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  • Cambiando el turismo de bienestar con la salud mental.

    Cali siempre ha vendido ritmo. Salsa, sudor, fiesta hasta el amanecer. Pero el 10 de agosto la tierra se sacudió, y tras el seísmo, la ciudad no solo levanta escombros, levanta una narrativa de resiliencia.

    El viajero global del 2026 ya no viene por la rumba, viene por el mindfulness. Y la Alcaldía, oliendo el negocio entre las grietas, ha montado a la ciudad en la ola del wellness tourism.

    El discurso es bonito: reconectar con la naturaleza, recuperar la salud mental, encontrar la paz interior.

    La herramienta estrella es un sendero de 2.6 kilómetros entre el Hospital Universitario y la Circunvalar. 60.000 metros cuadrados de bosque para «respirar aire puro y escapar del ruido urbano».

    El alcalde Alejandro Eder lo vende como la prueba de que están «recuperando a Cali desde el bienestar, la salud mental y el encuentro con nuestra naturaleza».

    Una inversión de 48.000 millones de pesos para que los caleños y turistas caminen entre árboles. ¿Progress? Quizás. ¿O será la versión ecológica del gentrification, barnizada sobre las grietas del reciente sismo para que nadie mire al suelo?

    Porque el paquete es más amplio. La Secretaría de Turismo ya seleccionó a 12 prestadores para liderar la «nueva cohorte» de turismo de bienestar.

    Hay spa con más de 30 experiencias, yoga con caballos y constelaciones sistémicas, y hasta una reserva llamada Bosque Colibrí donde puedes hacer talleres de bienestar emocional. Lo están haciendo.

    El segmento atrae al 80% de los viajeros globales, según cifras oficiales. Vamos, que es el nuevo petróleo, pero con incienso y vendas emocionales para el trauma sísmico.

    Lo más curioso es el auge del pajareo. En el Bosque de Niebla, a las afueras de Cali, la observación de aves se ha vuelto una receta contra la ansiedad.

    Caminar en silencio, escuchar el canto, olvidarse del celular. Terapia física y mental en el país con más especies del mundo. Una moda que, ojo, no deja de ser un lujo para privilegiados que pueden pagarse un retiro de 30 días con yoga y vida ecológica, mientras afuera las réplicas del 10 de agosto aún se sienten en los barrios sin agua.

    La pregunta incómoda es: ¿esto es bienestar o es el vendaje olímpico para una ciudad que aún tiembla (literal y metafóricamente)?

    ¿Sanarán los problemas estructurales de una ciudad con tanta desigualdad, y ahora con damnificados, con un sendero y un masaje? Mientras los emprendimientos de bienestar se multiplican, la ciudad sigue siendo un hervidero de contradicciones.

    Pero bueno, el viajero del 2026 no viene a resolver problemas, viene a desconectarse del miedo. Y Cali, fiel a su estilo, se ha adaptado. Ya no solo vende ritmo, vende silencio para ahogar el ruido de los escombros. ¿Será que la salsa también se medita?

  • Cali para principiantes: de Jorge Iván Cardona Soto.

     

    Hay libros que se leen, y libros que se recorren. Cali para principiantes, del poeta Jorge Iván Cardona Soto, es de esos que invitan a caminar la ciudad con otros ojos: los de la adivinanza, los del juego, los del descubrimiento.

     

    Este libro, publicado originalmente en 2015, es el primero de un tríptico que se completa con Cali para principiantes: El borondo continúa (2018) y Cali para principiantes: «Que todo, que todo, que todo qué…» (2021).

    Pero no se trata de una guía turística al uso. Cardona Soto, médico de formación y comunicador social de oficio, propone una experiencia radicalmente distinta: conocer Cali a través de 374 adivinanzas —una para cada día del año, y nueve extra, como guiño a la Novena de Aguinaldos.

    El protagonista de este primer volumen es el paisaje, sobre todo el cultural. A través de un tono jovial y con un marcado sentido didáctico, el autor recrea distintos escenarios de la ciudad invitando al lector a dar un «borondo»

    —que en buen caleño significa «salir a dar un paseo o una vuelta sin ningún propósito en particular»— por sus calles, su gente y su historia.

     

    La apuesta es tan sencilla como poderosa: solo se puede amar lo que se conoce. Y qué mejor manera de conocer que jugando.

    Porque este es un libro para leerse en familia, para compartir en el aula, para resolver entre amigos o para perderse solo en sus páginas y descubrir que Cali es mucho más que su fama de salsa y sol.

    Con una edición ilustrada —en algunas versiones por Miguel Bohórquez Nates o Gustavo Marino Hincapié— y publicada por la Universidad del Valle, Cali para principiantes es una invitación abierta a todos: a los caleños de pura cepa, a los recién llegados y a aquellos que, desde cualquier lugar del mundo, quieran enamorarse de esta ciudad.

    Como dice el propio autor, el libro es una «propuesta de construcción de ciudad y de ciudadanía, por supuesto de paz».

    Y quizá, en tiempos de tanta prisa, no haya mejor manera de construir ciudad que detenerse a descifrar sus secretos en forma de verso.

    ¿Te animas a dar un borondo por Cali?

     

     

  • CALLE 5 CON CARRERA 66: EL EPICENTRO NO ESTABA EN EL MAPA, PERO EL CAOS SÍ”

     

    El suelo dijo basta un lunes  a las 7:30 a. m., y la ciudad se partió como un vinilo de segunda mano. La Calle 5 ya no es calle, es la cicatriz principal. Y la Carrera 66 no es carrera, es una fila de escombros donde los postes de luz bailaron cumbia antes de caerse.

    Así que saquen el plano, pero no confíen: esto es Movilidad en modo supervivencia. La Carrera 65 se convirtió en la ruta de los que huyen con el perro y la nevera portátil, mientras la Calle 3D —esa que nadie pelaba antes—

    ahora es la vía de los vivos, aunque huela a gas y polvo de concreto. Los vecinos ya pusieron sillas en la mitad del asfalto para hacer pico y placa comunal.

    los semáforos de la 66B parpadean en rojo eterno, como un ojo irritado. La Autopista Sur es un parking de 5 kilómetros donde los conductores bajan a compartir agua y noticias.

    La 66A, esa hermana menor, se llenó de motos que zigzaguean entre huecos de medio metro, mientras los vendedores ambulantes ya instalaron sus carritos de tinto y empanadas sobre las grietas, porque en esta ciudad el rebusque no descansa ni con réplicas.

    La Carrera 67 es el atajo de los que conocen el barrio, pero está tapada por una fachada que se despidió de su edificio.

    La 68 la están usando de baipás para ambulancias, aunque las ambulancias no pasan porque los escombros les hacen un embudo. Y la 70, la más ancha, parece pista de aterrizaje, pero está llena de volquetas y gente con tapabocas mirando al cielo esperando la próxima réplica.

    este no es un plan de desvíos, es un mapa de resistencia. Si vas por la Calle 5 con Carrera 66, llevá agua, paciencia y un parlante con rock nacional para ahogar el ruido de los martillos hidráulicos.

    Porque el terremoto no solo movió la tierra: movió todas las rutas que creías fijas. Ahora la única dirección posible es para adelante, aunque el asfalto diga lo contrario.

     

     

  • Documental 1985 héroes entre ruinas.

    Cuando las piedras callan, las manos hablan.

    ¿Qué queda de una ciudad cuando sus edificios se derrumban? ¿Qué emerge del polvo y el silencio cuando el miedo se quiebra y la gente se convierte en lo único que tiene valor?

    Jeanette Russ no construye un documental sobre el terremoto de 1985 en Ciudad de México. Lo desarma. Y entre los escombros, encuentra lo que los noticieros nunca mostraron: la humanidad desbordada.

    La vecina que lleva agua. El desconocido que excava con las manos. La brigada que no espera ordenes porque sabe que el tiempo es una pregunta sin respuesta.

    Porque el 19 de septiembre no fue solo un sismo. Fue una fractura en la forma en que entendíamos la ciudad, el Estado, el nosotros.

    Y en esa grieta, algo germinó. Organización. Resistencia. Una memoria que no se construye con mármol sino con el recuerdo de quienes cavaron entre ruinas para encontrar vida.

    Russ filma lo que no se ve: los lazos que se tejen mientras las instituciones colapsan. La solidaridad como primera respuesta. La comunidad como último refugio. Porque un desastre no se mide por la magnitud del temblor, sino por lo que una sociedad es capaz de construir después. Y lo que se construyó entonces fue una red de cuidados que aún hoy sostiene la memoria de esta ciudad herida y viva.

    Lo extraordinario no fue el derrumbe. Fue lo que vino después.

    1985: Héroes entre ruinas no es una película sobreuna tragedia. Es una película sobre lo que hacemos cuando todo lo demás se rompe.

  • La importancia de unirnos: los sonidos de las emisoras apagados.

     

    Es preocupante darse cuenta que con el nuevo gobierno las emisoras se cerraron y no se permite tener las noticias.

    Las noticias es importante para las zonas más apartadas y no tienen conexión a internet.  La pregunta es por qué decidieron cerrar estás emisoras?

    Y lo más importante: cuál es el miedo?  El miedo a comunicar y ser transparentes?

    O que es exactamente.

    Es por eso que todos los medios nos tenemos que unificar y crear un bloque de comunicación alternativo en redes.

    Es clave que empezemos a trabajar juntos para el mejoramiento de las comunicaciones a nivel nacional.  Ya que las emisoras se han cerrado hay que crear una forma creativa de hacer comunicación para las regiones.  Ahora más que nunca la comunicación entre nosotros es clave.

    Y más si trabajamos en arte y cultura como en este caso de este periódico y aceptar el reto de crear espacios seguros.

    Por eso, volvamos a lo esencial y a lo que es nuevas redes de comunicación alternativa.

  • Que es la editorial coneja de libros ilustrados?

     

    No es una editorial al uso. Es un manifiesto en forma de libro.

    Coneja, Libros Ilustrados nace con una convicción clara: los libros ilustrados pueden ser piezas que se guardan y se vuelven a visitar. No objetos desechables, sino compañeros de ruta. Objetos hechos para durar.

    Detrás de este proyecto está Violeta Olarte Rebellón —escritora, ilustradora y editora—, quien funda este sello con una obsesión compartible: que cada libro sea una experiencia táctil, visual y literaria. La calidad no es un adorno, es el centro.

    El cielo de los peces: el libro que lo empezó todo

    Once relatos cotidianos y oníricos. En ellos, humanos y animales comparten la fragilidad, el descubrimiento de la muerte, la ingenuidad y la emoción de estar vivos. No es literatura infantil al uso: es una invitación a mirar de frente lo que duele y lo que maravilla.

    El libro se concibió desde el principio como un objeto que acompañara: formato grande, carátula dura, papel de 150 gramos que hiciera justicia a cada ilustración. Porque las imágenes también cuentan, y merecen ser tratadas con el mismo respeto que las palabras.

    Coneja, Libros Ilustrados no publica por publicar. Edita con criterio, con oficio, con amor por lo bello. Su apuesta es clara: libros que inviten a mirar, a leer y a detenerse un momento. En un mundo que corre, ellos proponen pausa.

    🐇 Síguelos en Instagram: @marvioleta_
    🌐 Visita su web: conejalibrosilustrados.com

    Porque los buenos libros no se leen, se habitan.

  • Escritura femenina. Cómo aprender a desarrollarte a ti misma.

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    Escribir desde el asombro, desafiar el lenguaje, habitar la libertad creativa. Así suena este taller. Un espacio para quienes quieren registrar su mirada sobre el mundo, explorar la intimidad y transformar lo cotidiano en literatura desde lo femenino.

     

    ¿Qué es un diario íntimo? Un registro honesto, un mapa del alma. Pero también un laboratorio donde nacen otros géneros: poesía, ensayo, narrativa.

    En este ciclo, Violeta Olarte Rebellón —escritora, ilustradora y fundadora de Coneja, libros ilustrados— nos guía por las fronteras del diario, ese territorio híbrido donde lo personal se vuelve universal.

    Los nombres que nos guían: Maupassant, Mary Oliver, Dickinson. Luego, los secretos de Anaïs Nin. Más tarde, la poesía de Sylvia Plath y Warsan Shire. Y cerramos con Annie Ernaux, la maestra de lo autobiográfico.

    Las sesiones son cuatro, los miércoles de septiembre. Virtual, en vivo, con espacio para la escucha y el intercambio. Solo 10 participantes —porque la intimidad no se multiplica, se cuida.

    Los datos prácticos:

     

    📅 Fechas: Miércoles 2, 9, 16 y 23 de septiembre

    🕡 Hora: 6:30 pm a 8:30 pm (Hora Colombia)

    💻 Modalidad: Virtual en vivo

    💰 Inversión: 190.000 COP / 62 USD (Material de estudio incluido)

    Medios de pago: Nequi, Bancolombia, Llave, Nu (Colombia) | Link con tarjeta (Exterior)

    ✍️ Reserva tu cupo: Escribe al 3160926424 o sigue a Violeta en @marvioleta_.

    Escribe en libertad. Disfruta el proceso. Haz del diario tu terriorio.

     

     

  • La salud mental nunca ha sido tan importante después del terremoto.

     

    Hay carteles que gritan. Este susurra. Fondo blanco, tipografía limpia, una promesa que pesa más que el papel virtual: «Un espacio para detenernos, escucharnos y aprender a cuidar la vida en comunidad».

    En una Bogotá que no para y una Cali que baila hasta el agotamiento, la Comunidad Budista Camino del Dharma planta bandera. Seis sesiones virtuales. Un encuentro presencial. Becas completas. Traducción: no hay excusa para no respirar. Y a pesar de un terremoto ahí están.

    Septiembre-octubre 2026. El calendario ya tiene fecha marcada para el acto más subversivo del año: hacer silencio juntos y ayudar a personas mentalmente después del terremoto.

    Porque eso es lo que venden estos círculos de presencia consciente. No meditación de manual, no mindfulness de aplicación.

    Es política pura en tiempos de vértigo. El gesto de soltar el celular, mirar a los ojos del otro, escuchar sin preparar la respuesta. Práctica de guerrilla emocional.

    «Presencial» es la palabra clave. En una era de pantallas, el cuerpo vuelve a mandar. La beca completa es el golpe de gracia al mercado espiritual: nadie paga por aprender a estar. Solo se requiere tiempo. El bien más escaso.

    Hay algo de oxímoron en todo esto. Seis sesiones por Zoom para encontrarse en la carne. Lo virtual como antesala de lo real. Como los ensayos antes del concierto. Como la calentura antes del beso.

    Los Círculos no prometen iluminación. Ofrecen pausa. En un mundo que exige velocidad, eso es casi una provocación. Una invitación a la desobediencia civil del alma y es la forma de ayudar: estar ahí presente con tu cuerpo y ayudar mientras estés de viaje en cali.

    El cartel no necesita más. Está todo dicho. Solo queda preinscribirse y esperar. Que septiembre llegue. Que la comunidad abra brazos. Que el Dharma, ese camino de práctica cotidiana, se haga carne en el parque, en la sala, en la respiración compartida.

    Porque al final, cuidar la vida en comunidad no es un eslogan. Es un verbo en tiempo presente. Y estos círculos son la conjugación que necesitábamos y que el turismo de bienestar está ayudando a que nos integramos.

  • a pesar de todo, las librerías están ayudando.

     

    Hace 9 días un terremoto afectó a la ciudad.  Muchos se quedaron sin casa, otros sin su rinconcito de trabajo y otros como en estos tres casos están ayudando a las comunidades.

    Aquelarre es un centro cultural donde se trabaja el tema de la poesía y en medio de esto decidió crear una plataforma colaborativa para los que perdieron su lugar, los que se quedaron sin trabajo y hasta centro de acopio.

    Otro fue café oromo.  En medio de todo están relativamente bien y organizaron un lugar donde se hizo una olla comunitaria.  Y está a punto de organizar el domingo algo con niños y bibliotecas.

    Y por último librería apapachos.  También se dedicó a ayudar a la gente en medio de la tragedia y además también ha sido de mucha ayuda.

    Las bibliotecas publicas también han hecho hasta lo imposible para ser de ayuda en medio del desastre.

    Así que hay que apoyar a estas bibliotecas que han hecho todo lo posible por ser de influencia a su comunidad.

  • El cine en cali se está moviendo.

     

    Más allá de lo que pensamos.  Después del terremoto del día lunes 10 de agosto, muchos cineastas y sonidistas apoyaron en medio de la tragedia.

    Muchos son voluntarios para identificar si hay personas vivas con micrófonos profesionales.

    Un respeto absoluto en medio de una situación difícil y a pesar de todo siguen ayudando a la comunidad caleña.

    Muchos también se han movido a diversas zonas donde tuvieron la catástrofe.  Así que si, el cine sirve para salvar vidas y ayudar a las personas que más lo necesitan.

    Son nuestros héroes silenciosos que están ayudando a encontrar personas y dan esperanza a la ciudad y a la humanidad!

    Decididos a cambiar la humanidad.