Exposición: hay futuro, si hay verdad en la biblioteca departamental en cali.

El ingreso al relato físico.  

La exposición ocupa un área definida del edificio. Al entrar, el primer contacto es visual y textual: grandes paneles explican el origen del material, el cual proviene del trabajo realizado por la Comisión de la Verdad tras la firma del Acuerdo de Paz en 2016.

No hay adornos; la estructura se basa en estructuras metálicas y madera que sostienen datos, fotografías y testimonios.

El recorrido está diseñado de forma cronológica y temática. La primera sección se denomina «La Colombia herida».

Aquí, el contenido se centra en las estadísticas del conflicto armado interno. Los textos en las paredes detallan cifras de desplazamiento forzado, desaparición y homicidios.

Hay mapas de Colombia con convenciones de colores que indican las zonas con mayor densidad de actos violentos.

La iluminación es directa sobre los objetos, lo que permite leer con precisión las transcripciones de las víctimas que narran despojos de tierras y ataques a poblaciones rurales.

Los soportes de la memoria. 

A medida que se avanza, aparecen dispositivos de audio. A través de auriculares, se escuchan voces de personas reales que describen eventos específicos.

No hay actores; son las grabaciones originales tomadas durante las audiencias de la Comisión. El sonido es seco y sin música de fondo.

En el centro de una de las salas, se encuentran objetos físicos: prendas de vestir, herramientas de campo o cuadernos.

Estos elementos pertenecieron a personas afectadas por la guerra. Cada objeto tiene una etiqueta técnica que explica su procedencia y el hecho violento asociado.

No se busca una interpretación estética, sino la presentación del objeto como prueba material de una existencia interrumpida.

La transición hacia la posibilidad. 

La segunda parte de la exposición, «La Colombia posible», cambia el enfoque hacia las propuestas de convivencia.

En esta sección, los paneles describen los procesos de resistencia civil y los mecanismos de justicia restaurativa.

Se exponen documentos que explican cómo comunidades negras, indígenas y campesinas han mantenido estructuras sociales a pesar de la presión de grupos armados legales e ilegales.

Los muros muestran fotografías de gran formato de líderes sociales y procesos de retorno de comunidades a sus territorios.

Las imágenes son nítidas y muestran actividades cotidianas: siembra, reuniones comunitarias y actos de reconciliación entre excombatientes y víctimas.

El cierre del recorrido.  

El trayecto finaliza en un espacio de interacción. Hay mesas con papel y bolígrafos donde los visitantes escriben sus impresiones.

Estos mensajes se cuelgan en una red, acumulando miles de respuestas directas de los ciudadanos de Cali.

La salida conduce de nuevo al hall principal de la biblioteca, conectando la información procesada con la actividad urbana exterior.

La exposición funciona como un archivo físico que traslada el informe final de la Comisión de la Verdad a un formato de tres dimensiones para facilitar su lectura pública y directa.

 

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