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  • De 800 profesores a 86 caminantes: la marcha que cambió la educación pública en Colombia llega al cine.

    De 800 profesores a 86 caminantes: la marcha que cambió la educación pública en Colombia llega al cine.

    Hay historias que el poder prefiere mantener bajo el polvo del olvido, pero hay memorias que tienen la mala costumbre de no callarse nunca.

    En 1966, mientras el país miraba hacia otro lado, 800 quijotes con tiza en mano decidieron que ya no aguantaban más el hambre, el desprecio y el olvido institucional. No pedían lujos; pedían lo elemental: dignidad para enseñar.

    El rugido de los estómagos vacíos.  

    Imagina la escena: Santa Marta, un calor que quema hasta las ideas y un grupo de docentes que no han recibido su sueldo en nueve meses.

    La respuesta del Estado, como suele ser costumbre, fue el silencio. Entonces, la indignación se transformó en asfalto.

    Lo que comenzó como una protesta local se convirtió en La Marcha del Hambre, una epopeya de 1.600 kilómetros que atravesó la geografía de un país que históricamente le ha dado la espalda a sus aulas.

    No fue un camino de rosas. Fue un calvario de ampollas, sed y persecución. De los 800 que salieron, solo 86 valientes lograron pisar la fría Bogotá para mirar a los ojos al presidente Carlos Lleras Restrepo.

    Esos 86 no solo llevaban sus cuerpos agotados; cargaban con la esperanza de todo un gremio que entendió que, si el Gobierno no escucha las razones, tendrá que escuchar el eco de los pasos en la calle.

    La pantalla como trinchera de memoria. 

    Hoy, sesenta años después, esa gesta no se queda en los libros de historia que nadie lee. La directora y docente Sorany Marín Trejos ha decidido que el cine es la mejor herramienta para desenterrar la verdad.

    Su documental, *La Marcha del Hambre*, no es solo una película; es un acto de reparación.
    «Esta obra es el espejo de una lucha que aún no termina. Es justicia poética para quienes sembraron las bases del Estatuto Docente con el sudor de su frente.»

    La cinta ya está haciendo ruido en el exterior, cosechando premios en festivales de Uruguay, demostrando que la lucha por la educación pública es un lenguaje universal.

    Mientras algunos se empeñan en romantizar la precariedad, este documental nos recuerda que los derechos no se mendigan, se conquistan.

    ¿Por qué esta historia nos quema las manos hoy?

    Ver este documental no es un ejercicio de nostalgia. Es una bofetada de realidad para entender de dónde venimos:

    – El origen de la carrera: Sin esos kilómetros recorridos, el Estatuto Docente que hoy protege a miles de maestros sería una fantasía.

    – La unión como músculo: Demuestra que cuando el magisterio se une, no hay distancia ni frío que lo detenga.

    La deuda eterna: Nos recuerda que el Estado colombiano sigue teniendo una cuenta pendiente con la educación rural y la dignidad de quienes forman el futuro. (Aunque ahora con este gobierno se está subsanando).

    El veredicto de la calle
    Desde este 14 de mayo, las salas de cine se convierten en aulas de resistencia. No es solo cine para maestros; es cine para cualquier colombiano que crea que la educación es el único camino real hacia la libertad.

    No permitamos que el sacrificio de esos 86 héroes se pierda en el ruido de la política barata de siempre.

    Que se llenen las salas, que se incomoden los de arriba y que se escuche fuerte el grito que todavía resuena desde 1966: ¡Dignidad para el maestro, educación para el pueblo!

    La memoria es el único antídoto contra la repetición de las injusticias. Nos vemos en el cine, porque un pueblo que olvida sus marchas está condenado a caminar en círculos.
    ¡Hasta la victoria de la inteligencia! ✊📽️

    Puedes ver el trailer aquí.   https://youtu.be/X5ZrTn-5QG4?si=XE_8JxI8qBuvIBO5

     

  • Cali está en los premios iberoamericanos dti en rio de Janeiro por turismo indígena.

    Cali está en los premios iberoamericanos dti en rio de Janeiro por turismo indígena.

    Cali no solo baila; ahora, se piensa y se proyecta desde la entraña. Mientras el mundo observa a las grandes metrópolis de concreto y cristal, la capital del Valle ha decidido apostar por lo que nadie más tiene:

    la sangre y el barrio. Esta apuesta, arriesgada y genuina, la tiene hoy sentada en la mesa de los finalistas de los Premios Iberoamericanos de Turismo Inteligente, cuya gala final hará vibrar a Río de Janeiro este 27 de abril.

    No es una nominación de oficina ni un galardón de escritorio. Es el reconocimiento a una ciudad que ha entendido que la «inteligencia» en el turismo no es solo tener Wi-Fi en las plazas, sino saber leer el ADN de su gente.

    El susurro de los ancestros en el asfalto.  

    En la categoría de Inclusión Social, Cali compite con un proyecto que rompe cualquier molde convencional: ‘Territorios Ancestrales’.

    Es, en esencia, la reivindicación del turismo indígena urbano. ¿Quién dijo que lo ancestral solo vive en la selva o la montaña?

    En las calles caleñas laten ocho comunidades que han decidido abrir sus puertas bajo un modelo de gobernanza real, basado en el consentimiento y el respeto.

    Con 35 emprendimientos validados y el eco de siete idiomas nativos resonando entre el ruido del tráfico, Cali le está diciendo a Iberoamérica que la inclusión no es un favor, sino una estrategia de mercado consciente.

    Es turismo con rostro, con historia y con una metodología que pone la dignidad de la comunidad por encima de la foto del visitante.

    El Obrero: Donde el patrimonio se suda y se baila. 

    Por otro lado, en la categoría de Patrimonio, la ciudad ha puesto sus fichas en un nombre que es pura mística: el Barrio Obrero.

    Aquí, la salsa no es un disco que suena de fondo; es un patrimonio vivo que respira en cada esquina. El proyecto nominado es una oda a la renovación urbana que no busca desplazar, sino potenciar.

    Con una inversión que roza los $20.000 millones y más de 9.000 metros cuadrados intervenidos, el Obrero se ha convertido en un museo a cielo abierto donde la economía local se dinamiza al ritmo del timbal.

    Se trata de proteger el alma de la ciudad para que el turista no solo vea, sino que entienda por qué Cali es la capital mundial de este género. Los 39 emprendimientos locales fortalecidos son la prueba de que la cultura, cuando se gestiona con inteligencia, es el motor económico más potente que existe.

    Un sello de validación internacional.  

    La presencia de Cali en el Foro Iberoamericano de Destinos Turísticos Inteligentes (FIDI) no es casualidad.

    Bajo la directriz del alcalde Alejandro Eder y la ejecución de la Secretaría de Turismo y casa ternario la ciudad está validando un modelo que mezcla la innovación con la raíz.

    Como bien dice María Fernanda Campuzano, secretaria de Turismo, se trata de demostrar que el turismo inteligente se construye desde las comunidades.

    Cali llega a Brasil no como una invitada más, sino como una referente de sostenibilidad e inclusión. Estas dos nominaciones son un mensaje claro para la Red Iberoamericana: el futuro del turismo no está en replicar modelos europeos, sino en profundizar en la identidad propia.

    Cali está demostrando que el turismo inteligente también se construye desde las comunidades y desde el patrimonio vivo que nos identifica ante el mundo.

    El próximo 27 de abril, en el corazón de Río, se sabrá si estos proyectos se traen el oro. Pero, más allá del metal del trofeo, Cali ya ganó.

    Ganó el respeto de sus pares y, sobre todo, reafirmó que su mayor riqueza no está en las vitrinas, sino en la fuerza de su gente indígena y el repique de sus barrios populares. Cali está lista para el mundo, pero bajo sus propios términos.

  • Reseña libro comunicación para el desarrollo de Unicef.

    Reseña libro comunicación para el desarrollo de Unicef.

    Este texto lo leímos debido a que queríamos hacer una propuesta para la política pública del congreso de culturas vivas comunitarias realizado en cali en el mes de abril.  (Estaremos detallando sobre el congreso de cultura viva comunitaria y hacer una investigación pequeña).

    Hay textos que no se leen, se auscultan. Lo que tenemos entre manos no es un manual técnico de la burocracia internacional, sino un manifiesto sobre el arma más subestimada de la emancipación: la comunicación.

    Bajo el título La comunicación: El motor olvidado del desarrollo humano sostenible, se esconde una crítica frontal a la vieja escuela del asistencialismo que ve a los pueblos como receptores pasivos de migajas y no como arquitectos de su propio destino.

    Desde la trinchera de la Comunicación para el Desarrollo (CPD),  este libro nos arroja una verdad incómoda para los tecnócratas: no basta con enviar suministros si no se ha escuchado el pulso de la comunidad.

    Aquí, la comunicación se despoja de su traje de gala corporativo —ese que solo busca vender imágenes impecables y logos de colores— para ponerse las botas y caminar el barro.

    El Diálogo como Herramienta de Demolición.  

    El núcleo de la obra desarticula la falacia de que comunicar es «difundir información». Si algo nos enseña este recorrido por las estrategias de la ONU es que la información sin participación es solo propaganda.

    La CPD se presenta como un proceso social basado en el diálogo, una estructura donde el poder no fluye en una sola dirección (de arriba hacia abajo), sino que circula, choca y se transforma.

    El texto nos guía a través de cuatro ejes que son, en esencia, actos de resistencia:

    – Cambio de comportamiento: No como manipulación, sino como salud y prevención.

    – Cambio social: El diálogo comunitario frente a la parálisis del aislamiento.

    – Incidencia: El asalto a los despachos donde se toman las decisiones para que los recursos dejen de ser un privilegio y pasen a ser un derecho.

    – Entornos de medios: La urgencia de voces que no respondan al capital, sino a la ciudadanía.

    La Radiografía de la Dignidad.  

    Lo que fascina de esta crónica es cómo aterriza la teoría en el suelo firme de la realidad. Cuando el libro menciona las radios comunitarias en Nepal o los tableros de información en Nigeria, no está citando anécdotas, está documentando la recuperación de la voz.

    En esos espacios, la comunicación deja de ser un «accesorio» para convertirse en el sistema nervioso de la comunidad.

    La obra es implacable al señalar que, sin un enfoque basado en los derechos humanos y la igualdad de género, cualquier intento de desarrollo es solo maquillaje.

    La comunicación es el único puente capaz de cruzar el abismo de la marginación. Si las personas vulnerables no influyen en las decisiones que marcan su vida, no hay desarrollo; hay ocupación.

    Una Lectura para nosotros.  

    Este no es un libro para quienes buscan soluciones rápidas de oficina. Es para quienes entienden que el empoderamiento no es una palabra de moda en un folleto, sino la redistribución radical de la palabra.

    La crítica que subyace en estas páginas es clara: el olvido de la comunicación ha sido, a menudo, una estrategia de control. Recuperar ese motor es, por tanto, un acto de soberanía.

    En conclusión, esta obra nos recuerda que el desarrollo será centrado en las personas o no será nada.

    La comunicación es el latido que mantiene viva la esperanza de un mundo donde el silencio deje de ser el idioma de los oprimidos.

    Una pieza imprescindible para entender que, antes que el pan, a veces lo que más urge es el derecho a decir «aquí estamos».

     

  • El marketing digital es una forma de tener trabajo remoto?

    El marketing digital es una forma de tener trabajo remoto?

    Bogotá amanece bajo una nube gris de hollín y bocinas, pero en un apartamento del barrio El Chicó —o quizás en una hamaca en Palomino—, la realidad es otra.

    No hay fichaje de entrada, solo el sonido de una MacBook que se abre y el aroma a café recién filtrado.

    Para miles de colombianos en este 2026, el marketing digital ya no es un departamento en una multinacional de la calle 72; es el pasaporte a una autonomía que antes parecía ciencia ficción.

    La ruptura del cordón umbilical corporativo. 

    Hubo un tiempo en que «hacer marketing» significaba reuniones presenciales infinitas y tableros llenos de post-its.

    Hoy, esa estructura ha colapsado. La democratización de herramientas de IA y la madurez de la economía freelance han permitido que un Trafficker en Medellín gestione campañas para una marca de moda en Madrid, mientras un Copywriter en Manizales redacta estrategias para Silicon Valley.

    Libertad geográfica: El 70% de las vacantes digitales en el país ya se ofertan como «100% remoto» o «home office».

    Arbitraje salarial: Ganar en dólares o euros viviendo con el costo de vida local es el nuevo «sueño colombiano».

    Especialización extrema: Ya no se busca al «todero»; se busca al experto en nichos (SEO para e-commerce, automatización de funnels, analistas de datos).

    El reverso de la moneda: Entre el slack y el burnout.  

    Pero no todo es estética minimalista y nómadas digitales. El trabajo remoto en marketing ha traído consigo una nueva forma de esclavitud: la hiperconectividad.

    El grupo de WhatsApp que nunca duerme, las métricas que exigen atención en tiempo real y la difusa línea entre la sala de la casa y la sala de juntas.

    «Mi oficina es mi mochila, pero mi jefe es un algoritmo que no entiende de domingos», comenta un estratega de contenido que prefirió el anonimato.

    La paradoja es clara. Colombia se ha convertido en una cantera de talento digital para el mundo por dos razones: nuestra creatividad visceral y una tasa de cambio que nos hace competitivos.

    Sin embargo, la salud mental se ha vuelto la moneda de cambio en este mercado de clics y conversiones.

    El veredicto: ¿Oportunidad o espejismo?

    El marketing digital en Colombia no es solo una forma de trabajo remoto; es la punta de lanza de una revolución laboral.

    Ha demostrado que el talento no necesita un escritorio fijo para ser brillante. Mientras el Estado intenta regular el teletrabajo y las empresas tradicionales luchan por el regreso a la oficina, el ecosistema digital ya se mudó a la nube.

    La pregunta que queda flotando en el aire no es si se puede trabajar desde casa, sino si estamos listos para la responsabilidad de ser nuestros propios directores de orquesta en un mundo que nunca deja de scrollear.

  • Convocatoria era futuro: el fondo audiovisual para la equidad racial ya se encuentra aquí.

    Convocatoria era futuro: el fondo audiovisual para la equidad racial ya se encuentra aquí.

    En un país donde la pantalla grande ha sido, por décadas, un club privado de estéticas importadas y relatos de «clase media alta en crisis existencial», surge una pregunta que pica como el sol del Chocó a mediodía:

    ¿Si tuviéramos otras imágenes, qué pensaríamos de nosotros? No es una duda retórica; es un desafío estructural.

    Durante años, la representación de las comunidades étnicas en Colombia ha oscilado entre el folclorismo condescendiente o el retrato crudo de la carencia.

    Pero el guion está cambiando, y esta vez, quienes sostienen la cámara no piden permiso para entrar en el encuadre.

    La llegada de la segunda convocatoria de ERA FUTURO, el Fondo Audiovisual para la Equidad Racial de Manos Visibles, no es solo una noticia administrativa; es un acto de soberanía narrativa.

    Estamos hablando de un fondo que entiende que la equidad no es un adorno en los créditos finales, sino una base sólida desde la producción.

    La regla es clara y contundente: empresas cinematográficas con al menos un 40% de participación de personas indígenas o afrodescendientes. Aquí no se trata de «incluir», se trata de pertenecer.

    La Anatomía de la Nueva Imagen. 

    La convocatoria busca largometrajes, ya sean de ficción o documental, que tengan la potencia estética de una marea alta. No buscan contenidos ligeros; buscan cinematografías que miren de frente los problemas urgentes de nuestro tiempo. Es una apuesta por el cine que no solo se ve, sino que se siente en los huesos.

    ¿Qué se necesita?

    Identidad en el ADN: La cuota del 40% asegura que la mirada étnica sea parte de la toma de decisiones, no solo un decorado frente a la lente.

    Madurez Creativa: Proyectos en etapa avanzada de desarrollo, producción, posproducción o incluso listos para el gran estreno.

    Visión Artística: Menos clichés, más riesgo. Se premia la estética que rompe el molde tradicional del «cine colombiano de exportación».

    El Reloj Corre: La Ruta Hacia el Pitch.  

    El calendario cinematográfico de este 2026 ya tiene marcadas sus fechas de oro. Quienes tengan historias que queman en el pecho tienen hasta el 21 de mayo para cerrar sus carpetas y enviar ese formulario que podría cambiar el rumbo de su productora.

    Después, vendrá el suspenso: el 12 de junio se conocerán los aceptados, y entre el 2 y 3 de julio, los seleccionados tendrán que defender su visión en un pitch que promete ser más intenso que un clímax de suspenso.

    Finalmente, el 9 de julio, el país conocerá a los nuevos guardianes de nuestras imágenes.
    «No estamos pidiendo un espacio en su historia; estamos construyendo la nuestra.»

    La verdadera transformación no ocurre en la alfombra roja, ocurre en el presupuesto, en la financiación y en la libertad de contar quiénes somos sin filtros coloniales.

    Manos Visibles, a través de ERA FUTURO, está poniendo los recursos donde antes solo había promesas.

    Si tienes el guion, si tienes la empresa con el alma diversa y si tienes la rabia o la ternura necesaria para capturar nuestra realidad, el correo audiovisual@manosvisibles.org es tu puerta de entrada.

    Porque si cambiamos las imágenes, cambiamos el pensamiento. Y si cambiamos lo que pensamos de nosotros, el futuro deja de ser una incertidumbre para convertirse en una película que, por fin, nos representa con dignidad y belleza.
    Corten. Cámara. ¡Acción por la equidad!

  • Una noche de versos, música y encuentro dio inicio al Festival Internacional de Poesía de Cali.

    Una noche de versos, música y encuentro dio inicio al Festival Internacional de Poesía de Cali.

    El Teatro Jorge Isaacs no es solo un edificio de arquitectura neoclásica; es una caja de resonancia donde los fantasmas de Cali y sus esperanzas más urgentes se sientan en la misma fila.

    La noche del estreno, el aire afuera era el de siempre: denso, cargado de esa humedad del trópico que parece retener los murmullos de la calle.

    Pero adentro, el silencio tenía otra textura. Se inauguraba la vigésima sexta versión del Festival Internacional de Poesía de Cali, y la consigna —»Apertura del cielo: donde la palabra se hace territorio»— no era un simple eslogan, era una declaración de principios en una ciudad que intenta, a pulso, zurcir sus heridas.

    Cali es una ciudad que sabe de ruidos, de tambores y de gritos, pero que a veces olvida el peso del susurro.

    Por eso, este festival se presenta como una «infraestructura cultural viva». Julián Eduardo Arteaga Aguilar, desde su rol en la Secretaría de Cultura, lo dejó claro:

    no se trata de leer poemas en un pedestal, sino de tejer una red que baje de los cerros, que cruce las comunas y se pierda en los corregimientos. Una red que abraza para que nadie se caiga.

    En el escenario, la geografía se volvió una sola sustancia. Voces de Chile, Brasil, México, Venezuela y Bolivia se mezclaron con el cantado caleño y los acentos de la provincia colombiana.

    Fue un diálogo de fronteras rotas. El poeta chileno Héctor Hernández Montecinos, con esa lucidez que otorga el oficio de mirar lo invisible, lo celebró como el cumplimiento de un sueño.

    Porque en Cali, la poesía ha dejado de ser un ejercicio solitario para convertirse en un encuentro ciudadano, en una apuesta política por la ternura.

    Pero el momento que detuvo el reloj no vino de los grandes nombres internacionales. Vino de la fragilidad que se hace fuerte.

    Salomé Salazar y Liam Vargas, dos pequeños del taller de poesía de la Fundación Valle del Lili, subieron al estrado.

    Ellos, que conocen los pasillos de los hospitales y el peso de la enfermedad, demostraron que la palabra es, ante todo, una medicina.

    Para estos niños, el verso no es un adorno; es el lugar donde el miedo se transforma en asombro y donde el dolor se permite ser otra cosa, quizás una imagen brillante.

    Tal vez el cielo sea este espacio breve, donde la voz del otro no es una amenaza, sino el puente que cruza el río de la ausencia, la semilla que germina en el desierto del olvido.”

    Mientras la voz de la cantante lírica Laura Villa llenaba los rincones del teatro, quedaba claro que la ciudad estaba ensayando una nueva forma de habitarse.

    Hasta el 9 de mayo, la programación promete ser un asalto pacífico a los espacios públicos: desde el recital afro “Raíz y tambor” en la Universidad Antonio José Camacho, hasta los recorridos patrimoniales por el centro histórico donde los fantasmas de los poetas de antaño seguramente se unirán a la caminata.

    No es poca cosa. En una época donde el lenguaje parece agotado por la confrontación, que Cali decida que su cielo esté «abierto para todas las voces» es un acto de resistencia.

    Se habla de poesía urbana, de slam, de lenguajes del futuro en Yawa y de bibliotecas que se llenan de gente que no va a buscar datos, sino a buscarse a sí misma en el verso ajeno.

    La clausura en la Sala Beethoven será el cierre de este «coro de voces que permanecen», pero la verdadera crónica se escribirá en la calle, cuando el festival termine y la gente se lleve, bajo el brazo o en la memoria, una palabra nueva para nombrar su propio territorio.

  • El turismo comunitario en cali: como se está desarrollando?

    El turismo comunitario en cali: como se está desarrollando?

    La guala trepa la pendiente de la Comuna 20 con el motor rabiando, desafiando la gravedad de una Cali que durante décadas prefirió mirar hacia el plano, ignorando las lomas donde se cocinaba la verdadera resistencia cultural.

    Hoy, sin embargo, el viento de la tarde no huele a pólvora ni a miedo. Huele a café recién colado en los miradores improvisados de Siloé, a pintura fresca sobre las fachadas de la Calle Arcoíris y a la dignidad de un pueblo que decidió arrebatarle su propia narrativa a las páginas judiciales de los diarios.
    El turismo comunitario en Cali ya no es una promesa exótica ni un experimento de oenegé de oficina; es una realidad de asfalto, sudor y autogestión.

    En los laberintos de la loma, más de once colectivos locales han entendido que la memoria no se entierra, se camina.

    El visitante que llega hasta la cancha La Amistad o se asoma al Mirador 360 no busca el confort anestésico de un hotel cinco estrellas; busca la descarga eléctrica del hip-hop, los relatos de los viejos que fundaron el barrio a punta de convites y la verdad sin filtros de un territorio que sanó sus heridas a través del arte urbano.

    La paradoja de la cumbre: de la exclusión a la vitrina.  

    Mientras el centro histórico repite sus postales de siempre, la periferia de Cali se reinventa como el verdadero epicentro de la reconciliación. No es un fenómeno fortuito.

    El tejido comunitario ha sabido forzar la mano de la burocracia estatal, obligando a incubadoras de proyectos y comités locales a financiar con recursos públicos lo que los jóvenes del barrio levantaron con las uñas.

    El resultado: un corredor turístico que conecta la memoria viva de la salsa del Barrio Obrero con la resistencia ecológica de la ladera.

    Pero la transformación no es solo urbana. En las goteras de la ciudad, allá donde el cemento cede el paso a la niebla de los Farallones, el fenómeno muta.

    Corregimientos como Villacarmelo, Felidia y Pance están librando su propia batalla. Campesinos y ambientalistas han convertido el senderismo y las huertas tradicionales en una trinchera contra la expansión urbana descontrolada.

    El mensaje de los colectivos es claro: el agua, la fauna y el territorio se defienden mostrando su valor, no vendiendo la tierra al mejor postor inmobiliario.

    El reto del espejo: evitar la trampa de la postal.  

    El peligro, por supuesto, acecha en cada esquina donde un turista saca su teléfono para capturar la pobreza estética del muralismo. La línea entre la reivindicación social y la explotación de la nostalgia popular es delgada.

    Los líderes locales lo saben. Por eso insisten en que aquí no se viene a ver «cómo sobrevive el marginado», sino a consumir economía real: el bolso tejido por la vecina, el almuerzo en la fonda de la esquina, el café cultivado en la misma loma.
    «Para transformar el territorio tuvimos que sanar la rabia», se escucha decir en las asambleas comunitarias. Y es esa sanación la que se ofrece en cada recorrido.

    Cali, la ciudad que se debate siempre entre la fiesta eterna y la desigualdad profunda, parece haber encontrado en sus bases una brújula impensada.

    El turismo comunitario no va a solucionar el desempleo estructural ni la falta de oportunidades de la noche a la mañana, pero ha logrado algo más subversivo: que el habitante de la ladera mire al visitante a los ojos, de igual a igual, y le demuestre que el futuro de la sucursal ya no se decide abajo, sino que se está escribiendo allá arriba, donde el viento pega primero.

  • LIBROS QUE HAN SIDO PROHIBIDOS O DESCATALOGADOS ESCRITOS POR MUJERES.

    LIBROS QUE HAN SIDO PROHIBIDOS O DESCATALOGADOS ESCRITOS POR MUJERES.

    Por María Josefa Aviles.  Influencer y creadora de contenido literaria, escritora y periodista.

    Hay libros que tenemos que leer una vez en la vida, ya por que han sido prohibidos o descatalogados.

    Pero lo más importante porque han sido escritos por mujeres, sabemos que algunas de las mejores obras de la literatura universal han sido escritos por mujeres aquí daremos una mirada algunos de eso libros las cuales he recopilado en una pequeña investigación donde veremos de todo un poco.

    Los libros de los cuales te hablare en su momento fueron prohibidos o descatalogados por los temas que tocaban y todos ellos los podemos ya en la actualidad obtener gracias a diferentes editoriales.

    Aquí alguno de esos libros:

    Nawal el Saadawi la cara oculta de Eva.

    La principal feminista árabe y la primera en denunciar en sus libros la mutilación de las mujeres.

    La cara oculta de Eva es un clásico de la literatura árabe moderna denuncia la opresión que sufren las mujeres en el mundo islámico y, con unos nuevos prólogos y epílogos mantiene su vigencia más de veinticinco años después de su publicación.

    Nawai el sadawi relata de manera impactante la violencia y la injusticia que se ha extendido por la sociedad en la que vive su experiencia, como médico rural en distintas zonas de Egipto, como testigo de la prostitución, de los asesinatos por razones de honor y de los abusos sexuales, además de la ablación, que ella misma sufrió de niña la impulsaron a dar testimonio de todo este sufrimiento, con claridad y precisión detecta y analiza las causas de esta situación y describe el papel histórico de la mujer árabe en la religión y la literatura.

    Para la autora el velo, la poligamia y la falta desigualdad ante la ley de hombres y mujeres son incompatibles con el islam y con cualquiera de las otras religiones.

    Octavia Bluter la estirpe de lilith y la parábola del sembrador.

    Octavia Estela fue una escritora estadounidense de ciencia ficción, ha recibido tanto el premio Hugo como el premio nébula en más de una ocasión en 1995 se convirtió en la primera escritora de ciencia ficción en recibir el título genius de la fundación Mac Arthur.

    La estirpe de lilith la trilogía, olvidada de la gran dama de la ciencia ficción, treinta años después de su primera publicación en castellano, la estirpe de lilith, título que reúne la trilogía xenogenesis en un solo volumen, vuelve a revindicar a Octavia E. Butler.

    Lilith iyapo despierta en una nave espacial oankali, la raza alienígena que salvó a la humanidad de la extinción después de que la tierra quedara desbastada a causa de una guerra nuclear estos seres han mantenido a lilith y a otros supervivientes dormidos en animación suspendida durante siglos. Ella será la elegida que guiara a los suyos de vuelta a su propio planeta.

    La mano izquierda de la oscuridad de Úrsula leguin

    La mano izquierda de la oscuridad es una novela de ciencia ficción publicada en marzo de 1969.

    Sinopsis: la luz es la mano izquierda de la oscuridad y la oscuridad es la mano derecha de la luz. Las dos son una, vida y muerte juntas como amantes en kemmer, como manos manos unidas, como el término y el comienzo. Este es un clásico de ciencia ficción y una obra de fantasía feminista.

    El color purpura de Alice Walker

    El color purpura es una novela epistolar de 1982 de la autora estadounidense Alice Walker que gano el premio Pulitzer de ficción 1983.

    Esta es la historia de dos hermanas norteamericanas de raza negra, netti ejerce como misionera en áfrica y Celia vive en el sur de los estados unidos, casada con un hombre al que odia y abrumada por la vergüenza de haber sido violada por quien cree que es su padre, a lo largo de treinta años ambas mantienen el recuerdo y la esperanza de reencontrarse y vuelcan sus sentimientos en unas cartas.

    Nada de Carmen La forte. 

    Nada es la primera novela escrita por la autora barcelonesa Carmen Laforte y una de las obras literarias más importantes de la España del siglo XX.

    Se trata de una obra existencialista que representa el estancamiento y la pobreza que se vivió en posguerra española en los primeros años del franquismo.

    Orlando de Virginia Wolf. 

    Orlando una biografía es la sexta novela de Virginia Wolf publicada el 11 de octubre de 1928 la editorial que se encargó de su publicación horgarth press, pertenecía al matrimonio de Virginia Wolf se trata de una obra biográfica sobre la vida de su amigo y amante vita, está obra es un antes y un después por lo que significó para el feminismo.

    El cuento de la criada de Margaret Atwood. 

    El cuento de la criada publicada en 1985 es una novela distopica y una de las obras más importantes de la escritura canadiense Margaret Atwood en ella destaca la crítica social y el trato a la mujer temas frecuentes en sus obras.

    Sinopsis

    En la republica de Gilead, donde impera una dictadura puritana de inspiración bíblica ideada a partir del antiguo testamento, Defred como todas las mujeres ha perdido todos sus derechos y su misión en la sociedad se reduce a procrear.

    Estos son algunos libros que en su momento fueron prohibidos en ciertas partes y otros fueros descatalogados y rescatados por nuevas editoriales, he aquí una lista de algunos de esos títulos, resaltando que todos son escritos por mujeres que alzaron su voz.

    Si queremos saber más por que las magníficas escritoras como Úrsula Leguin y Octavia Bluter desaparecieron de las librerías la respuesta es muy fácil eran mujeres que escribían ciencia ficción un género que en el momento solo pertenecía a los hombres, pero gracias a planeta y al sello minotauro por volver a traernos a estas magnificas escritoras.

    El libro la cara oculta de Eva fue prohibido en diferentes países de la zona también la escritora perdió su empleo y fue exiliada en cuanto al color purpura, el cuento de la criada, Orlando y la nada fueron libros que fueron prohibidos en ciertos lugares pero que ahora podemos encontrar en las librerías.

    pero la pregunta que tenemos que hacernos es porque prohibir o censurar libros escritos por mujeres la verdad no tiene ningún misterio las mujeres hemos sido oprimidas durante mucho tiempo así que ser mujer y ser escritora era algo y sigue siendo algo difícil en un mundo patriarcal donde tenemos que lucharnos cada vez más un espacio en oficios que parecen ser solo para hombres.

  • El ocaso de las pasarelas de papel: Miranda Priestly en la era del clic.

    El ocaso de las pasarelas de papel: Miranda Priestly en la era del clic.

    El eco de los tacones de aguja sobre el mármol de Elias-Clarke ya no suena a poder, sino a nostalgia. En la secuela que nadie pidió pero que la realidad nos impuso, *El diablo viste a la moda* ha dejado de ser un manifiesto sobre el azul cerúleo para convertirse en la autopsia de una industria que se desangra entre algoritmos y muros de pago.

    Miranda Priestly no está luchando contra una nueva diseñadora de vanguardia; está luchando contra un adolescente en TikTok que tiene más relevancia que una portada de setecientas páginas.

    El prestigio no paga el servidor. 

    La premisa es cruda. Aquella redacción blindada, donde una mirada de Miranda podía hundir una colección entera, ha sido invadida por la tiranía de las métricas en tiempo real.

    El periodismo, ese que se cocía a fuego lento entre contactos exclusivos y fuentes de alto nivel, ha sido desplazado por el engagement.

    En esta nueva crónica de supervivencia, el conflicto central no es si Andy Sachs puede encontrar un manuscrito inédito de Harry Potter, sino si puede salvar una cabecera histórica de convertirse en una granja de contenido. La moda es el decorado; el verdadero villano es la obsolescencia del intermediario.

    Las nuevas reglas del juego informativo.  

    Lo que esta historia nos susurra al oído es que el periodismo ya no se dicta desde un despacho en la Quinta Avenida.

    Se ha democratizado hasta la anarquía. Veamos cómo han cambiado las fuerzas:

    – Del Gran Editor al Influencer: Antes, Miranda filtraba la realidad para las masas. Hoy, las masas eligen su propia realidad a través de nichos. La autoridad ha sido sustituida por la afinidad.

    – La Dictadura del Clic: Ya no importa la profundidad de la crítica, sino la velocidad del titular. Si no genera un impacto en los primeros tres segundos, no existe.

    – Contenido vs. Información: La línea se ha borrado. El periodismo de moda ahora compite con el lifestyle patrocinado, donde la ética se negocia por un código de descuento.

    «En mis tiempos, nosotros decidíamos qué era importante. Ahora, un logaritmo decide qué es verdad.» — Una Miranda Priestly enfrentada a su tablero de Google Analytics.

    La rebelión de las sombras. 

    Andy Sachs ya no es la joven ingenua que despreciaba el sector. Ahora es la profesional que entiende que el periodismo de calidad es un lujo que pocos pueden costear.

    Su lucha representa la de miles de cronistas que intentan mantener el rigor en un mar de fake news y contenido efímero.

    La película nos plantea una pregunta incómoda: ¿Qué queda de la verdad cuando la estética es lo único que vende? La respuesta no está en las pasarelas, sino en la capacidad de adaptación. El nuevo periodismo no es solo informar; es curar el caos.

    El veredicto de la redacción. 

    El cierre de esta crónica no es un «adiós», sino un «actualizar página». La moda pasará, las revistas físicas terminarán como objetos de colección en mesas de café pretenciosas, pero la necesidad de contar historias seguirá ahí.

    Miranda Priestly, con su cabello plateado y su voluntad de hierro, se da cuenta de que para seguir siendo la reina, tiene que aprender a hablar el lenguaje de los datos sin perder el alma de la narrativa.

    Porque al final del día, no importa si vistes de Prada o de una tienda de segunda mano; lo que importa es si lo que tienes que decir es capaz de detener el *scroll* infinito de una sociedad anestesiada.

    El diablo ya no viste a la moda. El diablo ahora gestiona tu flujo de información, y si no tienes cuidado, te hará creer que el ruido es música. Eso es todo.

    Porque decidimos hacer esto? Por qué el buen periodismo es una trinchera de calidad frente al click constante.  Si logras un buen contenido y más si es de calidad, te das cuenta que vas creando un manifiesto, con tus reglas.

    Y eso es lo que mantenemos aquí.  Los valores y las reglas que compartimos tanto nosotros como uds como comunidad.

    Esto es lo que nos mantiene.  Tener la calidad que la cantidad constante.

  • El guion de la resistencia: Cuando el sector audiovisual dejó de rodar para hacerse oír.

    El guion de la resistencia: Cuando el sector audiovisual dejó de rodar para hacerse oír.

    El pasado 14 de abril no fue un domingo cualquiera en el calendario de la burocracia estatal colombiana.

    Mientras las cámaras en los sets de rodaje descansaban, una pulsión distinta se cocinaba en las oficinas del Ministerio TIC.

    Allí, donde las frecuencias se reparten y los presupuestos se firman con la frialdad de quien nunca ha cargado un trípode bajo el sol del mediodía, se gestó un encuentro que muchos han tildado de histórico.

    No fue una reunión de cortesía, fue un careo necesario entre quienes crean la identidad visual del país y quienes administran sus recursos.

    La ministra Carina Murcia Yela y los gerentes de la televisión pública —esa red que va desde RTVC hasta los rincones de Telecafé, Canal Trece, Capital y Telecaribe— se sentaron a la mesa.

    Al otro lado, no había solo delegados; había el peso de más de 400 firmas. Cuatrocientas rúbricas que representan a directores, técnicos, guionistas y productores que, cansados de ser el eslabón más débil de la cadena, decidieron que el silencio ya no era una opción narrativa válida.

    El detonante es una verdad que se sabe a voces en los pasillos de las productoras: la crisis de financiación y la precarización laboral han dejado al sector audiovisual en un estado de anemia creativa.

    Durante años, el «talento colombiano» ha sido el eslogan favorito de los gobiernos, pero detrás del brillo de los premios y las alfombras rojas, se esconde un gremio que lucha contra contratos leoninos y presupuestos que se desvanecen antes de llegar a la etapa de postproducción.

    Sin embargo, el encuentro arrojó luces de esperanza, o al menos, una hoja de ruta que parece menos abstracta que las promesas de antaño.

    El acuerdo principal se traduce en la creación de dos Mesas Técnicas que prometen ser el campo de batalla de las ideas.

    La primera, denominada «ABRE CÁMARA», tiene una misión casi de urgencia médica: proteger, restaurar y aumentar el presupuesto.

    No se trata solo de dinero, se trata de dignidad. La premisa es clara: no puede haber cultura robusta si el trabajador que la produce vive en la incertidumbre.

    La segunda mesa apunta al corazón de la industria: RTVC y el Mercado de Coproducción. Aquí se busca reactivar un mecanismo que debería ser el motor del fomento público, pero que a menudo se atasca en el fango de la tramitología.

    Si este mercado se convierte en un flujo continuo y transparente, el cine y la televisión colombiana podrían dejar de ser un ejercicio de supervivencia para convertirse en una industria sostenible.

    Pero el diablo está en los detalles normativos. Por ello, la revisión de la Resolución 3556 de 2024 se presenta como el gran hito técnico. El gremio ha exigido que los recursos del FUTIC no se queden en el aire, sino que garanticen condiciones laborales justas.

    A esto se suma el compromiso de los canales regionales para respetar los tiempos de ley en las convocatorias.

    Parece un tecnicismo, pero para un creativo que debe presentar un proyecto sólido, el tiempo es el único capital que no se puede reponer.

    A pesar de las sonrisas para la foto oficial, el ambiente que queda es de una «vigilancia armada» de argumentos.

    El gremio sabe que los cambios de gobierno suelen ser los verdugos de los acuerdos previos. Reconocen la apertura al diálogo, pero el mensaje es contundente: no bajarán la guardia. La unidad lograda no es un evento fugaz, sino una nueva forma de articulación política.

    La crónica de este sector ya no se escribe solo en los guiones de ficción; se está escribiendo en las actas de compromiso.

    El 14 de abril fue el primer plano de una nueva escena donde los trabajadores del audiovisual colombiano han decidido que, por fin, ellos también tienen el control del montaje final.