un chiste. Era una crónica.

  • La educación para la paz.

     

    Hay lecciones que no se aprenden en los libros, sino en las rocas. En los golpes secos de la vida real, donde el otro no siempre piensa como yo, donde la frustración golpea antes que la razón. Ahí, en ese terreno pedregoso, se prueba de verdad la educación para la paz.

    La paz no es ausencia de conflicto. Es la habilidad de atravesarlo sin destruirnos. Y eso no se enseña con discursos: se enseña con práctica.

    Con un aula donde el error se nombra sin humillación, donde el desacuerdo se escucha antes de rebatirse.

    La educación para la paz empieza cuando un niño aprende a decir «me siento mal» en lugar de empujar, y cuando un adulto aprende a preguntar «¿qué te pasa?» en lugar de castigar.

    El cuidado es la otra cara de esta moneda. Cuidar no es solo proteger del daño; es reconocer que el otro existe, que importa, que su dolor me interpela.

    Una escuela que cuida no es la que tiene más normas, sino la que tiene más vínculos. El cuidado se teje en lo pequeño: en el saludo de la mañana, en la mirada que nota al que está callado, en la paciencia que no se rinde.

    Y la educación socioemocional es el suelo fértil donde todo esto crece. Nombrar emociones, regular impulsos, ponerse en el lugar del otro.

    No es un lujo ni un relleno curricular: es la base de cualquier aprendizaje. Un estudiante que no sabe gestionar su rabia no puede aprender álgebra; un docente que no reconoce su cansancio no puede sostener a nadie.

    Educar para la paz, desde el cuidado y lo socioemocional, es aceptar que las rocas existen. No se trata de esquivarlas, sino de aprender a caminar sobre ellas sin caer.

    Y, sobre todo, de enseñar que ningún golpe es tan fuerte como para no poder pedir ayuda, tender la mano y seguir juntos.

    Eso es lo que queda cuando el timbre suena: no la nota, sino la persona.

  • La dignidad cultural también es un derecho!

    La dignidad cultural también es un derecho!

    Se escuchan rumores a lo lejos? O muy cerca?  Se escucha un rumor…. No de cosas negativas, sino de música en una cancha de fútbol…. Ancianos que reciben una pensión después de años en la oscuridad, las piezas arqueológicas que vuelven después que desaparecieron de sus lugares originales…

     

    Todo esto lo creo un ministerio importante para todos: minculturas y fue el informe que nos dieron a todos…. Cuatro años (nada mal después del sufrimiento que hemos sufrido a lo largo de nuestra formación como nación, pero desde los 50s estuvimos sufriendo el doble) pero empezó a sentirse la esperanza la esperanza que se puede construir proyectos culturales.  Artes para la paz, talleres de  música en zonas apartadas, festival de danza de la guajira, el galeón San José, las redes que se fueron creando, las comunidades y los públicos que se fueron formando estos cuatro años….

    El plan nacional de cultura 2034 – 2038 y estuvimos al pendiente de el (les dejo el link de las observaciones que hicimos en tiktok) es solo el comienzo de todo lo que hicimos todo este tiempo y que nos dió autoconfianza de decir que también somos un medio digital y cultural. Nos dió una dignidad que nunca habíamos tenido.

    Y seguimos contando historias de cultura, colaboración y comunidad! Gracias por siempre estar allí.

  • Graba de forma auténtica.

    Graba de forma auténtica.

    Tienes una cámara, una causa y sesenta segundos para que Latinoamérica te preste atención. Mongabay y Ladera Sur acaban de soltar una beca que es básicamente un desafío: agarra tu mejor historia ambiental y conviértela en una bomba vertical de imágenes.

    Hablamos de fauna, caos climático, soluciones comunitarias o hasta ese cruce entre ecología y arte callejero. Si es urgente y visual, ellos lo quieren. Y ponen la plata donde está la boca: 1000 USD por pieza seleccionada. Sin ataduras. Solo súbelo en español e inglés y deja que el mundo lo vea.

    ¿Quiénes entran? Cineastas, periodistas, animadores, cuentacuentos: mayores de 18, con residencia en LATAM o credibilidad regional seria. No necesitas presupuesto de blockbuster; necesitas un brief afilado (500 palabras), un mood board que grite estilo y un plan de producción que demuestre que puedes hacerlo sin estrellarte.

    El plazo aprieta: 8 de julio, 23:59 (GMT-4). Los elegidos se sabrán en agosto.

    Así que menos scroll, más disparos (de cámara). Esta es tu oportunidad de hacer ruido donde importa: desde el Amazonas hasta los Andes y más allá.

    Postula aquí: https://form.jotform.com/Mongabay_Network/video (elige español y dale).

  • Vuelve el siembra fest! Y te está esperando a ti!

    Vuelve el siembra fest! Y te está esperando a ti!

    El cine no se hace en las nubes. Nace entre raíces, barro y manos callosas.

     

    Por eso el SiembraFest vuelve. Onceava edición. Del 9 al 18 de septiembre de 2026, Sasaima y Villeta (Cundinamarca) dejan de ser mapas para convertirse en pantallas. Plazas, polideportivos, veredas. El campo se toma el cine y el cine se deja untar de tierra.

     

    Este año, con un extra: 2026 es el Año Internacional de la Mujer Agricultora (la FAO lo dice, pero nosotras lo vivimos). La Muestra Central se llama Mujeres que sostienen la vida. No es metáfora. Son ellas —las que siembran maíz, tejen memoria, crían hijos y resisten sequías— las que protagonizan el relato. El festival les devuelve la mirada. Sin exotismos. Con afecto y verdades.

     

    Durante diez días, el audiovisual colombiano se desempolva. Sale de las salas de estreno, se sienta en el pasto, comparte tamal y conversa con quien nunca había visto su historia en una película. Porque el cine también es convite, taller, risa de niños y silencio de ancianos.

     

    ¿Y si tienes una historia que contar? La convocatoria oficial está abierta. Cortos, largos, ficción, docu, animación. Lo que dialogue con el territorio, las emociones, las formas de habitar este país tan atravesado. Fecha límite: 30 de junio de 2026.

     

    El SiembraFest no busca espectadores. Busca cómplices. Gente que entienda que una película, cuando se proyecta en el campo, no termina en los créditos. Sigue creciendo.

     

    Entrega tu obra. Que florezca donde importa.

  • Identidad, drag y rebelión en el escenario en cali. Arte queer!

    Identidad, drag y rebelión en el escenario en cali. Arte queer!

    Del 19 de junio al 4 de julio de 2026, Cali será el escenario de dos encuentros fundamentales para las artes escénicas latinoamericanas: el 8vo Encuentro Nacional de Arte Queer y el 3er Encuentro de Mujeres Artistas Latinoamericanas.

    Esta doble celebración reúne propuestas que atraviesan la memoria, el territorio y la identidad desde perspectivas diversas. La programación incluye obras como «Un pez en la tierra bajo la lluvia» desde Bogotá, el teatro documental brasileño de «Sin&nhá», el ritual escénico mexicano de «Wilma» y la danza crítica costarricense de «People Watching».

    El talento local también tiene espacio con montajes que abordan salud mental, herencias indígenas y comedia musical drag provenientes de Cali, Pasto y Restrepo.

    Como cierre, «The End of the World» propone una competencia de voguing y pasarela que celebra la creatividad desde el reciclaje.

    Los escenarios serán el Teatro del Presagio, el Teatrino del Teatro Municipal y el Centro Cultural Comfandi. La entrada es gratuita con inscripción previa, aunque algunas funciones en el Teatro del Presagio funcionan con aporte voluntario.

    Es importante inscribirse individualmente para cada obra y llegar con al menos 30 minutos de anticipación, ya que las puertas abren una hora antes y los cupos se liberan pasando ese tiempo. La organización solicita compromiso con las reservas para que más personas puedan disfrutar.

    Un encuentro que reafirma el arte como espacio de resistencia y encuentro.

  • Vuela alto, Viejo Gus: Adiós a un maestro del arte caleño.

    Vuela alto, Viejo Gus: Adiós a un maestro del arte caleño.

    Cali despide con cariño a Gustavo Hincapié Reyes, el querido “Viejo Gus”, artista plástico y declamador que nos dejó físicamente estos días la velación fue  el 7 y las exequias el 8 de junio en el Campo Santo Metropolitano del Sur.

    Nacido en 1944, dedicó más de 50 años al arte espontáneo con tinta china y tintas de color, plasmando rincones, personajes y el alma cotidiana de nuestra ciudad. Sus ilustraciones forman parte de la memoria colectiva de miles de caleños.

    Desde Mirá Leé el recuerdo es personal. Hace más de 22 años tuve el privilegio de conocerlo y compartir largas charlas sobre arte que marcaron mi camino.

    Lo consideré un amigo: un conversador generoso, lleno de sabiduría callejera y una pasión contagiosa por la creación que transmitía en cada encuentro.

    Hoy la comunidad artística lo honra con mensajes como “Vuela alto, Viejo Gus” y “Gracias por tus mariposas”.

    Que su legado nos inspire a seguir amando y pintando Cali con el mismo corazón. Gracias por las charlas y por recordarnos que el arte es un acto de amor por nuestra tierra.

    Que vuelves alto maestro Gus!

  • Opinión.  El Indio Solari: el último aullido de la bestia.

    Opinión. El Indio Solari: el último aullido de la bestia.

    Por Óscar Alberto García.  

    Hoy, 5 de junio de 2026, se apagó la voz que durante medio siglo supo traducir la rabia, la ternura y la lucidez de toda una generación.

    Carlos Alberto “El Indio” Solari partió de este mundo a los 77 años en su refugio de Parque Leloir, dejando un vacío que duele en el pecho de millones que crecimos cantando sus metáforas como oraciones laicas.

    No se fue un cantante más: se fue el artífice de un universo propio donde el rock dejó de ser mero entretenimiento para convertirse en refugio, espejo y arma contra la mediocridad.

    Su partida nos obliga a mirar de frente lo que siempre nos enseñó: que la verdadera rebeldía es la de seguir siendo uno mismo en un mundo que premia la obediencia.

    Solari construyó con Los Redonditos de Ricota y luego con sus Fundamentalistas del Aire Acondicionado una obra que trasciende géneros y fronteras.

    Sus letras, densas de literatura beat, simbolismo y crítica filosa, fueron banda sonora de dictaduras, crisis y resistencias cotidianas. “Jijiji”, “La Bestia Pop”, “Un Ángel para tu Soledad” no eran solo canciones: eran himnos que nos daban permiso para sentir rabia, para soñar y para no arrodillarnos.

    En un continente que a veces se olvida de sus propios poetas, el Indio nos recordó que la música puede ser territorio de dignidad y belleza salvaje.

    Su retiro por la enfermedad de Parkinson no lo silenció del todo. Siguió creando, honrando su compromiso con la autonomía creativa lejos de las lógicas del mercado.

    El Doctor Honoris Causa que le otorgó la Universidad de Buenos Aires en mayo pasado fue apenas el reconocimiento tardío de una academia que, por fin, se inclinó ante quien nunca necesitó sus diplomas.

    Ese gesto, como sus recitales multitudinarios que se convertían en misas ricoteras, confirma que su legado no está en los charts ni en las listas de éxitos, sino en la forma en que miles de personas encontraron en sus versos las palabras que ellos mismos no lograban pronunciar.

    Hoy, mientras el Río Cali sigue corriendo como testigo silencioso de nuestras propias luchas, desde Mirá Leé rendimos homenaje al Indio con gratitud profunda.

    Su partida nos deja la responsabilidad de seguir cuidando esa llama contracultural que él alimentó con maestría. Gracias, Carlos Alberto. Gracias por enseñarnos que la poesía puede ser rock, que la rebeldía puede ser amor y que, incluso cuando la bestia parece dormida, siempre queda un último aullido capaz de despertar conciencias. Que tu vuelo sea liviano, maestro. La ricota sigue rodando.

     

  • El festival de teatro callejero de mesitas del colegio ya está aquí!

    El festival de teatro callejero de mesitas del colegio ya está aquí!

    El viento que baja de la montaña trae un eco distinto. Ya no es el murmullo de la rutina provincial, sino el estruendo de los cueros que empiezan a templarse.

    Del 5 al 8 de junio, Mesitas del Colegio deja de ser solo un mapa de fin de semana para convertirse en el epicentro de una insurrección pacífica, poética y necesaria.

    Llega el XXI Festival de Teatro Callejero, y con él, una certeza: la calle no le pertenece a los escritorios ni a los decretos; la calle es de quien la camina, la sueña y la actúa.

    El arte no pide permiso, recupera su derecho.  

    Mesitas se prepara para una metamorfosis. No es un festival más en el calendario burocrático de la cultura oficial.

    No hay palcos VIP, ni cintas de seguridad que alejen al espectador del actor. Aquí, el escenario es el andén, la plaza pública, la esquina olvidada del barrio.

    Durante cuatro días, más de 39 agrupaciones teatrales y artísticas, llegadas de distintas geografías de Colombia y del mundo, transformarán el cemento en un lienzo vivo de comparsas, zancos, tambores y máscaras.

    El teatro callejero no es un espectáculo que se consume pasivamente; es un encuentro cara a cara, una interpelación directa al alma de la comunidad.

    Esta vigesimoprimera edición llega con una carga simbólica profunda. No nace de los grandes presupuestos estatales ni de los patrocinios corporativos que lavan conciencias.

    Nace de abajo. Es la respuesta digna, estética y contundente a la infamia institucional.
    La respuesta al prejuicio: autogestión y memoria.  

    La memoria es el arma de los pueblos libres. En diciembre, el alcalde Diego López lanzó un dardo envenenado desde la comodidad de su cargo, pretendiendo reducir este patrimonio colectivo a un burdo espacio de «consumo de sustancias».

    La infamia, sin embargo, en lugar de apagar el fuego, avivó las brasas de la dignidad comunitaria. El prejuicio oficial se estrelló contra la muralla de la organización popular.

    ¿Cómo se financia la resistencia cultural cuando el poder le da la espalda? Con las uñas, con el corazón y con la mística del barrio. Este festival es un milagro de la autogestión:

    * Se sostiene a punta de «viejo teca».
    * Se levanta con el sudor de las «coca-colas bailables».
    * Se financia con la venta de bonos solidarios.
    * Se alimenta gracias al banco de alimentos que los mismos vecinos y comerciantes han levantado.

    El pueblo se ha unido para abrazar a los artistas que, en un acto de generosidad inmensa, han donado su trabajo.

    Aquí nadie viene a hacerse rico; se viene a enriquecer el espíritu colectivo. Frente al intento de criminalizar el arte callejero, Mesitas responde con solidaridad, ollas comunitarias y hospitalidad popular.

    El artista no es un peligro; es el espejo donde la sociedad se mira y se reconoce.

    El asfalto como trinchera del diálogo. 

    En tiempos donde los territorios colombianos cargan con las cicatrices del conflicto y el aislamiento, el espacio público necesita desesperadamente imaginación, diálogo y encuentro humano.

    El teatro en la calle es la antítesis del miedo. Cuando un zanquero se eleva sobre la multitud o cuando un payaso arranca la risa de un niño descalzo, se fractura el orden impuesto.

    Las más de 39 agrupaciones que se darán cita en el municipio no solo traen técnicas escénicas; traen memoria y resistencia. Los desfiles, talleres y funciones programadas son un grito de libertad en un espacio que le pertenece legítimamente a la ciudadanía.

    La dignidad no se negocia.  

    La invitación que hoy se lanza desde Mesitas del Colegio es un llamado a la defensa activa de lo público.

    No se trata solo de aplaudir un espectáculo; se trata de defender la calle como un territorio de paz, libre de la censura moralista del gobernante de turno.

    El XXI Festival de Teatro Callejero ya es una victoria antes de que caiga el primer telón imaginario.

    Es la demostración de que el arte hecho desde los territorios es indestructible cuando el pueblo lo asume como propio.

    Mientras las calles se llenen de tambores y las miradas se crucen sin intermediarios, la dignidad seguirá marchando firme sobre el asfalto. ¡Que rujan los tambores y que viva el teatro callejero!